Buenos días
por Francisco Rodríguez Sotomayor Gabriela terminó de tomar una ducha, la primera (tal vez única) del día. Salió del baño solamente en toalla, séptimo día de cuarentena, siete de la mañana, entró a la habitación, despacio, con la costumbre del sueño prolongado de Tomás, sin despertarlo. Lo bueno es que vestirse es menos metódico que con el agregado de la calle; un short, una camiseta, y se peinó suavemente frente al espejo. Dos días marcados en la frente. Fue a la cocina. Frente al fregadero hay una ventana que da hacia la calle, puso a sonar música en el celular, y a lavar los corotos. Hay momentos donde el sonido de choque de los platos oculta la música de fondo.So Long Jimmy… El milagro del agua cayendo del grifo, de la mañana y el tiempo, el goteo regular del tiempo más vivo en la continua identidad del encierro. Afuera, el resplandor solitario que cae con justicia sobre el frío gris del pavimento en reposo, como en el costado del temple de los edificios. Es raro, insólito, más rui...