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LA MUJER LITIGIOSA

LA MUJER LITIGIOSA La mujer que siempre llevaba la contraria Un hombre tenía una mujer rebelde y contumaz, charlatana y pertinaz. Sucedió una vez que iban juntos por un prado, que hacía poco había guadañado el dueño del prado, y dijo el hombre: «Con qué diligencia y qué bien ha sido guadañado este prado». «Mientes», dijo la mujer, «pues ha sido segado con una tenaza.» «Siempre», dijo el hombre, «fuiste contraria a mis palabras. Pero sé muy bien que este prado lo ha segado mi vecino con una guadaña.» «Deliras», dijo la mujer, «pues ha sido hecho con una tenaza.» «Según tu costumbre», dijo el hombre, «siempre insistes en tus últimas palabras.» Y arrojándola a tierra, se puso encima y dijo: «Te voy a impedir el ejercicio de la lengua, con la que siempre dijiste maldades, salvo que te muestres de acuerdo conmigo». Y dijo: «¿Con qué instrumento ha sido segado el prado?». Y como había agarrado la lengua de ella y se la sujetaba fuertemente, la mujer no podía formar l...

GARGANTA PROFUNDA VS. UNA MUCHACHA

LLAMADA MILAGROS Por Luis Fernández  No puedo siquiera contemplar la idea de tener sexo sin estar enamorada.  El año pasado me guardé por siete meses. Gracias a Dios, encontré al hombre de mi vida... lo conocí hace dos semanas. Maribel Zambrano, actriz erótica y empresaria del sexo Ése es el increíble combate al que parece reducirse todo. Me parece verlas salir de sus camerinos y enfilarse al ring de lucha por esquinas opuestas. La temible Lovelace enfundada en una bata de satén escarlata con cuello de plumas y botas de plata-formón, desnuda debajo, claro, dejando ver al descuido su pezón pertinente. La muchacha llamada Milagros con batola de paño y cintas de raso en el pelo, la cara lavada, dirigiendo una mirada dulce a sus seguidores y dejando a la imaginación lo que oculta el grueso albornoz. Apenas unos minutos de feroz confrontación y sucede lo que nadie imagina: nos damos cuenta de que vistas desde ...

Parásitos intestinales

Por Axel Blanco Castillo Eran muchas voces, minúsculas voces que en coro vociferaban: “¡Huelga! ¡Huelga! ¡Huelga!”. Fabio, uno de tantos profes que nunca dejan de pensar en lo que pudieran comer si tuvieran algo qué gastar. Él no es el único que camina por la ciudad con los bolsillos rotos y la cartera llena de papelitos blancos. Hay muchos como él y aunque no los conozca sabe quiénes son de sólo verles la cara y los libracos de lomo sucio que llevan en las manos. Una dolorosa burbuja de gas flota en su estómago cuando escucha a unos militares decir que el presidente está buscando alguien que sepa de parásitos. Como profe de Biología sabe algunas cosas, por eso se queda pensativo y aguza la oreja. “El pobre ha inventado de todo, curso, desde supositorios de zábila, pasando por remojos con agua y vinagre, hasta la gama completa de desparasitantes. Por la noche se pone hiperquinético y sale a caminar durante horas por el jardín. Cree que nadie sabe que cuando cierra el cuarto y nos orden...

Escrutinio

Por Axel Blanco Castillo Desde sus casas los candidatos presidenciales no dejan de visitar el baño y beber pailas enteras de tilo con manzanilla. Sólo uno lo pasa con whisky etiqueta negra en el Palacio Presidencial. Mientras su esposa, la primera dama, le muestra un catálogo de resorts en Miami Beach. Si lo reeligen seguro que cumplirá su sueño de vacacionar con estilo propio, o terruño propio. Pero la mente de él está en otras vainas. Por ejemplo, lo que dicen algunos sondeos sobre su incapacidad para gobernar o administrar el presupuesto de la Nación. Puras guarradas, dice él en su mente, mientras desciende otra cascada de whisky por su garganta. Ejercita un poco de voluntad propia: ¡voy a ganar, voy a arrasar en estas elecciones!, ¡soy el elegido para gobernar este país! Alza la cabeza y se ve recibiendo la banda de nuevo. Casi que puede escuchar los aplausos de los diputados de la Asamblea. Las aclamaciones de sus compañeros de partido. Imagina la rueda de prensa que dará y hasta ...

El retraso más largo de la historia

Por Axel Blanco Castillo En el Metro suelen ocurrir muchos retrasos, miles de retrasos, quizás millones. Cualquiera sería capaz de encontrar una razón lógica. Y si por azar un reportero escogiera a alguien y le preguntara por qué ocurren dichos retrasos, por más analfabeta, ignorante e imbécil que fuera, expresaría un exhaustivo análisis de la situación. Se erguiría frente al micrófono con una seguridad histriónica digna de envidiar. Pero el retraso que ocurrió ese innombrable día no podría ser explicado por nadie y menos olvidado. El director del Metro recibe emocionado al ministro de alimentación. Su gran amigo y la palanca que lo llevó al frente de tan importante institución y quizás, en un futuro más próximo que lejano, a un derrotero de mayor caché. Por eso hoy debe atenderlo como rey. Sólo dos saben la verdadera causa del retraso más largo de la historia. Los que están pegados al vidrio de la puerta de la cabina. Mientras hace el recorrido rodeado de guardaespaldas, camarógrafos ...

Ejercicio con C

Calentando Calles.  Contingentes castrenses castristas, castrados, cobardes, calumnian castos ciudadanos. Crean caos con crueles contusiones corporales. Ciertamente castigan cándidas cabezas con cascos. Condimentan conmociones con capsulas catapultadas, contienen “capsaicina”. Columnas callejeras contumaces, con carácter caminan, centenares corean consignas, ciudadanos con corazón contra conveniencias caducas corren, cálidos citadinos con coraje cubren calles con cuerpos, con cartulinas coloridas claman caridad. Constantes caricaturas con contenidos creativos crean costras, caracterizan cómicas caras conocidas, culpables coléricos cruzan cuchillos con ceño. Capitán Cabello continua celada, con correligionarios cubanos constata conspiración, conjetura calificación contra corsarios colonialistas colombianos. Celulares captan coacciones, capturan colisiones contra cuerpos caídos, callados, calcinados. Contra cierre comunicacional comunican cada caso constantemente. Convencen con clara...

Ana y los pájaros

Ana y yo estamos como en el principio. Después de tanto vivir juntos apenas nos conocemos. A veces la miro y no sé quién es. Me extrañan sus reacciones. No sé por qué piensa de tal manera, por qué actúa de tal forma, por qué se enoja, por qué tiene esos gustos tan distintos a los míos. Definitivamente no sé a qué atenerme. No es como yo pensaba cuando la vi por primera vez y se me aceleró el corazón. Ahora todo es distinto. No entiendo su escandaloso modo de danzar en el aire. Aunque no es una libélula, dice que la música la transforma. A veces se escapa y no sé con quién anda. Escucho sus chillidos, pelea con otras gatas en el tejado. Yo simplemente miro la televisión y lo doy por desapercibido. Sé que pronto volverá y acariciará mi piel. Ana es así, inconforme con sus vestidos. En todo caso, ella dice ser alguien especial. Dice que tiene marcas en sus manos que la distinguen de otros seres vivos. Otras veces cree adivinar mis pensamientos, como si fuera una maga. Sus cualidades espec...