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Mostrando las entradas etiquetadas como armenio

El paraíso tras el último peldaño

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¿Qué decir del clima de Seván? Coñac como divisa de oro guardada en el cajón secreto del sol de montaña  ÓSIP MANDELSTAM  Armenia esconde sus maravillas en las alturas. A menudo, tras una escalera. Aquí la belleza es recompensa y, en invierno, blanca y resbaladiza. El camino desde Ereván hacia el lago Sevan, salpicado de  jachkras  y monasterios resume el sur armenio y explica que Mandelstam recuperase la inspiración tras cuatro años de sequía poética. Llegamos a la estación de Abovyan en busca de un autobús con destino a Martuni, un lugar próximo al lago Sevan. El conductor abandona el corrillo de fumadores que se ha formado en el centro de la estación, abre la puerta corredera de su  marshrutka  y no sabemos reaccionar. Los cristales negros del autobús-furgoneta nos habían impedido ver cabeza alguna, pero en esa  marshrutka  no cabe ni un brazo más; sin embargo, bajo su punto de vista, todavía hay sitio para nueve personas. Mujeres,...

¿CÓMO SE SACÓ LA FOTO MÁS FAMOSA DE WINSTON CHURCHILL?

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Yousuf Karsh (1908-2002), de origen armenio, fue un fotógrafo canadiense. Nació en Mardin (Turquía), pero cuando tenía catorce años tuvo que huir a Siria, y más tarde a Canadá, escapando de la persecución (matanzas, y posterior genocidio) que sufrieron los armenios en Turquía. Ya en tierras canadienses, se instaló con un tío suyo que era fotógrafo y del que aprendió el oficio. Años más tarde, montó su propio negocio en Ottawa, cerca de la sede del Parlamento canadiense. Tuvo la suerte de que Mackenzie King, el primer ministro, entrase en su negocio para encargarle unas fotos familiares. Quedó tan impresionado por su trabajo que lo contrató para fotografiar a los dignatarios extranjeros que visitasen el Parlamento. En 1941, con motivo de la visita de Winston Churchill al Parlamento canadiense para dar un discurso, Karsh instaló la cámara y el equipo de iluminación en una pequeña habitación habilitada para fotografiar al político inglés. Cuando Churchill terminó, le invitaron a pasa...

Ararat

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"...Armenia es su silencio. La misma nostalgia revelándose en millones de ojos. Esa que necesita dos lugares para nacer y solo uno para morir. Armenia sería un monte si ser armenio hoy no consistiese en añorar el Ararat, en contemplarlo al otro lado de una frontera o no haberlo visto nunca. Lo propio y lo ajeno queda aquí reflejado en dos cumbres, Masis y Sis, que se clavan en el cielo. El Ararat es tímido por la mañana. Se despereza con la paciencia de sus hijos en una tierra en la que el tiempo pasa despacio, que siempre quiso arrugar el mapa y acercarse a Occidente, aunque nunca se dejó contagiar por su prisa..." "...Desayunar ante el monte en el que, según la Biblia, habría quedado varada el arca de Noé, no es algo trivial. A menudo, el monte se muestra etéreo y no deja alternativa a la espera tenaz. Así es como las cosas empiezan a merecer la pena. Lo supe la primera vez que intentamos darnos los buenos días en pleno amanecer en el monasterio de J...

¿Qué crédito merece esa historia de que Churchill bebió brandy armenio toda su vida y de ahí su longevidad?

Aquel día de la famosa foto en Yalta, Stalin le había regalado una botella de Dvin a Churchill. Al parecer, el inglés se aficionó a ese brandy y aseguraba que era el mejor del mundo. Cuando le preguntaban por su longevidad, cuentan que la atribuía a beber una botella de brandy armenio al día, entre un par de razones más. Churchill llegó a conocer tan bien el Dvin que un día detectó un cambio en su sabor y directamente llamó a Stalin a ver qué pasaba. No iba desencaminado, porque el que había sido el encargado de su producción hasta entonces acababa de ser exiliado a Siberia. Así que Stalin, para contentar a Churchill, lo liberó y le devolvió su puesto de trabajo. f: www.jotdown.es

Gomidás Vartapet

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"Le propuse ir hasta el lago Sevan. "¿Qué voy a hacer allí?", preguntó Vardapet. Él no estaba interesado en visitar Etchmiadzin. "Vamos a dar un paseo," le ofrecí. "Es muy bonito aquí", respondió. Hablando de la vida y la muerte, él dijo que no había muerte en absoluto y, cerrando rápidamente la puerta, me preguntó: "Si esto no es una tumba, entonces ¿qué es?"" Panos Terlemezian , sobre su visita a Komitas en la clínica de Vile Evrare. ...

Arshile Gorki: Memorias de Armenia: década del veinte

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La relación de Gorky con Sedrak no fue del todo buena puesto que el joven no podía olvidar el sufrimiento que él y su familia habían tenido que sobrellevar en Armenia, durante la ausencia de su padre. A esto se sumó el hecho de que Adoian sostenía que su hijo tenía que encontrar un empleo práctico en vez de buscar una carrera en arte de la cual, según sostenía él, nadie podía vivir. Gorky, a pesar de estar en América, no mantuvo relación con su padre; sólo a Vartoosh lo unía un estrecho vínculo que se mantendría siempre y sin flaquear. Su hermana había estado con él en Armenia, compartiendo lo bueno y lo más terrible también. Gorky y Vartoosh hablaban el mismo idioma, y ella fue su único nexo con su infancia felíz, antes del genocidio, en la tierra que tanto amaba y añoraba. Para Arshile, Vartoosh era Armenia y todo lo que ella simbolizaba. Con el apoyo de su her...

Sarkís Sumbulián

Siempre tuve tendencia a fijarme en las personas que hacían cosas como dibujar o pintar, porque me parecía que utilizaban un lenguaje que no estaba seguro que no fuera mejor que el lenguaje de las palabras. Si alguien sabía tocar un instrumento musical, me quedaba absolutamente asombrado y rebosante de admiración, aunque el instrumento fuera una armónica de diez centavos y la pieza el Yankee-Doodle. Lo que pasó es que acabé sintiéndome favorablemente dispuesto a intentar pintar con lápices y pinturas, o a hacer música con cualquier tipo de instrumento que pudiera comprar por una moneda de diez centavos, porque estaba clarísimo que no tenía un dólar para tirar en una armónica Hohner auténtica, por ejemplo, en lugar de una imitación de diez centavos, hecha en alguna fábrica descontrolada donde se hacían imitaciones de cualquier cosa para una venta rápida, un uso rápido y un deterioro rápido. Los dibujos que hacía con lápices eran agradables de contemplar, sobre todo al día siguien...

Armenak de Bitlis

William Saroyan Bueno, hace un par de meses fui a visitar tu tumba en el cementerio situado junto a la vía del tren en San José, California, y mientras estaba frente a la parcelita numerada recordé la primera vez que la visité. Fui con tu hermano menor, Mihran, cuando yo tenía diecisiete o dieciocho años y él treinta y siete treinta y ocho, hace ahora cuarenta años. Tu hermano lloraba, y yo, con esta bocaza que heredé de la otra rama de la familia, de tu mujer, tu viuda, mi madre, la rama tumultuosa de la familia, dije: -¿Por qué lloras? El no está ahí. Y me reí, por el gusto que me daba estar en un lugar como aquél en un día de verano tan hermoso, porque era estupendo estar vivo y porque yo no creía en la muerte, no podía creer en ella, no creía que tu estuvieras muerto, por ejemplo, o que alguien hubiera muerto alguna vez. Tu hermano quedó consternado por mis palabras y por mi risa...