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miércoles, 12 de agosto de 2020

La Plaza Francia o Plaza Altamira



La Plaza Francia o Plaza Altamira está ubicada en la urbanización Altamira al este de la ciudad de Caracas. Fue construida a principio de la década de 1940 e inaugurada el 11 de agosto de 1945 con el nombre de Plaza Altamira.

Posteriormente, en 1967 se oficializa el cambio de nombre de Plaza Altamira por Plaza Francia, luego de un convenio entre las ciudades de Caracas y París para tener una Plaza Francia en Caracas y una Plaza Venezuela en París.


Fue diseñada por el urbanista Luis Roche, quien era el dueño de esta zona caraqueña. Roche tenia el deseo de que la obra contara con un elemento emblemático y así fue como ordenó la construcción del Obelisco de la plaza con la intención de que fuera “mas alto que la Catedral de Caracas”, de esta manera el esbelto Obelisco se convirtió en el primer proyecto de esa naturaleza diseñado para el área metropolitana.

Destaca en la Plaza, el Obelisco de Altamira, símbolo del Municipio Chacao, el Espejo de Agua y una fuente que cae hacia el fondo de la Plaza que se ha convertido en una pequeña área comercial y donde se encuentra la Principal Salida del Metro de Caracas en la Estación Altamira.


Fuente: .https://www.instagram.com/p/CDwbcPWHwZz/?igshid=ttn1u5iq1v27

sábado, 27 de junio de 2020

Caracas, 1936

Caracas, 1936. Cuadra entre las esquinas de Gradillas y La Torre. El tranvía hace su correspondiente parada y los caraqueños disponen de un servicio de transporte eficiente y ecológico.

Desde épocas de la colonia, el transporte público en Caracas fue a tracción animal.
Era curioso lo educado que estaban los animales. Cuando un pasajero sonaba la campanita antes de llegar a la parada, estos se detenían sin tener que decírselo, y si nadie sonaba la campanita, estos seguían su marcha.
En las esquinas muy empinadas, como existen varias en La Pastora, se veía una mula sola esperando apartada y al llegar el tranvía esta se ponía ella sola delante y el cochero la enganchaba y así subía la calle empinada arrastrada por tres mulas (en lugar de las usuales dos), luego al llegar a la esquina final, la desenganchaban y ella volvía sola al punto de partida a esperar el otro tranvía.
Cuando llegaron los tranvías eléctricos, la capital estaba muy orgullosa, sus empresas los mantenían en perfecto estado y limpios, sus choferes y colectores siempre estaban uniformados y de punta en blanco.
Los recorridos entre los diferentes lugares tenían precios variables, una vuelta al Paraíso costaba 10 céntimos, a Sabana Grande o Chacao valía 50 céntimos, a los Dos Caminos y a Los Chorros un bolívar, y hasta Petare había que pagar Bs. 1,50.
Cuentan que era sabroso tomar el tranvía a las 9 de la noche cuando se regresaba del trabajo. El tranvía recorría la calle real de la Candelaria y se veían las ventanas de las casas abiertas e iluminadas con sus familias cenando o conversando.
Los tranvías eléctricos circularon por Caracas hasta 1947. Después fueron depositados en el terreno de la esquina de Cervecería; allí permanecieron hasta 1951 cuando fueron deaguazados y vendidos como chatarra.

Fuente: https://www.instagram.com/p/CB9DfPLHHZ5/?igshid=9nipe7utr4r5


sábado, 7 de septiembre de 2019

Un país a los coñazos

Un país a los coñazos
J. L. Maldonado
-extracto-

En un país en donde los diputados —me disculpan que insista con el término— se caen a coñazos (es que suena sabroso y duele cuando es contigo); se insultan a diestra y siniestra sin importar que te vean por televisión a nivel nacional, qué puede pedírsele al ciudadano común que ve en sus “elegidos” por voto popular semejante ejemplo.  Es como el padre que le dice al niño que no pelee en el colegio, pero le cae a palos al pobre carajito por un quítame esas pajas. A esto debo sumarle que ahora estallan algunas refinerías en el oriente y el occidente del país, lo cual no es poca cosa; se inundan las avenidas porque revientan las tuberías de agua o porque la lluvia inclemente hace lo suyo (en esta ciudad mea un zancudo y todo colapsa), entre otros avatares que ya conocemos de sobra y que vienen a redondear la suma de nuestros problemas.

Inquieta que después de tanto petróleo —una suerte de maldición—, el país se caiga a pedazos (que rima además con el término en cuestión). Duele, este caos duele. No hay partidismo que justifique esta debacle. No hay que ser de un bando o del otro para darse cuenta que el camino transitado hasta ahora estaba errado. “Hoy da” indignación vernos en una titánica lucha de unos contra otros; “Hoy da” rabia ver que la corrupción cabalga a rienda suelta y en la asamblea se pelotean el sustantivo como papa caliente; “Hoy da” pánico ver como el periodismo es arrinconado por un contrincante que es tan venezolano como uno. El país está tan golpeado como las dos mujeres del metro y se parece mucho a aquel mítico combate narrado por Miguel Thoddé entre el venezolano Betulio González y el mexicano Miguel Canto  (ojo, cultura popular, yo no había nacido): “—¡Pega Betulio! ¡Vuelve a pegar Betulio! ¡Sigue pegando Betulio! ¡De nuevo pega Betulio! (...) Señores, se cayó Betulio”.


martes, 20 de agosto de 2019

10 maneras de pedir "la parada" en Caracas




por: J. L. Maldonado, palabrasyescombros.blogspot.in

Viajando en buseta, bus, por puesto, camionetica, guagua y demás calificativos que pueda tener la unidad de transporte terrestre, expongo las diversas maneras en que los usuarios le indican al conductor que han llegado a su destino:

1. Déjeme ahí mismito: esto quiere decir que, más allá de la parada reglamentaria, el usuario le dice al conductor déjame donde te dé la gana pero no muy lejos. El diminutivo es este caso aplica como una especie de buen trato y cordialidad. Incluso algunos conductores optaron por imprimir el costo del pasaje mínimo junto a la referida frase “de ahí mismito”.

2. Déjame en la esquina: algunos osados después de hacer su solicitud le añaden “por favor”, en un acto casi de reflexión en donde se reconoce que no es lugar para pararse, pero qué más da, Venezuela es Venezuela, en la esquina estoy más cerca de mi destino que si me dejan en la parada –dirán.

3. Por donde pueda: aquí siempre me pregunto, por donde pueda qué cosa. Por donde pueda, escupe por la ventana?; por donde pueda se rasca la nariz o nos aturde más con la música? (con respecto a la música parece que todos están sindicalizados con el reguetón o el vallenato). Como el “por donde pueda” le resulta más cómodo al conductor, éste determina dejar al pasajero donde se le dé la real gana, motivo por el cual el impaciente usuario termina diciendo “llévame pa’ tu casa” y la transacción del costo por el pasaje termina a regañadientes.

4. Déjeme aquí: a diferencia del punto tres, este resulta todo lo contrario. Este destaca por su carácter impositivo. Es aquí y ahora, en donde se esté, en mitad de la avenida, delante de los fiscales –que nunca hacen nada o cuando mucho lo que hacen es entorpecer mucho más el tráfico. Algunos conductores se arriesgan a omitir la petición, dicho en criollo, a hacerse los locos y a dejarlos en un lugar cerca de la parada (nunca en ella, claro).

5. Me deja en la puerta de…: esta solicitud puede variar de acuerdo al lugar y al usuario. Por lo general suele ser utilizada por personas de la tercera edad o jóvenes flojos que les da ladilla hasta caminar, razón por la cual piden que lo dejen en la puerta del edificio tal, o un poco más allá del árbol X.

6. Me deja en el rayado: quién carajo le dijo a la gente que esas rayas blancas sobre las avenidas son para descargar pasajeros. No señor, esas tiras blancuzcas, por lo general bastante gruesas, forman parte del adorno citadino, del complejo arte urbano que tiñe el asfalto. En otros países suelen ser utilizados para que los peatones crucen las calles y avenidas.

7. Me deja al pasar o al cruzar: algunos usuarios con las condiciones físicas para hacerlo, se lanzan a su destino apenas sienten que la unidad de transporte baja la velocidad y han cruzado la calle.

8. En la próxima parada: otra solicitud abierta. ¿La parada que viene, en la esquina, en el edificio...? Dónde, se preguntará el conductor. Esa cosa con dos palos y un travesaño que por lo general soporta un par de campañas publicitarias en los laterales de cualquier producto y que en algunos casos posen un pequeño banco para que los usuarios tomen asiento cómodamente, conocidas como parada o terminales, aquí cumplen cuatro funciones menos para la cual fueron hechas: uno, dormitorio de indigentes (también de meadero); dos, lienzo futurista para los grafiteros que no pelan una para plasmar sus coloridas y gigantes firmas; tres, diana gigante en donde van a parar los conductores ebrios después de media noche y cuatro, paraguas colectivo.

9. Me deja por la parada: es decir, literalmente el conductor dejaría al usuario en ese lugar imaginario (porque en Caracas parece serlo) y lo sustituiría, lo canjearía, “por” la parada, adentrando ese mamotreto inútil dentro del trasporte llevándose por el medio a quien fuera.

10. Me deja “en” la parada: esta sería la frase más precisa con la cual los usuarios del transporte público anunciarían que han llegado al llegadero, pero –siempre hay un pero– la “parada”, esa especie de entelequia citadina en donde los usuarios de a pie deberían tomar o bajarse del autobús, está en el imaginario de cada conductor. Es por ello que deberíamos decirles a los “profesionales del volante” (las comillas van un breve halo de sarcasmo) déjeme en “su” parada.

Están son las diez maneras básicas de cómo los venezolanos (al menos los caraqueños) solicitamos que nos dejen “en” la parada. Un punto no tan simpático que no quiero pasar por alto y que es común a las diez enumeraciones anteriores, es que cuando algún usuario se baja en su destino y el transporte apenas lleva veinte metros andando, siempre –o casi siempre- salta alguien diciendo “ay señor, déjeme por aquí”.

Si usted tiene otra manera de pedir "la parada", pues dígalo por aquí.

Foto: Sofía Jaimes Barreto 


lunes, 19 de agosto de 2019

Petare

Petare, en Caracas, es el barrio más grande y peligroso de América Latina.⁣⁣
⁣⁣
Sus 500.000 habitantes viven en una estructura de casas precarias acumuladas una encima de la otra en una superficie de solo 40 km2. Tiene, además, la triste condecoración de ser el barrio más peligroso de la ciudad más peligrosa del planeta.⁣⁣

Las terribles condiciones higiénicas, la ausencia de los servicios básicos y la incompetencia del transporte público hacen que la vida en este lugar sea extraordinariamente ardua.⁣⁣
⁣⁣
La falta de una estructura laboral efectiva, los terribles sueldos y el abandono estatal han llevado al decaimiento del tejido social; el resultado es una de las tasas de delincuencia y homicidios más altas de todo el planeta.⁣⁣

El dinero fácil, la venta de drogas y las armas se asocian al estatus social y poder, centenares de jóvenes se ven seducidos por el camino de la criminalidad como último recurso para mantenerse a flote.⁣⁣

Fuente: Hechos Latinoamericanos  (Instagram)


sábado, 10 de agosto de 2019

LOS VENEZOLANOS: DESLUMBRAR




La alta sociedad caraqueña es una sociedad deslumbrante a la que le gusta ser deslumbrada, y para deslumbrar falta algo más que belleza; se requiere estilo. 
ANÓNIMO

Los venezolanos están obsesionados con la apariencia. La belleza y las apariencias son tan importantes que son recompensadas en la sociedad venezolana. Las uñas están manicuradas, los bigotes recortados y los accesorios coordinados.
Los venezolanos están obsesionados con la competencia de Miss Universo y muchas de las Miss Venezuela se han convertido en Miss Universo. Una de ellas, Irene Sáez, incluso fue elegida como gobernadora de un distrito de Caracas. Donald Trump fue su asesor. 

La primera vez que visité a Venezuela fue en 1998. En ese entonces, Hugo Chávez aún intentaba ser elegido presidente. Llevé a cabo varias sesiones de investigación en ciudades venezolanas, incluyendo Caracas y Mérida. En todos estos lugares los jóvenes me decían: “esperamos que Chávez gane”. Les pregunté por qué y su respuesta era: “porque si gana todos nos iremos a vivir a Miami”. Fue mi primer encuentro con una característica típica de Venezuela, que es darse por vencidos. Los venezolanos creen que todo es negociable, que todo puede ser perdonado y olvidado: “No hay mal que dure cien años. Todo se perdona”. 

Podemos tener esperanza pero abandonarla fácilmente. Todos somos culpables de traicionar a nuestra cultura. “Nadie puede tirar la primera piedra, somos una sociedad de cómplices.” 

Para ser capaces de lidiar con el fracaso, los venezolanos lo reemplazan con su belleza y estilo para deslumbrar. Pamela Anderson era conocida por su belleza, mas no por su estilo, mientras que Coco Channel era famosa por su estilo, no tanto por su belleza. Las mujeres venezolanas son famosas tanto por su belleza como por su estilo. 

Si en el caso de los argentinos sus presunciones son una forma de compensar sus debilidades, para los venezolanos el deslumbrar es una compensación por sus fracasos en otras áreas (como la política o la economía). Mientras que las industrias tradicionales no funcionan tan bien en Venezuela, la industria de la belleza está en su apogeo. Desde los cosméticos hasta el modelaje, los venezolanos son muy exitosos en la venta de belleza.
A diferencia de los colombianos, los venezolanos hablan con un acento caribeño que a muchos les cuesta trabajo comprender. También utilizan expresiones particulares, que muchas otras naciones no utilizan, como “¡cónchale, vale!”. 

“Las telenovelas venezolanas son famosas por sus escandalosos temas, su enfoque en la seducción y en la perversión.” 

A pesar de todo esto, algunas de las telenovelas de Caracas recibieron ratings muy altos en Perú, Argentina, Ecuador, Italia, España y entre los latinos de Estados Unidos. Las telenovelas venezolanas son famosas por sus escandalosos temas, su enfoque en la seducción y en la perversión. Están mejor producidas que las mexicanas, son más escandalosas que las argentinas y “son notables por sus finales, asombrosamente dramáticos”. 

“Sabía de la extrema belleza de las mujeres venezolanas y ahora estaba experimentando la extrema violencia de su cultura.” 

Visité Venezuela cuando P&G me contrató para hacer investigación sobre una pasta de dientes. Cuando llegué al aeropuerto me recibieron tres guardaespaldas que me llevaron por migración y me transportaron en una limusina blindada. Mientras avanzábamos por el camino hacia Caracas, nos rebasó un taxi que a su vez era perseguido por patrullas policiacas que llevaban sus sirenas y sus luces brillando. La policía alcanzó al taxista a unos treinta metros de nosotros y de inmediato comenzaron a disparar. La policía acribilló el taxi por un tiempo que parecío una eternidad, hasta que el taxi quedó convertido en un queso suizo que se derritía como fondue. Pero en lugar del tradicional vino blanco que acompaña al fondue, éste estaba acompañado de sangre. Cuando los disparos se detuvieron, un oficial se acercó a nuestra limusina y como si fuera algo de todos los días nos dijo que podíamos avanzar. Cuando pasamos junto al coche era evidente que nadie había sobrevivido: habían sido atravesados por suficientes balas como para matarlos varias veces. Sabía de la extrema belleza de las mujeres venezolanas y ahora estaba experimentando la extrema violencia de su cultura. 

Al día siguiente tuvimos una junta con nuestros clientes. La gerente de productos de la marca para la que estábamos trabajando llegó tarde a la junta. Su marido había sido secuestrado a punta de pistola y lo habían llevado a la fuerza a su departamento donde lo amarraron mientas los secuestradores robaron todo lo que podían llevar consigo. Llegó tan tarde porque tuvo que reemplazar todo lo que habían robado. El hecho de que ir de compras era la excusa en lugar del secuestro es testimonio de la continua violencia en Venezuela y la distancia que los venezolanos han adoptado ante ella. La violencia es algo muy feo y, para compensar, los venezolanos se concentran en la belleza. 

UN VISTAZO AL VERBO
CLICHÉS Y ESTEREOTIPOS:
• Son energéticos y alegres (poseen el récord mundial Guinness de ser las personas más alegres, a pesar de la violencia que invade su país).
• Amigables y amables.
• Poseen una demagogia populista.
• Están fascinados por las marcas: son capaces de comprar jeans baratos y pegarles etiquetas de otros más caros.
OBJETIVO DE LA CULTURA:
• Ganar la próxima competencia de Miss Universo.
COMPLEJO DE INFERIORIDAD:
• Alguna vez fueron ricos por todo su petróleo, pero ya no.
• No lograron sacarle beneficios a su riqueza. 
Creen que liberaron a Sudamérica con las ideas de Simón Bolívar, pero no fueron capaces de liberarse a sí mismos.
• Fracasaron al intentar capitalizar los ideales de liberación de Bolívar.
COMPLEJO DE SUPERIORIDAD:
• Son bellos, guapos y elegantes.
• Estilo y belleza.
CÓMO SE VEN A SÍ MISMOS:
• Son muy sofisticados, pero a la vez se encuentran frustrados por sus aprietos políticos, sociales y económicos.
• Merecen algo mejor.
• Son corruptos.
CÓMO LOS VE EL RESTO DEL MUNDO:
• Desorganizados.
• No siguen las reglas.
• No están desarrollados.
• Corruptos.
DESTINO CULTURAL:
• Se anexarán a Miami, la auténtica capital de Venezuela. 

Fuente: "El verbo de las culturas" 
Clotaire Rapaille 

miércoles, 11 de mayo de 2016

La verdadera historia del "por ahora "


JEMC: -Cnel. Yanez comuníqueme con el Tcnel. Hugo Chávez.
Cnel. Yanez:  -Mi general, el Tcnel. Chávez dice que no tiene nada que hablar con Ud.
JEMC: Cnel. Yanez, dígale al Tcnel. Chávez que tiene cinco minutos para rendirse, si no, los aviones que en este momento están volando sobre Caracas atacarán el Museo.
En este momento el JEMC tranca el teléfono, no habían pasado dos minutos cuando el teléfono del JEMC  repica; el ayudante toma el teléfono y dice:
-Mi general es el Tcnel. Chávez, quiere hablar con Ud.
Tcnel. Hugo Chávez: -Mi General deseo hablar con usted "porque eso no fue lo que hablé con mi general Ochoa ".
JEMC: - Tcnel. Chávez me importa un "comino" lo que Ud. haya hablado con Ochoa, o Ud. se rinde o el Museo será atacado (pausa de menos de un minuto) .
Tcnel. Hugo Chávez: -Está bien mi General me entrego...
Los golpes de Estado desde Castro hasta Caldera / Iván Darío Jiménez Sánchez.

Fucking Around

Uso este término en inglés Presidente, plagiando al foro organizado por funcionarios de su gobierno publicitado como “Fucking Fracking” con el vil propósito de acusar al gobierno norteamericano de utilizar el “fracking” para producir gas y petróleo proveniente de rocas de esquistos con lo cual se pretendía denunciar a EEUU de querer inundar el mercado energético con esa tecnología en perjuicio de Rusia y Venezuela. Nada que ver con la realidad, pero como afirman algunos psicólogos, una mentira repetida cien veces termina convirtiéndose en verdad.
Pero volvamos con mi título “Fucking Around” presidente Maduro. Traducido al español tiene múltiples significados entre los que destacan los siguientes: no asumir su cargo en serio o perder el tiempo sin hacer algo realmente productivo. ¿Qué le parece? Significados que le vienen como anillo al dedo a la pobre gestión de su gobierno que sigue sin aplicar correctivos para resolver los graves problemas económicos.
Y digo más, mientras el país se cae a pedazos con una inflación galopante y una escasez espeluznante, como resultado de los controles de precios y  de la distribución y comercialización de bienes; mientras se efectúan cierres y expropiaciones de empresas sin basamento jurídico; mientras la economía, paralizada con la existencia de cinco tasas de cambio, sistema que auspicia los guisos de enchufados, convertidos en multimillonarios con dólares de la nación; mientras se niega divisas a los sectores productivos  y se desconoce la deuda de empresas con sus casas matrices que alcanza cifras, según las cámaras binacionales, cercanas a los $12.000 millones; afirmamos, todo esto ocurre, mientras usted y su gobierno se la pasan “Fucking Around” agitando banderas antiimperialistas, denunciando golpes de estado y conspiraciones en su contra y reprimiendo a gerentes de empresas, estudiantes, militares y políticos en franca violación de sus derechos humanos.
Ahora han llamado a Unasur, esa cuerda de gobiernos con escaso pudor y honor, para que les resuelva su desastrosa imagen internacional y han patrocinado una exposición en Madrid “Venezuela de verdad” que como bien la ha calificado la prensa española se trata de un evento para engañar a incautos.
Después de haberles hecho carantoñas a Guyana ahora encuentran que ese país ha autorizado a Exxon Mobil para efectuar explotaciones mar afuera dentro de zonas reclamadas del Esequibo y después de haberles regalado nuestro petróleo a Cuba y a países del Caribe y Centro América enfrentamos enormes deudas sin pagar que intentamos arreglar mediante rebajas onerosas y perjudiciales al país. Mientras presidente usted y su gobierno continúan “Fucking Around”.
Continuemos, con las acusaciones del ex jefe de seguridad Leamsy Salazar al presidente de la Asamblea Nacional de presidir el cartel de los soles responsable por el tráfico de drogas en nuestro país y las evidencias que involucran a altos funcionarios de PDVSA con el contrabando de combustible hacia Colombia. Que decir de los miles de millones de dólares colocados en el HSBC por instituciones gubernamentales. Mientras presidente usted y su gobierno siguen “Fucking Around” vendiéndose como “patriotas” sin dar explicación alguna al pueblo sobre estos escandalosos casos de corrupción. Una verdadera catástrofe nacional.
Juan Antonio Muller
Juaamilq249@cantv.net

miércoles, 27 de mayo de 2015

Venezolanos: la nueva “invasión” de Panamá

Por Tamoa Calzadilla

Ciudad de Panamá.- Atrás quedaron los días en los que llegaban clientes curiosos a  la barra “¿Y cómo es un cachito?” “¿Qué trae una empanada?”. Roberto Arias se fajaba. “Están rellenos, salados, pero dulces, en medialuna”… pruébalos. Ya no. Este miércoles de julio a las 9 de la mañana, se da el lujo de salir de su puesto en la caja registradora a atender la visita en una de las 10 mesas que dispuso en su panadería “Los venezolanos”, ubicada en Vía Argentina, Los Cangrejos, en Ciudad de Panamá, desde hace ocho años. Chama, pana, bróder, “epa qué majn”. “Dame dos de cazón, ahí”. El movimiento no cesa. El calor se afinca por encima de los 30 grados. A esa hora es preferible la parte de adentro, bajo el sosiego del aire acondicionado. Pabellón, carne mechada, jugos. Pero no solo por eso es un reducto de Venezuela en ese hogar prestado que es Panamá para muchos. Hay banderas tricolor, un cuatro y afiches de Norkys Batista, humoristas criollos, salseros que están de paso por la ciudad y son referencia obligada en esas cuatro paredes donde se está cerrando un negocio en la mesa uno. Uno de los hombres se levanta y se acerca a Roberto con un apretón “él también es de Caracas. Va y viene”.
II
Los venezolanos han llegado como una oleada avasallante a Ciudad de Panamá y en menos de cinco años modificaron hábitos de consumo e impactaron algunos rubros de la economía de manera invasiva. Les reprochan que ponen propina adicional en las mesas, cuando ya está incluido el 7% del servicio; también que aumentaran el pago del servicio doméstico. Una clase media profesional se abre espacios en puestos laborales importantes y un “nuevoriquismo” creciente compra excéntricos apartamentos y oficinas frente al mar. Llegaron a hacer negocios y surfean en la expansión financiera y comercial, en esa suerte de paraíso fiscal. La urbe es un contraste de un cuidado casco viejo, con adoquines y edificios bajos, y una fila de apiñados rascacielos, entre los que destacan el famoso edificio Trump y el atornillado BBA. Es una ciudad que fue cocinada a fuego alto, con centros comerciales y emporios que cinco años atrás eran un terraplén.
III
A pesar de su nombre, Mike Brokker es venezolano y lleva 18 años en el país de Rubén Blades y Mano e´ piedra Durán. “Yo he visto de todo, vi a los gringos irse y a los venezolanos llegar”. Dos movimientos migratorios importantes para los habitantes, que disfrutan y padecen la nueva “invasión”. Brokker tiene una posada, está contento, y ya no tan solo. Entre un café y otro, con amigos coterráneos que se comen un pabellón, se atreve a comentar que no todo es tan bueno: “los venezolanos trajeron la ‘coima’ en todas partes, que es como le dicen aquí a los sobornos, los ‘peajes’, la ´matraca.´ Existía la corrupción, pero aquí el venezolano acostumbró al policía de tránsito a meterle unos dólares en el pasaporte que le presentaba, para salirle al paso a una multa”.
IV
La puerta se abre de sopetón y una mujer rubia saluda afectuosamente a Roberto, cruzan unas palabras, le despacha unas arepas y él le desea suerte. Él, que se graduó en el caraqueño Instituto Europeo del Pan (Iepan) y que estudió el mercado panameño durante 3 años; él, que se lanzó a la aventura en 2008 con un par de socios y luego compró sus partes, terminó por cambiar algunas cosas de su idea inicial: no vende charcutería, “porque no hay manera de cambiar la cultura panameña de hacerlo en el supermercado” y ofrecer arepas. “La gente asocia a Venezuela con las arepas y a la tercera vez que me preguntaron empezamos a hacerlas y no hemos parado”.
Al principio 85% era público venezolano el que se asomaba al mostrador atraído por el olor de la nostalgia. El otro 15% eran panameños y extranjeros con paladar aventurero. “Hoy en día la relación es 65%-35%”.
Dos mesas más allá, la rubia cierra negocios por teléfono, también en “criollo”. Guarda prolíficas historias de coterráneos que compran hasta 3 apartamentos en efectivo. Han hecho mucho dinero en estos últimos 15 años.
En 2008 y 2009, adquirían viviendas con cupos Cadivi de viajero. “Se traían a toda la familia y raspaban ese tarjetero”, confiesa alguno que pasó solo a saludar por el local. Es de los que por ahora va y viene, mientras da el paso definitivo de emigración.
V
Las cifras calculan unos 150 mil paisanos en Panamá. Hay restaurantes en el casco viejo de comida típica panameña cuyos dueños ¿son?  Exacto: venezolanos. Hubo una “calle del hambre” que sorprendió las costumbres centroamericanas, pero actualmente se está reubicando. Está el cartelón amarillo con azul profundo de Daka, la empresa perseguida en plena jornada gubernamental de rebajas, a finales de 2013. “Aquí hay más de 200 bancos, yo hice estudio de mercado antes de venir, hay hasta uno chino, y por supuesto, venezolanos como Banesco”, suelta Roberto, mientras detrás de él, las empleadas atienden con destreza el “hueco” que deja en la barra por minutos. “Todos mis empleados son panameños, todas las cocineras hacen empanadas, cachitos y arepas, hay una que está conmigo desde el principio”.
VI
Debajo del mostrador hay periódicos y muchos volantes de todo tipo. Ahí se consiguen ofertas, opciones teatrales, alquileres… “¡Coño, hermano! ¿Cómo está la vaina? tengo algo para ti”. La panadería es también una suerte de oficina de empleos, “me acaban de decir de un trabajo para fotógrafo, de 1.500 dólares mensuales”, comenta el periodista venezolano José Antonio Gil, quien cubre internacionales en “La estrella de Panamá”. Claro, hay alquileres que te pueden costar eso y más en zonas céntricas. Para pagar la mitad, hay que buscar en las afueras.
Mónica Giugni, dueña del portal www.venezuelapana.com, se incorpora a una mesa. Vivía en La Trinidad y trabajaba en un negocio familiar cuando un panameño radicado en España la flechó por chat. Tuvieron un hijo y se fueron a Panamá a probar suerte, “me gustaba saber que era un país que estaba en crecimiento y que se ganaba en dólares”. Hoy en día vive sola con su hijo panameño y se convirtió en pieza fundamental en los eventos y conexiones de paisanos. “Me dio una depre, me hacía falta mi gente y decidí crear el portal, ahora conozco a todo el mundo, suelo ayudar gente”. Le suena el teléfono y se extravía un rato en términos legales y consejos. “Me llaman por la página para preguntarme sobre estatus legal, procesos de migración, consultas de visados y todo”.
VII
“Paz”, “tranquilidad”, “seguridad”, sueltan de buenas a primera los venezolanos desde este reducto del continente americano, como respuesta a lo que consiguieron al llegar. “La familia”, “El Ávila”, “los panas”, se les antoja cuando responden por lo que dejaron. “Estamos mejor”, esleit motiv en la conversación. Sin ambages, con gestos que buscan bien adentro de lo que sienten y piensan. Sin embargo, de los más de 10 consultados, solo una dice que no quiere volver. El resto, aunque no le pone fecha, lo apunta en las ganas. “Claro uno siempre quiere volver, ojalá algún día pueda volver y estar bien en mi país”, acuña Roberto, quien no ha dejado de saludar clientes y atender un par de urgencias.
Atrás dejó su apartamento en La Candelaria y aquella Venezuela tan convulsa de 2002, cuando pensó en emigrar por primera vez, un año después de pisar Panamá por pocos días. Dejó su empleo en institución oficial, donde empezaba una cacería de brujas contra quienes no pensaban en rojo.

VIII
El taxista que conduce al aeropuerto internacional Tocumén reconoce el acento. “Tengo varios clientes venezolanos, fijos. son bien ‘chéveres”, bromea. A través de los traslados y sus propias teorías, la “invasión” comenzó a sentirla 5 años atrás. “Mientras vengan a dar trabajo está bien. Aquí les llamamos ‘los vale’ porque usan esa expresión para todo. La expresión nuestra que más se les parece es ¡Vaya a la vida!”. Empieza a escucharse en las escuelas y calles “¡Vaya a la vida vale!”; y por supuesto, una mentada bien puesta y a elevado volumen.

lunes, 24 de marzo de 2014

El Señor y el perro

@soydirecto: Este señor lleva toda la vida vendiendo libros a las afueras de la UCV y hoy mirelo junto a su perro http://twitter.com/lobachevscki/status/443897041706418177/photo/1

lunes, 28 de octubre de 2013

Rostros censurados


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“conducta pública perniciosa”
o “bajar el tono..”

 

A veces me llegan cosas como esta que hoy quiero compartir con ustedes. La escribió mi admirada Jorgita Rodríguez; a mi entender y visto lo visto, la productora más sensata y de mejor tino de espectáculos en Venezuela.

Triste pero cierto lo que nos dice Jorgita, quien al igual que el niño que puso en evidencia al rey que andaba desnudo, hoy nos da cuenta de lo que estos ineptos, panfletarios, destructores y envidiosos, son capaces de hacer con los artistas libres que no tenemos miedo, y a quienes no nos da la gana de jalar bolas ni idolatrar a nadie, a menos que sea el arte por el arte.

Me gustaría saber la opinión de algunos de los artistas con talento que, callados y vestidos de rojo, aplauden en silencio al poder en los teatros de Venezuela construidos para artistas libres. Qué pena verlos transformados en vergonzosos cómplices de la ignominia y asistentes complacientes de un verdugo inculto.

Que hable Jorgita: En los últimos tiempos, los trabajadores de una parte del sector que hace vida teatral y artística en el país, han visto, con extrema preocupación, la censura directa o solapada que se enfila, en nombre de un proyecto político y desde ciertas instituciones gubernamentales, contra algunos artistas críticos al gobierno, negándoles a ellos y al equipo que los acompaña su sagrado y legítimo derecho al trabajo y, por ende, al espectador, su también legítimo derecho al disfrute.

Casos como el retiro de los subsidios a grupos de “conductas públicas perniciosas” como sucediera hace unos años con el GA80 y Skena; la revisión y exigencias de algunas salas, de hacer cambios al libreto o “bajar el tono” para no herir susceptibilidades; el veto, en los hoteles de la cadena nacional Venetur, a reconocidos humoristas y artistas de oposición o la actitud de algunas alcaldías subordinadas a ciertas gobernaciones, de negar los permisos necesarios para montar un espectáculo en alguna ciudad, nos ponen ante un panorama desalentador que recrea el camino a la barbarie. Erigirse como “dueños” de espacios culturales, alegando razones como la de “en mi teatro no se presenta fulano”, con la pretensión perversa de hacerse de una propiedad que en realidad pertenece al Estado para uso de quienes son sus contribuyentes y beneficiarios, es decir TODOS los venezolanos y no al gobierno de turno que lo regente, es el más claro ejemplo de abuso y atropello para quienes, por derecho propio, deciden pensar y opinar de manera diferente.

Evaluar un espectáculo antes de que el público lo haga, además de cercenar la capacidad de pensar, cierra la posibilidad al espectador de tener la última palabra para decidir. Censurar por su postura política a un artista, pretender silenciar el humor y la comedia, por su innata condición crítica de los desaciertos del poder, solo estimula la prominente intolerancia típica de los regímenes dictatoriales. Salvo muy pocas y contadas excepciones, quienes lideran el proyecto de país se olvidan que los ciudadanos diverso-pensantes pertenecen también a ese mismo país.

La patria debe contar con buenos dirigentes que apuesten a la reconciliación, que hagan esfuerzos honestos para que los venezolanos se reencuentren. El pensamiento y las opiniones plurales son factor determinante del desarrollo de una nación. La crítica conduce a la madurez social y al franco progreso. Levantar el telón a voces sin censura, a expresiones libres, es el bien necesario que toda Democracia verdadera merece. @talentofemenino.

Por: Claudio Nazoa
Política | Opinión
Farándula | Sucesos
EL NACIONAL
lunes, 28 de octubre de 2013

domingo, 27 de octubre de 2013

“Llegó la harina. ¡Vente!”

ElPaís.es: “Llegó la harina. ¡Vente!”
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Están ocurriendo todos los acontecimientos que se suelen dar cuando la economía se la pega contra la pared. Encontrar papel higiénico una ardua búsqueda en la red de supermercados y abastos

Revolución sin fondos

 

■ El Gobierno importará 400.000 toneladas hasta fin de año.

■ BCV registra desabastecimiento de 79% en el caso del papel higiénico.

■ Venezuela se aferra a un modelo económico que mantiene al país desabastecido de alimentos básicos.

■ El país no tiene divisas y se está produciendo un problema de abastecimiento que el Gobierno achaca a una conspiración.

El jueves pasado llegó la harina de maíz precocida al supermercado más grande del barrio Santa Cruz, al sureste de Caracas (Venezuela), donde las casas se amontonan sobre suelos inestables. Al pie de esa colina hay talleres mecánicos, ferreterías, una parada de autobuses y contenedores rebosantes de basura. Los habitantes se enteraron de la llegada de la harina sin necesidad de mirarse o hablarse. Es una práctica extendida entre los consumidores venezolanos: solo tienen que observar las bolsas que cargan los vecinos que vienen del supermercado para saber si están disponibles o no los productos que escasean.

¡A comer yuca!

Desde hace varios meses no se consiguen con facilidad la harina de maíz precocida en su presentación de un kilo —la base para cocinar las arepas, el plato típico venezolano—, el aceite, la leche en polvo y líquida, el azúcar, la mantequilla o el pollo. Hay que recorrer varios supermercados o comprarlos a los vendedores informales. Al desabastecimiento se suma la escasez. Ahora el promedio de escasez es del 20%, un porcentaje que no se había alcanzado en los cuatro años anteriores según los informes del Banco Central de Venezuela (BCV). Y desde 2005 el marcador no ha bajado del 10%, lo que indica que en Venezuela la escasez es ya crónica, de acuerdo con el economista Ángel Alayón. “Lo normal es 5%”, explica. En septiembre el índice trepó a 21,2% el segundo más alto del año.

Venezuela ha llegado a esta situación por una combinación de varios factores: un control de precios de productos esenciales vigente desde hace una década que solo es revisado por el Gobierno cuando estos no aparecen en los anaqueles; la sobrevaluación del tipo de cambio que fomenta las importaciones en desmedro de la producción local y el contrabando de extracción. Los productos venezolanos cruzan la frontera con Colombia pese a los esfuerzos que hace el Gobierno por evitarlo.

Rosa Delgado, una vecina de Santa Cruz que la tarde del jueves se acercó al supermercado, llevaba dos meses sin conseguir Harina Pan, la presentación producida por el gigante alimentario Alimentos Polar, la marca de su preferencia en harina precocida. Cuando vio a unos vecinos del barrio con el producto le pidió a su hijo Yonaiker Pico que la acompañara. Los bultos de harina estaban dispuestos de cualquier forma en el pasillo del fondo del supermercado sobre una paleta de madera. Yonaiker abrazó 12 paquetes. Como entre los dos no podían llevarse todos los paquetes, Yonaiker le escribió un mensaje de texto a su hermana. “Llegó la Harina Pan. Vente”.

Una hora después la clientela casi había acabado con todas las reservas. Apenas quedaban algunos bultos que la gente despedazaba con la desesperación del hambriento. Los empleados del supermercado miraban el espectáculo con cierta indiferencia aunque trataban de identificar si sobraba algún paquete para guardarlo. Eran las sobras, sí, pero en una situación de persistente desabastecimiento trabajar en un sitio donde venden comida es un privilegio. Una de las supervisoras de pronto dijo en voz alta: “Los empleados pueden pasar por la caja número ocho con su carnet para pagar su compra”.

Elba, una de las empleadas del supermercado que retiraba los retazos de los bultos, apartó entonces un empaque aplastado y siguió hurgando entre los restos que habían dejado los clientes a ver si conseguía algo más. Puede llevarse hasta cuatro unidades. Esa es otra de las regulaciones impuestas por los supermercados para evitar que una persona se lo lleve todo. Pero la gente encuentra la forma de saltarse esa regla. “¿Ves aquel muchacho que está allá?”, le dice la cajera a una mujer que se dispone a pagar. “Él ha entrado varias veces a comprar Harina Pan. Yo no puedo hacer nada porque a mí me pagan por facturar la compra”. Lo más probable es que aquel hombre luego revendiera el producto al triple o al cuádruple de su valor en las redes de la economía informal. O lo almacenara en su casa.

Esa desesperación del consumidor está reflejada en las cifras del Banco Central. El informe más actualizado asegura que de cada 100 establecimientos visitados por los técnicos en 71,4 no había harina de maíz precocida de ninguna marca. En 85,8 faltaba la leche entera en polvo, en 84,2 los aceites mezclados y en 85,3 el azúcar. El supermercado de Santa Cruz no tenía el jueves azúcar ni leche en polvo. Nadie tenía la certeza de cuándo podría llegar. Elba, la empleada del supermercado, dice: “Nosotros no podemos tener inventarios. Mercancía que llega, mercancía que sale hasta que se la llevan toda”. Las grandes cadenas temen que si tienen stock los acusen de acaparadores.

Este jueves el Gobierno anunció que los controles seguirían. El gabinete económico ha decidido afrontar la crisis apelando a las reservas estratégicas de alimentos e importando masivamente todo lo que falta. Entre noviembre y diciembre, según el ministro de Alimentación, Carlos Osorio, llegarán 400.000 de alimentos provenientes de Nicaragua, Argentina y Brasil.

El presidente, Nicolás Maduro, ha insistido en que su Gobierno es víctima de una “guerra económica” y que si los empresarios produjeran no habría desabastecimiento. Las empresas tienen en el diferencial cambiario una tentación muy grande. Es más rentable producir cantidades controladas con los dólares preferenciales que entrega el Gobierno y quedarse con una parte para revenderlos en el mercado negro. Las ganancias son del 500%.

Los clientes del supermercado que ya habían completado su cupo de harina revisaban al final de la tarde las existencias de papel higiénico, aceite y mantequilla. No parecía llamarles tanto la atención El papel solo se vendía por rollos y había llegado al país procedente de Colombia. La mantequilla, marca Mirasol, no era tomada en cuenta por los clientes, que estaban buscando Mavesa, una marca de Alimentos Polar que ya casi no se ve. Al final de la tarde, cuando la afluencia de clientes en el supermercado ya había bajado, Yonaiker seguía esperando a su hermana para poder llevarse los 12 paquetes de harina. Si ella no llegaba, Rosa y él solo se podrían llevar ocho. Parecían preocupados. Entonces otro cliente les dijo: “Señora, pague y vuelva a entrar otra vez”.

Aumenta escasez de alimentos y rubros de cuidado personal. Atrás ha quedado el tiempo en que la escasez se concentraba en pocos productos.

Mercado difícil:

Atrás ha quedado el tiempo en que la escasez se concentraba en pocos productos, las estadísticas oficiales desnudan que la lista de alimentos básicos y bienes de cuidado personal que los consumidores no encuentran en supermercados y abastos crece de manera constante en una economía donde la oferta y la demanda permanecen divorciadas.

El índice de escasez que elabora el Banco Central para medir el desabastecimiento en Caracas, registra el incremento de la escasez en 18 de los 19 rubros de alimentos y cuidado personal a los que la Superintendencia Nacional de Costos y Precios (Sundecop) les controló el precio el año pasado.

Entre los casos más resaltantes se encuentra que al cierre de septiembre en 79 de cada 100 establecimientos comerciales de Caracas no había papel higiénico, mientras que en diciembre el número de locales desabastecidos se ubicaba en 17; en el caso de las compotas la escasez aumenta desde 0,6% hasta 15,8% en este mismo lapso; en ceras para pisos desde 7,8% hasta 43,1% y jabón de baño desde 8,1% hasta 19,4%.

Decididos a contener el avance de la inflación en un año en que Hugo Chávez buscaba afanosamente la reelección, los directivos de la Sundecop emitieron una resolución que en abril de 2012 rebajó el precio de los principales rubros de cuidado personal y desde entonces, no ha permitido que las empresas aumenten el valor de los productos.

La consecuencia es que el congelamiento de precios impulsa la demanda mientras que las empresas disminuyen la oferta porque enfrentan problemas para cubrir costos de producción y, por tanto, la escasez se esparce.

El contrabando también entra en el juego. Por contar con un precio artificialmente bajo las marcas de pañales, detergentes o cremas dentales reconocidas internacionalmente están saliendo de Venezuela de forma ilegal a países como Colombia, donde son revendidos.

El Gobierno está consciente del desajuste. En junio el vicepresidente, Jorge Arreaza, y el ministro de Finanzas, Nelson Merentes, entregaron al Presidente de la República, Nicolás Maduro, un punto de cuenta donde plantean la necesidad de autorizar incrementos en el precio de los 19 rubros controlados por la Sundecop desde un mínimo de 3% hasta un máximo de 24% pero aún no se ha tomado ninguna medida.

Desabastecimiento:

Las familias no solo tienen que lidiar con la ausencia de productos de cuidado personal, el Banco Central desnuda que en septiembre 16 alimentos se encuentran en la categoría de serios problemas de abastecimiento, es decir, con una escasez superior a 41%.

En 98,8 de cada 100 establecimientos comerciales de Caracas no había aceite de maíz, en 84,3 faltaba la leche completa en polvo, en 80,8 el azúcar, en 73 la harina de maíz precocida, en 64,3 la harina de trigo y en 58,4 la mantequilla.

Además los consumidores tienen mucha dificultad para adquirir leche descremada en polvo y líquida, aceite de girasol, aceites mezclados, arvejas, leche completa líquida, cortes de carne como punta trasera y muchacho, queso blanco pasteurizado y margarina.

Al igual que en el caso de los productos de cuidado personal analistas indican que el desabastecimiento de alimentos básicos obedece al congelamiento de precios, contrabando y factores adicionales como caída de la producción en empresas estatizadas, malversación en dólares autorizados por Cadivi y retraso en los puertos al momento de descargar las importaciones.

Para el Gobierno no es fácil permitir ajustes en el precio de los productos controlados en momentos en que la inflación se ubica en el nivel más alto de los últimos 17 años, por ende, en el corto plazo, se dispone a enfrentar el desequilibrio con un plan de importaciones.

Rafael Ramírez, vicepresidente del Área Económica, afirmó el miércoles de esta semana que “estamos preparando una ofensiva, una cosa masiva de importación de alimentos”.

Para cancelar estas importaciones la administración de Nicolás Maduro contempla utilizar dólares en efectivo, bonos que organismos públicos tienen en sus portafolios y permitir que otros países paguen deudas pendientes con Venezuela a través del envío de alimentos.

Por: Alfredo Meza
Víctor Salmerón
Caracas, domingo 27 de octubre, 2013

miércoles, 23 de octubre de 2013

Del amansapostes al sexting


Se ha identificado una nueva tendencia en el comportamiento sexual humano, el sexting; una voz inglesa, acrónimo de sex(sexo) y texting (escrito, mensaje); consiste en la costumbre cada vez más extendida entre los adultos jóvenes actuales, de enviar mensajes o fotografías sexualmente explícitas mediante los teléfonos móviles. Investigadores de la Universidad de Michigan (EE UU) analizaron esa práctica en 3.447 hombres y mujeres, con edades de 18 a 24 años, y llegaron a la conclusión de que se está convirtiendo en parte habitual del cortejo. “Simplemente es una de las formas en que la tecnología influye en nuestras vidas, incluida la sexualidad”, explica el sexólogo José Bauermeister. El sexting no es una forma de acoso sexual, por cuanto se hace de mutuo acuerdo y suele ocurrir entre parejas que ya tienen una relación.
Evidentemente, se trata de una modalidad del sexo a distancia, ahora potenciado por la comunicación electrónica.
El sexo a distancia abarca una amplia variedad de filias: rinofilias (erotización por vía olfativa), acustofilias (del oído) y pornofilias visuales; en general, se refiere a cualquier forma de estimulación erótica sin contacto piel-a-piel de las personas involucradas. Existe desde tiempos remotos y en los tiempos modernos cobra auge con la aparición del flagelo VHI-sida en la década de los 80; a propósito de satisfacer la demanda de satisfacción sexual sin riesgo de contagio de la más letal de las enfermedades sexuales, avispados empresarios del negocio del erotismo crearon los que llegaron a conocerse como Teatros de Amsterdam, consistentes en un escenario semejante a la pista de un circo, rodeado por cubículos aislados de ese espacio por una lámina de plexiglás, aunque interconectados acústicamente; en el escenario se llevaba a cabo el espectáculo erótico y en el cubículo el observador resuelve sus tensiones.
En el ámbito privado, parejas y grupos asumen el compromiso de exhibirse recíprocamente sin tocarse, en lo que hayan una emoción muy particular; con esa práctica relacionada con el sadomasoquismo ligero, imitan el llamado prospicio (del latín, literalmente “mirar de lejos”), etapa avanzada del proceso romántico del Amor Cortesano medieval, en la que la dama amada “idealmente” se dejaba ver desnuda por su caballero sirviente.
Las rinofilias y acustofilias tienen larguísima historia; tanto en la poética erótica europea de siglos pasados, como la china de tiempos más remotos, los vates celebran el placer de oler las ropas íntimas femeninas recientemente usadas; en una de las variantes de la acustofilia la persona se excita a partir de escuchar los sonidos característicos del acto sexual:
quejidos y suspiros, frases amorosas, crujidos de la cama, etc.
En la parroquia San Juan de Caracas existían pensiones en las que las habitaciones eran cubículos separados entre sí por tabiques de cartón piedra; por una módica
propina podía lograrse la
complicidad del encargado y ser el interesado ubicado en uno al lado de otro que sería ocupado por parejas.
El sexting aparece en el marco del sexo virtual realizado mediante internet; mis primeros encuentros con este fenómeno de la Era Electrónica me llevaron a pensar que quienes buscaban contactos eróticos por tal medio eran personas con alguna ineptitud para establecer relaciones interpersonales cara-a-cara o impulsados por una avidez patológica de sexo; pronto aprendí cuán equivocado estaba en mi apreciación: el contacto por internet con propósitos sexuales es una forma socialmente aceptada de establecer relaciones de pareja, que compite con el “levante” en presencia tradicional, al extremo de estar remplazándolo. Más aún, existen parejas estables y bien cimentadas, al menos en lo sexual, que jamás se han encontrado personalmente; y quienes lo practican no sufren problemas de ansiedad ni de autoestima ni ninguna patología en su sexualidad.
Y aquí viene a lugar la expresión “¡Cuándo en mis tiempos!” En época pasada, no tan distante, el romance era asunto complicado, laborioso, lleno de angustias.
En una revisión que hiciéramos de la cultura erótica capitalina de las primeras décadas del s. XX, a partir de testimonios de “caraqueños viejos” y de los cronistas urbanos, identificamos los siguientes pasos del ritual de cortejo por los que debía pasar el galán: enamorado ambulatorio, enamorado “de ventana”: cuando la muchacha aceptaba la aproximación para conversar a la ventana en la que solían mostrarse las caraqueñas casaderas en horas de la tarde; pretendiente aceptado en la casa: al lograr el acceso en plan de amigo, y novio formal, una vez cumplido el ritual de pedir la mano y ser aceptado por el padre de la amada; el proceso podía durar unos dos años.
En la etapa inicial de enamorado ambulatorio, el galán paseaba reiteradamente por la acera de enfrente a la aludida ventana, mirando hacia su ocupante; naturalmente fatigado por ese ir y venir, el aspirante se recostaba en algún poste del alumbrado eléctrico próximo a esta, desde donde a veces hacía señales gestuales expresivas de sus sentimientos. El ingenio popular acuñó el término amansaposte para designar ese comporamiento, y la gente decía: “Ayer vimos a Teodoro amansando poste frente a la casa de María”; y no faltaban jodedores que al pasar por ahí en carro o en bicicleta, gritaran a leco herido “¡Amansaposte, amansaposte!” causandola inevitable irritación del aludido y el rubor de la muchacha ventanera.

Rubén Monasterios