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miércoles, 12 de agosto de 2020

La Plaza Francia o Plaza Altamira



La Plaza Francia o Plaza Altamira está ubicada en la urbanización Altamira al este de la ciudad de Caracas. Fue construida a principio de la década de 1940 e inaugurada el 11 de agosto de 1945 con el nombre de Plaza Altamira.

Posteriormente, en 1967 se oficializa el cambio de nombre de Plaza Altamira por Plaza Francia, luego de un convenio entre las ciudades de Caracas y París para tener una Plaza Francia en Caracas y una Plaza Venezuela en París.


Fue diseñada por el urbanista Luis Roche, quien era el dueño de esta zona caraqueña. Roche tenia el deseo de que la obra contara con un elemento emblemático y así fue como ordenó la construcción del Obelisco de la plaza con la intención de que fuera “mas alto que la Catedral de Caracas”, de esta manera el esbelto Obelisco se convirtió en el primer proyecto de esa naturaleza diseñado para el área metropolitana.

Destaca en la Plaza, el Obelisco de Altamira, símbolo del Municipio Chacao, el Espejo de Agua y una fuente que cae hacia el fondo de la Plaza que se ha convertido en una pequeña área comercial y donde se encuentra la Principal Salida del Metro de Caracas en la Estación Altamira.


Fuente: .https://www.instagram.com/p/CDwbcPWHwZz/?igshid=ttn1u5iq1v27

sábado, 27 de junio de 2020

Caracas, 1936

Caracas, 1936. Cuadra entre las esquinas de Gradillas y La Torre. El tranvía hace su correspondiente parada y los caraqueños disponen de un servicio de transporte eficiente y ecológico.

Desde épocas de la colonia, el transporte público en Caracas fue a tracción animal.
Era curioso lo educado que estaban los animales. Cuando un pasajero sonaba la campanita antes de llegar a la parada, estos se detenían sin tener que decírselo, y si nadie sonaba la campanita, estos seguían su marcha.
En las esquinas muy empinadas, como existen varias en La Pastora, se veía una mula sola esperando apartada y al llegar el tranvía esta se ponía ella sola delante y el cochero la enganchaba y así subía la calle empinada arrastrada por tres mulas (en lugar de las usuales dos), luego al llegar a la esquina final, la desenganchaban y ella volvía sola al punto de partida a esperar el otro tranvía.
Cuando llegaron los tranvías eléctricos, la capital estaba muy orgullosa, sus empresas los mantenían en perfecto estado y limpios, sus choferes y colectores siempre estaban uniformados y de punta en blanco.
Los recorridos entre los diferentes lugares tenían precios variables, una vuelta al Paraíso costaba 10 céntimos, a Sabana Grande o Chacao valía 50 céntimos, a los Dos Caminos y a Los Chorros un bolívar, y hasta Petare había que pagar Bs. 1,50.
Cuentan que era sabroso tomar el tranvía a las 9 de la noche cuando se regresaba del trabajo. El tranvía recorría la calle real de la Candelaria y se veían las ventanas de las casas abiertas e iluminadas con sus familias cenando o conversando.
Los tranvías eléctricos circularon por Caracas hasta 1947. Después fueron depositados en el terreno de la esquina de Cervecería; allí permanecieron hasta 1951 cuando fueron deaguazados y vendidos como chatarra.

Fuente: https://www.instagram.com/p/CB9DfPLHHZ5/?igshid=9nipe7utr4r5


viernes, 20 de septiembre de 2019

Bajar al bunker (I)

Si de aquí sale alguna información, fuiste tú; aquí no hay nadie más». Mientras decía estas palabras, Hugo Chávez miró a los ojos a su ayudante personal. Leamsy Salazar le sostuvo la mirada. «Por supuesto, mi comandante», respondió sin que se le quebrara la voz. Chávez cerró el asunto con un «espero que así sea». Sabía que el joven había visto y oído demasiado, pero estaba seguro de que entendería la advertencia. Llamado al lado del presidente venezolano al poco de salir de la Academia Naval, para entonces Salazar comenzaba a tener evidencias de que la revolución chavista era un gran fraude; todavía tuvieron que pasar varios años —oiría y vería aún más cosas— para convencerse. Al final, cogido en medio de divisiones internas, decidió contar lo que sabía, y lo hizo desde donde más daño podía causar. 


Era la Semana Santa de 2007 (quizás de un año antes; Salazar no lo puede precisar) cuando el joven oficial fue testigo de cómo Chávez en persona negociaba con los cabecillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) la compra de cargamentos de droga y la entrega a los guerrilleros de armas y otro material militar del Ejército venezolano con los que combatir al legítimo Gobierno de Bogotá. 

Chávez se recluyó esos días santos en una finca de Barinas, estado venezolano no lejos de la frontera con Colombia, en compañía de Rafael Ramírez, ministro de Energía y presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), y de Ramón Rodríguez Chacín, exministro del Interior y dueño de la finca. Ramírez ponía el sistema de lavado de dinero a través de la petrolera nacional; Rodríguez Chacín, en permanente contacto con las FARC, se ocupaba de ir a buscar a los guerrilleros (los máximos dirigentes: Iván Márquez, Rodrigo Granda y Rafael Reyes) y de devolverlos a su campamento, pues no se hospedaban en la casa. Ese viaje lo hacía al volante él mismo de una camioneta, sin acompañamiento de escolta.

En los dos primeros días, los tres dirigentes venezolanos y los tres insurgentes colombianos estuvieron hablando entre ocho de la tarde y cuatro de la madrugada. En una de las jornadas se unió también la esposa de Iván Márquez, que también era comandante de un frente guerrillero. El tercer día hubo un encuentro a solas de Chávez con Raúl Reyes, que duró hasta las 5.30 de la mañana. En esa última reunión, Leamsy Salazar fue ordenado permanecer alejado; a la vista de Chávez por si este le requería algún servicio, pero fuera del alcance de las voces. Los dos días previos, sin embargo, el ayudante estuvo moviéndose entre los congregados, sirviendo agua y café y estando pendiente de los teléfonos personales que se habían dejado a un lado. Fue el único ajeno al círculo confabulado al que se le permitió entrar y salir. Así pudo escuchar muchas de las órdenes de Chávez. 

—«Rafael, cómprales a las FARC toda la mercancía que producen, toda la agricultura y el ganado. Págales un primer plazo de quinientos millones de dólares. ¡Le vamos a quebrar el espinazo a Uribe, pa’ joderlo!». 

La referencia al entonces presidente de Colombia, Álvaro Uribe, su enemistado vecino, Chávez la hizo con especial gozo, según recuerda Salazar. Por lo demás, estaba claro que, ante la presencia del ayudante, el comandante evitaba ser explícito y todos hablaban con sobreentendidos. ¿Qué productos agrícolas cultivaban las FARC o cuántas cabezas de ganado apacentaban para cobrarse tan abultada cifra? Lo que entregaron fueron unas pocas vacas, que llevaban una larga marca en la barriga. Salazar conocía bien qué era aquello, pues enrolado en las fuerzas especiales había servido en la frontera y varias veces se había topado con reses a las que se les había abierto para introducir cargas de cocaína en las varias cavidades del estómago que tiene el rumiante; cosidos de nuevo, los animales podían ser transportados sin levantar sospechas. 

—«Rafael, ponte de acuerdo con el Pollo. Aprovechando que ahora estamos comprando armamento ruso y desencuadrando armamento nuestro, una parte la podemos enviar a las FARC». 

Como las gestiones con el Pollo —el general Hugo Carvajal, entonces, y durante largo tiempo, jefe de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM)— se retrasaban, durante aquellos días el mismo Chávez le llamó con frecuencia por una red encriptada para transmitir sus órdenes. El presidente también tenía un teléfono aparte para estar en contacto con el guerrillero Iván Márquez cuando no estaba presente. 

—«¿Se ha entregado ya todo? ¿Cuánto falta? Todo lo que pidan los compañeros se lo entregan», le decía a Carvajal. 

Los cargamentos traspasados a las FARC, en grandes cantidades, incluían uniformes venezolanos, botas militares, computadoras, fotocopiadoras y máquinas de escáner, entre otro material. También se entregaron abundantes medicinas. De hecho, el general Carvajal estaba encargado de coordinar la atención médica de los campamentos de las FARC, tanto en el lado venezolano de la frontera como al otro: los médicos eran llevados hasta cierto punto y allí eran recogidos por guerrilleros para trasladarlos hasta sus centros de operaciones. Parte de esa actividad de Carvajal, así como la estrecha vinculación de las FARC con la dirección chavista, quedó de manifiesto cuando el 1 de marzo de 2008 un ataque del Ejército colombiano arrasó el campamento del cabecilla guerrillero Raúl Reyes y hubo acceso a su computadora. Comprometedores correos electrónicos y fotografías documentaron esa vinculación. «Estoy cagada», comentaría entonces María Gabriela, hija favorita de Chávez, quien durante esos encuentros en Barinas había saludado a los invitados y se había fotografiado con ellos. «Te aseguro que esas fotos las vieron los colombianos. No sé porqué no las han sacado», le dijo a Salazar.

Leamsy (Ismael al revés) había nacido en Caracas en 1974. En 1998 se graduó en la Academia Naval y pasó un año de especialización en un batallón de Infantería de Marina en la base naval de Punto Fijo. Estando en ese destino, un día fue enviado de urgencia a la comandancia general. El nuevo presidente del país, Hugo Chávez, quería escoger entre los números uno de las últimas promociones de cada arma para formar su guardia de honor: jóvenes militares que serían a la vez sus ayudantes personales y garantes de su seguridad. Salazar, de 25 años, fue seleccionado. Estuvo pegado al mandatario un par de años, hasta los sucesos de 2002 que desalojaron unos días a Chávez de la presidencia. En el momento de la restitución, Salazar fue captado por las cámaras ondeando la bandera patria sobre el tejado del Palacio de Miraflores, gesto que el presidente encomió después públicamente. Después se marchó. 
(Continuará
Fuente
"Bumeran Chávez"
Emili J. Blasco

sábado, 7 de septiembre de 2019

Un país a los coñazos

Un país a los coñazos
J. L. Maldonado
-extracto-

En un país en donde los diputados —me disculpan que insista con el término— se caen a coñazos (es que suena sabroso y duele cuando es contigo); se insultan a diestra y siniestra sin importar que te vean por televisión a nivel nacional, qué puede pedírsele al ciudadano común que ve en sus “elegidos” por voto popular semejante ejemplo.  Es como el padre que le dice al niño que no pelee en el colegio, pero le cae a palos al pobre carajito por un quítame esas pajas. A esto debo sumarle que ahora estallan algunas refinerías en el oriente y el occidente del país, lo cual no es poca cosa; se inundan las avenidas porque revientan las tuberías de agua o porque la lluvia inclemente hace lo suyo (en esta ciudad mea un zancudo y todo colapsa), entre otros avatares que ya conocemos de sobra y que vienen a redondear la suma de nuestros problemas.

Inquieta que después de tanto petróleo —una suerte de maldición—, el país se caiga a pedazos (que rima además con el término en cuestión). Duele, este caos duele. No hay partidismo que justifique esta debacle. No hay que ser de un bando o del otro para darse cuenta que el camino transitado hasta ahora estaba errado. “Hoy da” indignación vernos en una titánica lucha de unos contra otros; “Hoy da” rabia ver que la corrupción cabalga a rienda suelta y en la asamblea se pelotean el sustantivo como papa caliente; “Hoy da” pánico ver como el periodismo es arrinconado por un contrincante que es tan venezolano como uno. El país está tan golpeado como las dos mujeres del metro y se parece mucho a aquel mítico combate narrado por Miguel Thoddé entre el venezolano Betulio González y el mexicano Miguel Canto  (ojo, cultura popular, yo no había nacido): “—¡Pega Betulio! ¡Vuelve a pegar Betulio! ¡Sigue pegando Betulio! ¡De nuevo pega Betulio! (...) Señores, se cayó Betulio”.


viernes, 30 de agosto de 2019

Tres exilios tres personajes provinciales



[...] el trabajo en Venezuela más que apoyarse como presunto defecto, es una función de viveza o de habilidad, se apoya básicamente en una parodia del trabajo. Cuando se trabaja, parodian el trabajo, porque nuestra cultura no tiene expresión del trabajo, ni ha logrado representar el trabajo como parte indispensable de sí misma.
¿Por qué? ¿Qué es este bochornoso, caótico, incoherente pero amado país? Es la consecuencia de tres exilios, de tres personajes provisionales, el habitante autóctono, el indígena, que fue expulsado de su territorio, de sus creencias, de su vida, para quien la noción de trabajo no existía. ¿Para qué?, si la tierra da y yo lo tomo. ¿Por qué sembrar?, ¿por qué hacer un huerto? Si toda esta tierra era un huerto.

Otro personaje es el negro, arrancado de las Costas de Marfil, de su tierra, de su amor de todo lo que pudiera generarle un sentimiento. Lo metieron en un barco y lo trajeron a esta tierra y le dijeron: trabaja, ¿para qué?, ¿por qué?

El español llegó a un exilio, llegar a América significaba un castigo, una desgracia, una fatalidad, era vivir en un país de segundones. Aquí no se vino el primogénito, se vino el segundón, el que no servía, el aventurero. ¿Venía a trabajar?, no, ¿para qué? Venía a hacerse rico, la vida verdadera estaba en España, este era un país de paso.

¿Qué cultura de trabajo se puede esperar de tres orígenes donde el trabajo no tiene pasión, ni tiene por qué tenerla? Lentamente esta sociedad, al criollizarse, fue haciéndose al trabajo.

Pero esta es nuestra cultura del trabajo, allí subyace, porque al fin de cuentas se trabaja para una recompensa y decir otra cosa es una hipocresía.

Indiscutiblemente existe el trabajo espiritual, el del científico, el del poeta, el del escritor donde el trabajo es un placer. Pero para el hombre que martilla todo un día, no existe placer. No puede haber placer por martillar. Constituye una manera de vivir, se expresa en términos de salario, requiere de un pago correspondiente para asumir esa tarea.

En Venezuela, además, se paga mal, la relación entre salario y trabajo es caótica, es artificial, donde las profesiones no se rigen por el grado de esfuerzo que el hombre puede colocar a la hora de prepararse para ellas. Así pues, no hay una imagen del logro del trabajo, porque en Venezuela no hay imagen de riqueza, porque en los ricos, que podrían ser un paradigma de la imagen del trabajo como lo fue Ford para los americanos, no existe. El venezolano no tiene imagen del bienestar.

Hemos creado una imagen donde el rico tiene imagen de pícaro, Miguel Otero Silva decía que el único rico honrado que él conocía era Antonio Armas, porque la historia de su fortuna se veía por televisión. Bateaba y le pagaban por eso. De resto la riqueza no es honrada y el disfrute de ella misma tampoco es honrado.
Deberíamos desterrar de nosotros mismos la idea de que la viveza nos ha acompañado como acto cercano al trabajo. Es falso, no hay viveza criolla, hay viveza alemana, hay viveza japonesa. Aquí lo que hay es un lento, dramático y desesperado esfuerzo de una sociedad por asumirse a sí misma, en un territorio y dentro de unas costumbres y unos códigos que ni le corresponden, ni la expresan y, en ocasiones, ni siquiera la sueñan.

Extracto de: La viveza Criolla. Destreza, mínimo esfuerzo o sentido del humor José Ignacio Cabrujas
imagen tomada de: https://www.instagram.com/p/Bac5zNJgvlc/?igshid=nz8508gnyav7


lunes, 19 de agosto de 2019

Petare

Petare, en Caracas, es el barrio más grande y peligroso de América Latina.⁣⁣
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Sus 500.000 habitantes viven en una estructura de casas precarias acumuladas una encima de la otra en una superficie de solo 40 km2. Tiene, además, la triste condecoración de ser el barrio más peligroso de la ciudad más peligrosa del planeta.⁣⁣

Las terribles condiciones higiénicas, la ausencia de los servicios básicos y la incompetencia del transporte público hacen que la vida en este lugar sea extraordinariamente ardua.⁣⁣
⁣⁣
La falta de una estructura laboral efectiva, los terribles sueldos y el abandono estatal han llevado al decaimiento del tejido social; el resultado es una de las tasas de delincuencia y homicidios más altas de todo el planeta.⁣⁣

El dinero fácil, la venta de drogas y las armas se asocian al estatus social y poder, centenares de jóvenes se ven seducidos por el camino de la criminalidad como último recurso para mantenerse a flote.⁣⁣

Fuente: Hechos Latinoamericanos  (Instagram)


sábado, 10 de agosto de 2019

LOS VENEZOLANOS: DESLUMBRAR




La alta sociedad caraqueña es una sociedad deslumbrante a la que le gusta ser deslumbrada, y para deslumbrar falta algo más que belleza; se requiere estilo. 
ANÓNIMO

Los venezolanos están obsesionados con la apariencia. La belleza y las apariencias son tan importantes que son recompensadas en la sociedad venezolana. Las uñas están manicuradas, los bigotes recortados y los accesorios coordinados.
Los venezolanos están obsesionados con la competencia de Miss Universo y muchas de las Miss Venezuela se han convertido en Miss Universo. Una de ellas, Irene Sáez, incluso fue elegida como gobernadora de un distrito de Caracas. Donald Trump fue su asesor. 

La primera vez que visité a Venezuela fue en 1998. En ese entonces, Hugo Chávez aún intentaba ser elegido presidente. Llevé a cabo varias sesiones de investigación en ciudades venezolanas, incluyendo Caracas y Mérida. En todos estos lugares los jóvenes me decían: “esperamos que Chávez gane”. Les pregunté por qué y su respuesta era: “porque si gana todos nos iremos a vivir a Miami”. Fue mi primer encuentro con una característica típica de Venezuela, que es darse por vencidos. Los venezolanos creen que todo es negociable, que todo puede ser perdonado y olvidado: “No hay mal que dure cien años. Todo se perdona”. 

Podemos tener esperanza pero abandonarla fácilmente. Todos somos culpables de traicionar a nuestra cultura. “Nadie puede tirar la primera piedra, somos una sociedad de cómplices.” 

Para ser capaces de lidiar con el fracaso, los venezolanos lo reemplazan con su belleza y estilo para deslumbrar. Pamela Anderson era conocida por su belleza, mas no por su estilo, mientras que Coco Channel era famosa por su estilo, no tanto por su belleza. Las mujeres venezolanas son famosas tanto por su belleza como por su estilo. 

Si en el caso de los argentinos sus presunciones son una forma de compensar sus debilidades, para los venezolanos el deslumbrar es una compensación por sus fracasos en otras áreas (como la política o la economía). Mientras que las industrias tradicionales no funcionan tan bien en Venezuela, la industria de la belleza está en su apogeo. Desde los cosméticos hasta el modelaje, los venezolanos son muy exitosos en la venta de belleza.
A diferencia de los colombianos, los venezolanos hablan con un acento caribeño que a muchos les cuesta trabajo comprender. También utilizan expresiones particulares, que muchas otras naciones no utilizan, como “¡cónchale, vale!”. 

“Las telenovelas venezolanas son famosas por sus escandalosos temas, su enfoque en la seducción y en la perversión.” 

A pesar de todo esto, algunas de las telenovelas de Caracas recibieron ratings muy altos en Perú, Argentina, Ecuador, Italia, España y entre los latinos de Estados Unidos. Las telenovelas venezolanas son famosas por sus escandalosos temas, su enfoque en la seducción y en la perversión. Están mejor producidas que las mexicanas, son más escandalosas que las argentinas y “son notables por sus finales, asombrosamente dramáticos”. 

“Sabía de la extrema belleza de las mujeres venezolanas y ahora estaba experimentando la extrema violencia de su cultura.” 

Visité Venezuela cuando P&G me contrató para hacer investigación sobre una pasta de dientes. Cuando llegué al aeropuerto me recibieron tres guardaespaldas que me llevaron por migración y me transportaron en una limusina blindada. Mientras avanzábamos por el camino hacia Caracas, nos rebasó un taxi que a su vez era perseguido por patrullas policiacas que llevaban sus sirenas y sus luces brillando. La policía alcanzó al taxista a unos treinta metros de nosotros y de inmediato comenzaron a disparar. La policía acribilló el taxi por un tiempo que parecío una eternidad, hasta que el taxi quedó convertido en un queso suizo que se derritía como fondue. Pero en lugar del tradicional vino blanco que acompaña al fondue, éste estaba acompañado de sangre. Cuando los disparos se detuvieron, un oficial se acercó a nuestra limusina y como si fuera algo de todos los días nos dijo que podíamos avanzar. Cuando pasamos junto al coche era evidente que nadie había sobrevivido: habían sido atravesados por suficientes balas como para matarlos varias veces. Sabía de la extrema belleza de las mujeres venezolanas y ahora estaba experimentando la extrema violencia de su cultura. 

Al día siguiente tuvimos una junta con nuestros clientes. La gerente de productos de la marca para la que estábamos trabajando llegó tarde a la junta. Su marido había sido secuestrado a punta de pistola y lo habían llevado a la fuerza a su departamento donde lo amarraron mientas los secuestradores robaron todo lo que podían llevar consigo. Llegó tan tarde porque tuvo que reemplazar todo lo que habían robado. El hecho de que ir de compras era la excusa en lugar del secuestro es testimonio de la continua violencia en Venezuela y la distancia que los venezolanos han adoptado ante ella. La violencia es algo muy feo y, para compensar, los venezolanos se concentran en la belleza. 

UN VISTAZO AL VERBO
CLICHÉS Y ESTEREOTIPOS:
• Son energéticos y alegres (poseen el récord mundial Guinness de ser las personas más alegres, a pesar de la violencia que invade su país).
• Amigables y amables.
• Poseen una demagogia populista.
• Están fascinados por las marcas: son capaces de comprar jeans baratos y pegarles etiquetas de otros más caros.
OBJETIVO DE LA CULTURA:
• Ganar la próxima competencia de Miss Universo.
COMPLEJO DE INFERIORIDAD:
• Alguna vez fueron ricos por todo su petróleo, pero ya no.
• No lograron sacarle beneficios a su riqueza. 
Creen que liberaron a Sudamérica con las ideas de Simón Bolívar, pero no fueron capaces de liberarse a sí mismos.
• Fracasaron al intentar capitalizar los ideales de liberación de Bolívar.
COMPLEJO DE SUPERIORIDAD:
• Son bellos, guapos y elegantes.
• Estilo y belleza.
CÓMO SE VEN A SÍ MISMOS:
• Son muy sofisticados, pero a la vez se encuentran frustrados por sus aprietos políticos, sociales y económicos.
• Merecen algo mejor.
• Son corruptos.
CÓMO LOS VE EL RESTO DEL MUNDO:
• Desorganizados.
• No siguen las reglas.
• No están desarrollados.
• Corruptos.
DESTINO CULTURAL:
• Se anexarán a Miami, la auténtica capital de Venezuela. 

Fuente: "El verbo de las culturas" 
Clotaire Rapaille 

miércoles, 11 de mayo de 2016

La verdadera historia del "por ahora "


JEMC: -Cnel. Yanez comuníqueme con el Tcnel. Hugo Chávez.
Cnel. Yanez:  -Mi general, el Tcnel. Chávez dice que no tiene nada que hablar con Ud.
JEMC: Cnel. Yanez, dígale al Tcnel. Chávez que tiene cinco minutos para rendirse, si no, los aviones que en este momento están volando sobre Caracas atacarán el Museo.
En este momento el JEMC tranca el teléfono, no habían pasado dos minutos cuando el teléfono del JEMC  repica; el ayudante toma el teléfono y dice:
-Mi general es el Tcnel. Chávez, quiere hablar con Ud.
Tcnel. Hugo Chávez: -Mi General deseo hablar con usted "porque eso no fue lo que hablé con mi general Ochoa ".
JEMC: - Tcnel. Chávez me importa un "comino" lo que Ud. haya hablado con Ochoa, o Ud. se rinde o el Museo será atacado (pausa de menos de un minuto) .
Tcnel. Hugo Chávez: -Está bien mi General me entrego...
Los golpes de Estado desde Castro hasta Caldera / Iván Darío Jiménez Sánchez.

Fucking Around

Uso este término en inglés Presidente, plagiando al foro organizado por funcionarios de su gobierno publicitado como “Fucking Fracking” con el vil propósito de acusar al gobierno norteamericano de utilizar el “fracking” para producir gas y petróleo proveniente de rocas de esquistos con lo cual se pretendía denunciar a EEUU de querer inundar el mercado energético con esa tecnología en perjuicio de Rusia y Venezuela. Nada que ver con la realidad, pero como afirman algunos psicólogos, una mentira repetida cien veces termina convirtiéndose en verdad.
Pero volvamos con mi título “Fucking Around” presidente Maduro. Traducido al español tiene múltiples significados entre los que destacan los siguientes: no asumir su cargo en serio o perder el tiempo sin hacer algo realmente productivo. ¿Qué le parece? Significados que le vienen como anillo al dedo a la pobre gestión de su gobierno que sigue sin aplicar correctivos para resolver los graves problemas económicos.
Y digo más, mientras el país se cae a pedazos con una inflación galopante y una escasez espeluznante, como resultado de los controles de precios y  de la distribución y comercialización de bienes; mientras se efectúan cierres y expropiaciones de empresas sin basamento jurídico; mientras la economía, paralizada con la existencia de cinco tasas de cambio, sistema que auspicia los guisos de enchufados, convertidos en multimillonarios con dólares de la nación; mientras se niega divisas a los sectores productivos  y se desconoce la deuda de empresas con sus casas matrices que alcanza cifras, según las cámaras binacionales, cercanas a los $12.000 millones; afirmamos, todo esto ocurre, mientras usted y su gobierno se la pasan “Fucking Around” agitando banderas antiimperialistas, denunciando golpes de estado y conspiraciones en su contra y reprimiendo a gerentes de empresas, estudiantes, militares y políticos en franca violación de sus derechos humanos.
Ahora han llamado a Unasur, esa cuerda de gobiernos con escaso pudor y honor, para que les resuelva su desastrosa imagen internacional y han patrocinado una exposición en Madrid “Venezuela de verdad” que como bien la ha calificado la prensa española se trata de un evento para engañar a incautos.
Después de haberles hecho carantoñas a Guyana ahora encuentran que ese país ha autorizado a Exxon Mobil para efectuar explotaciones mar afuera dentro de zonas reclamadas del Esequibo y después de haberles regalado nuestro petróleo a Cuba y a países del Caribe y Centro América enfrentamos enormes deudas sin pagar que intentamos arreglar mediante rebajas onerosas y perjudiciales al país. Mientras presidente usted y su gobierno continúan “Fucking Around”.
Continuemos, con las acusaciones del ex jefe de seguridad Leamsy Salazar al presidente de la Asamblea Nacional de presidir el cartel de los soles responsable por el tráfico de drogas en nuestro país y las evidencias que involucran a altos funcionarios de PDVSA con el contrabando de combustible hacia Colombia. Que decir de los miles de millones de dólares colocados en el HSBC por instituciones gubernamentales. Mientras presidente usted y su gobierno siguen “Fucking Around” vendiéndose como “patriotas” sin dar explicación alguna al pueblo sobre estos escandalosos casos de corrupción. Una verdadera catástrofe nacional.
Juan Antonio Muller
Juaamilq249@cantv.net

Conversión o Destrucción!


Como suele suceder, la gente esta equivocada, escribe Jean-Francois Revel: lo que puso de manifiesto el fracaso del comunismo "no fue precisamente la caida del Muro de Berlin en 1989, sino su construccion, en 1961."
El 13 de agosto de 1961 comenzó a construirse el Muro de Berlín.
Que pasaba en 1961? Que en Alemania Oriental "democrática"(la RDA) el comunismo fracasaba. Las personas subsistían en una vida muy gris y mediócre, con empleos improductivos y miserables, hastiadas de propaganda partidista oficial y vigilancia policiaca, sin cosas elementales, como pasta dental, toallas sanitarias, azúcar, jabón,  etc.
Todo el mundo era pobre bajo "la construcción del socialismo". E igual en Polonia, Hungria , Checoslovaquia y todos los paises tras la Cortina de Hierro, un cerco de guardias armados establecidos en las fronteras del "campo socialista", y que dividía a Europa en dos mitades. Desde luego lo mismo ocurría en la Unión Sovietica.
Y en Europa Occidental? Al lado del fracaso comunista, en 1961 pasaba lo que muchos no quieren recordar: el éxito de la economia libre. Muy visible -por lo súbito y el contraste- en la rápida recuperación de los paises vencidos: Alemania occidental (la RFA) e Italia. Sus economías , arruinadas por décadas de controles totalitarios y seis años de guerra (1939-45), progresaban en los 50, y disfrutaban de una riqueza y nivel de vida sin precedentes.
No gracias al Plan Marshall, como los comunistas repiten hasta hoy, sino al régimen de economia libre que adoptaron los democrata-cristianos Ludwig Erhard en Alemania, y Luigi Einaudi en Italia. Aunque no fue cosa exclusiva de ese partido: Japón, un país ni siquiera cristiano, también prosperaba por aquellos años en el sistema de economía libre, una herencia indudable de la llamada civilización occidental y cristiana. En Europa hoy la gente no quiere recordar siquiera este lenguaje, porque es muy malagradecida con las fórmulas que en el pasado le proporcionaron el bienestar que hoy disfruta.
Pero volvamos a 1961. El contraste entre riqueza y pobreza era muy grande sobre todo en Berlín, una ciudad enclavada en la Alemania roja en ese tiempo, y a su vez dividida en dos sectores. La gente se pasaba al sector occidental, con papeles quienes los tenían, o sin ellos. El comunismo era un fiasco, tal y como Mises anticipara en Socialismo (1922). Porque Socialismo equivale a Destrucción: la destrucción de los mecanismos naturales del mercado que crean la riqueza a través de los precios libres, la competencia abierta entre las empresas, y los contratos que formalizan los intercambios voluntarios entre las personas. Así los recursos se asignan eficientemente, se crea la riqueza y se distribuye a través de los "ingresos factoriales" (sueldos y salarios, intereses y rentas, utilidades y beneficios). El Socialismo es la pura destrucción de esos resortes y engranajes de la maquinaria económica. Resultado: pobreza. 
Porque sobrevive la mal llamada utopia socialista? ("Utopía es algo deseable pero no posible; mas el socialismo es cosa posible y para nada deseable!).
Porque mucha gente sigue engañada.
Hay que desengañarla sobre el socialismo. Y hay que darle información sobre economía y liberalismo, y explicarle las realidades.
Hay que ayudarle a un proceso de transformación mental, que los griegos llamaban "metanoia", y que los traductores de la Biblia denominan "conversión". Si la gente no hace su tarea de conversión, el socialismo seguirá adelante con su labor de destrucción. Por eso hoy tenemos en Venezuela una situacion crucial: Destrucción o Conversión.
Quiénes debemos convertirnos? Todos nosotros, pero en particular:
- Los cristianos. Porque después del desastre del marxismo, en este siglo XXI el socialismo vuelve a revestirse de ropaje seudo-cristiano, como en el siglo XIX. Los cristianos-católicos y evangélicos- deben entender algo muy serio: el socialismo es anticristiano; y el modelo político bíblico no es el Gobierno omnipresente y omnipotente, sino el Gobierno limitado, dedicado a unos pocos negocios públicos, y separado de las actividades privadas.
-Los Chavistas de buena fé, que aún quedan, y muchos. Quienes se ilusionaron y votaron por Chávez confiados en que el cambio era para mejor y no para peor. Deben saber que la corrupción no es la causa del problema. Y que el problema no es Chávez y el chavismo sino el socialismo; y que la salida es la construcción de una economía libre, único sistema capaz de crear riqueza y prosperidad para todos.
- Los antichavistas de buena fé, que no están meramente en una carrera tras de puestos publicos. Deben saber lo mismo. Y que tampoco la salida es un retorno al pasado. Deben saber que así como el amor con hambre no dura, la democracia tampoco, por que sin la prosperidad y el bienestar que solo trae una economía libre, la democracia se cae o se pervierte. Y que la "economía mixta" (o tercera vía) es un fracaso que ya experimentamos en Venezuela.
Ademas, los "neo" liberales deben aprender a distinguir el liberalismo auténtico y genuino, y que no fueron  las "reformas" de los 90, cuyo fracaso es culpable de la marea roja socialista en la que se sume hoy el continente.
-No enrolados. Más de un tercio de los venezolanos adultos no creen en el Gobierno y tampoco en la Oposición.
Pero eso no significa que todos seamos "indiferentes o apáticos", como lo califican algunas encuestas. Muchos estamos preocupados, y a la búsqueda de una alternativa, porque estas dos que hay ahora- Gobierno y actual oposición- simplemente no terminan de dar la talla.
Pero también hay verdaderos indiferentes o apáticos: han perdido ya toda esperanza, y están haciendo maletas, o preparándose para emigrar. Ya no buscan la salida para Venezuela. Se han desinteresado por la politica venezolana porque no ven futuro. Deben saber que si hay futuro : Economía Libre. Pero pasa por la Conversión, la de las mentes. De otro modo la Destrucción seguirá su rumbo. Tenemos que buscar un Rumbo Propio, que elimine el Estatismo de raíz: La Desestatizacion.
Néstor Suarez
nsuarez07@hotmail.com

miércoles, 27 de mayo de 2015

Venezolanos: la nueva “invasión” de Panamá

Por Tamoa Calzadilla

Ciudad de Panamá.- Atrás quedaron los días en los que llegaban clientes curiosos a  la barra “¿Y cómo es un cachito?” “¿Qué trae una empanada?”. Roberto Arias se fajaba. “Están rellenos, salados, pero dulces, en medialuna”… pruébalos. Ya no. Este miércoles de julio a las 9 de la mañana, se da el lujo de salir de su puesto en la caja registradora a atender la visita en una de las 10 mesas que dispuso en su panadería “Los venezolanos”, ubicada en Vía Argentina, Los Cangrejos, en Ciudad de Panamá, desde hace ocho años. Chama, pana, bróder, “epa qué majn”. “Dame dos de cazón, ahí”. El movimiento no cesa. El calor se afinca por encima de los 30 grados. A esa hora es preferible la parte de adentro, bajo el sosiego del aire acondicionado. Pabellón, carne mechada, jugos. Pero no solo por eso es un reducto de Venezuela en ese hogar prestado que es Panamá para muchos. Hay banderas tricolor, un cuatro y afiches de Norkys Batista, humoristas criollos, salseros que están de paso por la ciudad y son referencia obligada en esas cuatro paredes donde se está cerrando un negocio en la mesa uno. Uno de los hombres se levanta y se acerca a Roberto con un apretón “él también es de Caracas. Va y viene”.
II
Los venezolanos han llegado como una oleada avasallante a Ciudad de Panamá y en menos de cinco años modificaron hábitos de consumo e impactaron algunos rubros de la economía de manera invasiva. Les reprochan que ponen propina adicional en las mesas, cuando ya está incluido el 7% del servicio; también que aumentaran el pago del servicio doméstico. Una clase media profesional se abre espacios en puestos laborales importantes y un “nuevoriquismo” creciente compra excéntricos apartamentos y oficinas frente al mar. Llegaron a hacer negocios y surfean en la expansión financiera y comercial, en esa suerte de paraíso fiscal. La urbe es un contraste de un cuidado casco viejo, con adoquines y edificios bajos, y una fila de apiñados rascacielos, entre los que destacan el famoso edificio Trump y el atornillado BBA. Es una ciudad que fue cocinada a fuego alto, con centros comerciales y emporios que cinco años atrás eran un terraplén.
III
A pesar de su nombre, Mike Brokker es venezolano y lleva 18 años en el país de Rubén Blades y Mano e´ piedra Durán. “Yo he visto de todo, vi a los gringos irse y a los venezolanos llegar”. Dos movimientos migratorios importantes para los habitantes, que disfrutan y padecen la nueva “invasión”. Brokker tiene una posada, está contento, y ya no tan solo. Entre un café y otro, con amigos coterráneos que se comen un pabellón, se atreve a comentar que no todo es tan bueno: “los venezolanos trajeron la ‘coima’ en todas partes, que es como le dicen aquí a los sobornos, los ‘peajes’, la ´matraca.´ Existía la corrupción, pero aquí el venezolano acostumbró al policía de tránsito a meterle unos dólares en el pasaporte que le presentaba, para salirle al paso a una multa”.
IV
La puerta se abre de sopetón y una mujer rubia saluda afectuosamente a Roberto, cruzan unas palabras, le despacha unas arepas y él le desea suerte. Él, que se graduó en el caraqueño Instituto Europeo del Pan (Iepan) y que estudió el mercado panameño durante 3 años; él, que se lanzó a la aventura en 2008 con un par de socios y luego compró sus partes, terminó por cambiar algunas cosas de su idea inicial: no vende charcutería, “porque no hay manera de cambiar la cultura panameña de hacerlo en el supermercado” y ofrecer arepas. “La gente asocia a Venezuela con las arepas y a la tercera vez que me preguntaron empezamos a hacerlas y no hemos parado”.
Al principio 85% era público venezolano el que se asomaba al mostrador atraído por el olor de la nostalgia. El otro 15% eran panameños y extranjeros con paladar aventurero. “Hoy en día la relación es 65%-35%”.
Dos mesas más allá, la rubia cierra negocios por teléfono, también en “criollo”. Guarda prolíficas historias de coterráneos que compran hasta 3 apartamentos en efectivo. Han hecho mucho dinero en estos últimos 15 años.
En 2008 y 2009, adquirían viviendas con cupos Cadivi de viajero. “Se traían a toda la familia y raspaban ese tarjetero”, confiesa alguno que pasó solo a saludar por el local. Es de los que por ahora va y viene, mientras da el paso definitivo de emigración.
V
Las cifras calculan unos 150 mil paisanos en Panamá. Hay restaurantes en el casco viejo de comida típica panameña cuyos dueños ¿son?  Exacto: venezolanos. Hubo una “calle del hambre” que sorprendió las costumbres centroamericanas, pero actualmente se está reubicando. Está el cartelón amarillo con azul profundo de Daka, la empresa perseguida en plena jornada gubernamental de rebajas, a finales de 2013. “Aquí hay más de 200 bancos, yo hice estudio de mercado antes de venir, hay hasta uno chino, y por supuesto, venezolanos como Banesco”, suelta Roberto, mientras detrás de él, las empleadas atienden con destreza el “hueco” que deja en la barra por minutos. “Todos mis empleados son panameños, todas las cocineras hacen empanadas, cachitos y arepas, hay una que está conmigo desde el principio”.
VI
Debajo del mostrador hay periódicos y muchos volantes de todo tipo. Ahí se consiguen ofertas, opciones teatrales, alquileres… “¡Coño, hermano! ¿Cómo está la vaina? tengo algo para ti”. La panadería es también una suerte de oficina de empleos, “me acaban de decir de un trabajo para fotógrafo, de 1.500 dólares mensuales”, comenta el periodista venezolano José Antonio Gil, quien cubre internacionales en “La estrella de Panamá”. Claro, hay alquileres que te pueden costar eso y más en zonas céntricas. Para pagar la mitad, hay que buscar en las afueras.
Mónica Giugni, dueña del portal www.venezuelapana.com, se incorpora a una mesa. Vivía en La Trinidad y trabajaba en un negocio familiar cuando un panameño radicado en España la flechó por chat. Tuvieron un hijo y se fueron a Panamá a probar suerte, “me gustaba saber que era un país que estaba en crecimiento y que se ganaba en dólares”. Hoy en día vive sola con su hijo panameño y se convirtió en pieza fundamental en los eventos y conexiones de paisanos. “Me dio una depre, me hacía falta mi gente y decidí crear el portal, ahora conozco a todo el mundo, suelo ayudar gente”. Le suena el teléfono y se extravía un rato en términos legales y consejos. “Me llaman por la página para preguntarme sobre estatus legal, procesos de migración, consultas de visados y todo”.
VII
“Paz”, “tranquilidad”, “seguridad”, sueltan de buenas a primera los venezolanos desde este reducto del continente americano, como respuesta a lo que consiguieron al llegar. “La familia”, “El Ávila”, “los panas”, se les antoja cuando responden por lo que dejaron. “Estamos mejor”, esleit motiv en la conversación. Sin ambages, con gestos que buscan bien adentro de lo que sienten y piensan. Sin embargo, de los más de 10 consultados, solo una dice que no quiere volver. El resto, aunque no le pone fecha, lo apunta en las ganas. “Claro uno siempre quiere volver, ojalá algún día pueda volver y estar bien en mi país”, acuña Roberto, quien no ha dejado de saludar clientes y atender un par de urgencias.
Atrás dejó su apartamento en La Candelaria y aquella Venezuela tan convulsa de 2002, cuando pensó en emigrar por primera vez, un año después de pisar Panamá por pocos días. Dejó su empleo en institución oficial, donde empezaba una cacería de brujas contra quienes no pensaban en rojo.

VIII
El taxista que conduce al aeropuerto internacional Tocumén reconoce el acento. “Tengo varios clientes venezolanos, fijos. son bien ‘chéveres”, bromea. A través de los traslados y sus propias teorías, la “invasión” comenzó a sentirla 5 años atrás. “Mientras vengan a dar trabajo está bien. Aquí les llamamos ‘los vale’ porque usan esa expresión para todo. La expresión nuestra que más se les parece es ¡Vaya a la vida!”. Empieza a escucharse en las escuelas y calles “¡Vaya a la vida vale!”; y por supuesto, una mentada bien puesta y a elevado volumen.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Malos y Fastidiosos

Por culpa de esta cosa inepta, maquiavélica y fastidiosa que nos malgobierna, estamos inmersos en un profundo caos. Porque si fueran malos nada más… pero, es que son ¡una ladilla interrumpiendo programas de radio y de televisión con cadenas absurdas y ridículas!, como aquella vergonzosa del día de la golpiza en la Asamblea: mal editada, con música de suspenso y, a pesar de no tener narrador, la encadenaron a las emisoras de radio. Quienes iban en automóvil no entendían absolutamente nada. Esto no es nuevo.
¿Recuerdan una cadena de Chávez de hace algunos años, cuando fue a “inspeccionar” la construcción de un túnel y agarró un taladro? Aquello fue increíble, porque igual encadenaron a las emisoras de radio y durante 15 o 20 minutos sólo se escuchaba el ruido del taladro: ¡Taca, taca, taca, taca…! Son cosas insólitas que tristemente sólo se ven en Corea del Norte y aquí, porque hasta donde yo sé, ni en Cuba hacen tanta cadena inútil. ¡Qué pena…!
¡Pero de verdad… qué pena, Villegas! ¿Cómo haces eso tan mal hecho?
Hablando en serio, antes de ser ministro, me parecías un periodista con criterio, pero, de pana, ahora es increíble lo que haces y no lo digo con burla, falta de respeto ni ofensa. ¡No! Tampoco te pido que, como hicieron tus hermanos, reflexiones y te pases al lado de la lógica. Cada quien está donde le dicta su conciencia. Lo único que pido es que hagas un poco más creíbles y divertidas las cuñas del Gobierno. Sobre todo divertidas, porque eso es lo primero que tenemos que hacer los comunicadores: lograr que la cosa sea divertida para que el mensaje llegue; si el mensaje es verdad, mentira o malvado, no importa, ese criterio queda en el alma de quien lo produce, lo que sí es importante es que sea atractivo para que uno se quede viéndolo y no se vaya al cable (como, según encuestas, hace 80% de los venezolanos) cuando comienzan con el fastidio. Es que hasta para hacer maldades hay que buscarle la vuelta.
Estimados lectores, ¿se acuerdan de cuando el malo mayor, el de verdad, el original, no la imitación made in China que tenemos, hacía sus maldades en cadena? ¡Ese sí sabía cómo hacerlas!: él te recitaba, cantaba, echaba chistes, hacía trucos y hasta bailaba. Uno podía estar o no de acuerdo, pero, con arrechera y todo, nos reíamos. La gente, incrédula, se llamaba por teléfono: – ¿Viste lo que está haciendo? ¡Mientras expropia una fábrica está cantando: “Tucusito, tucusito, llévame a cortar las flores”…! Era, como decimos en Venezuela, ¡una vaina loca e’ bola! Tanto, que a los comediantes, humoristas o cómicos nos costaba hacerlo más gracioso. ¿Se acuerdan de la traductora de señas que Chávez usaba en sus discursos y que más nunca apareció? Tengo entendido que la pobre está internada en un manicomio porque después de ocho horas seguidas de señas y sin ir al baño, la mujer enloqueció. Según me comentó un colega psiquiatra, la gota que rebosó el vaso fue cuando Chávez dijo: “Fulanita, esta noche te doy lo tuyo”. La angustiada traductora de señas no sabía cómo traducir aquello, e hizo la señal conocida de “esta noche te doy lo tuyo”. Mi amigo el dramaturgo argentino Ricardo Talesnik me llama a cada rato para preguntar si es verdad lo que está viendo en la televisión argentina sobre Venezuela. Le digo que sí y él, angustiado, replica: –Lo peor es que la de aquí se copia todas las cosas malas que hacen allá, con la única ventaja de que el dinero para nuestras locuras lo ponen ustedes.

Claudio Nazoa
15/05/2013
Fuente: El Nacional

sábado, 14 de marzo de 2015

Roy Chaderton: ¿verde o perverso?

“Cuando un francotirador dispara
a una cabeza escuálida (opositor)
pasa rápido y suena vacío…”
Roy Chaderton

Las zorras del poder

Lo hemos dicho hasta el agobio: el chavismo dispara a la cabeza de Venezuela, ese es el signo de su tiempo desde 4 de febrero de 1992, también lo será mañana y pasado mientras persistan en el poder. Esto no se ha acabado, empeorará.

Sabemos que no tienen ningún escrúpulo, cuando no nos encarcelan y torturan, nos asesinan a mansalva, para ellos las balas pasan rápido, suenan a vacío cuando impactan en la cabeza de los niños venezolanos, por eso los ultiman con tanta frialdad.

No les importa nada: disparan y sonríen en televisión. Es su naturaleza.

Además, las muertes “pasan rápido”, muy rápido, tan rápido que ni cierto sector del mundillo opositor se entera. ¿“Opositor”? No creo, por ejemplo, que Henry Falcón lo sea.

Las zorras de la política -esas que están un día de un lado y el siguiente del otro, todo por unas cuantas monedas- se irritan cuando uno advierte y reclama los asesinatos o las torturas, cuando uno levanta la voz en defensa de los derechos humanos, la libertad o la democracia, ni hablar de condiciones electorales justas (se horrorizan), dicen que hay que “enamorar” a los sicarios y en ese afán insensato de mantener sus puestos y sus guisos, de no perderlos, no atienden con honestidad la gravísima situación que soporta nuestro país, la disimulan, incluso la excusan. No sólo son cínicos, son traidores.

Son las zorras del poder, un día de un lado el siguiente del otro. Los hay chavistas, pero también opositores: un día son demócrata cristianos otro día fascistas, lo inaudito es que terminan siendo las locas más furibundas de la tribuna donde se encuentren.
Locas, pero asesinas.

Humor negro o rojo, da lo mismo

Me parece un singular recurso retórico de pésimo sentido estético -digamos, de doña estridente, babosa y frívola- que llamemos a los crímenes de lesa humanidad “humor negro”; también podríamos llamarlo humor “rojo rojito”, pero da lo mismo, el resultado es igualmente desgarrador: una cabeza despezada, sangrante, echa trizas, sólo por soñar en libertad.

Sea del color que sea llamar “humor” a un crimen de lesa humanidad, según Hannah Arendt es banalizar el mal y es el fundamento filosófico y jurídico que dio en gran medida nacimiento al Tribunal Penal Internacional de La Haya y al Estatuto de Roma (instrumento jurídico mundial que tipifica los peores crímenes cometidos por el hombre contra el Hombre, como el que Chaderton acaba de convalidar: una bala pasa rápido y suena vacío cuando asesina a un niño -opositor- de Venezuela).

¡Qué vergüenza, carajo! ¡Qué impunidad y cinismo! ¡Qué asco! Así son, así serán siempre.

Imagino que cuando Roy Chaderton no los puede manosear o tocar -a los niños-, cuando no puede “perrear” con ellos en chillonas, psicodélicas y floripondias rumbas trance chavistas, como hacía con Robert Serra, los prefiere muertos.

Fue él quien lo dijo en televisión, no yo. Además, en el pervertido despelote chavista todo es cuestión de humores, como se darán cuenta yo también tengo el mío, acaso más rojito que negro; eso sí, el mío no asesina, sólo quema. Pero no se irriten, me disculpo, también mi familia se horroriza. Creo que Venezuela entera se horroriza.
Yo igual sigo.

El moco líquido

Roy Chaderton era amigo de mi familia, un tío (de afinidad) lo apreciaba y hasta respetaba. Estaban formados bajo el mismo escudo demócrata cristiano de política exterior que impulso Arístides Calvani.

Cuando todavía se cuidaban ciertas formas en la política e incluso ciertas distancias, cuando no se bailaba “perreao” ni se manoseaban entre sí los diplomáticos y sus discípulos -perdónenme, pero mi terrible humor rojito no me permite erradicar la imagen de Chaderton perreando con su amiguito, el yunkie Pedro Carvajalino, en los cortes del programa cuando tuvieron juntos la banalización asesina- a Roy se le veía en las reuniones de nuestra familia.

Recuerdo una ocasión festiva en la que los primos y yo traveseábamos con un singular juguete que no sé si lograrán recordar como era con mi sola mención, era una sustancia pastosa y verde (muy verde), babosa y densa, pegajosa y escurridiza, que llamaban repulsivamente el “moco líquido” (Slime en inglés), y sorpresivamente, mientras jugábamos los niños, se nos apareció Chaderton.

Quería jugar con nosotros, divertirse, retozar, manosear el moco y mostrarnos como él, pese a su decrepitud, también traveseaba y sabía manipular bien aquel pastoso pus.

La verdad logró impresionarnos, era un maestro con el moco líquido (ojalá los yunkies de Zurda Konducta lo inviten a su programa y le pidan que manipule uno, comprobarán que no miento).

Sin embargo, la tía, quizá advirtiendo otras cosas que prefiero no mencionar y que para entonces eran tabú, interrumpió el manoseo (de aquella cosa pastosa), nos alejó de la sustancia verde y nos pidió que nos fuéramos al jardín a jugar futbol, que no perdiéramos el tiempo con esa cosa repulsiva, con ese moco.

Niños al fin, pícaros y un poquitín bullies (lo reconozco) desde entonces llamamos a Roy Chaderton: el moco líquido.

Lo sé, no está bien comportarse así y siempre fuimos reprendidos por nuestros tíos (que lamentablemente ya murieron) por burlarnos del moco líquido, pero dado que estamos en tiempos de humores negros y rojitos me pareció una idónea oportunidad para recordarlo.

¿No les parece?

No por verde sino por perverso

No creo que fuera nuestra intención llamar a Chaderton “moco líquido” por verde (muy verde), pastoso o escurridizo, por denso (como dice él sobre sí mismo), baboso o pegajoso; de verdad, no lo creo.

Pienso -y me excuso, pido disculpas a mi familia que debe estar horrorizada por develar el secreto- que lo hacíamos por su casi perversa capacidad de manosear objetos infantiles. Era obvio, siempre fue así.

Pero debo señalar que pese a lo uno o lo otro y pese a la indignación que nos produjo su criminal banalización del mal, su justificación de centenares de asesinatos políticos con certeros disparos en la cabeza de manos de francotiradores chavistas, jamás de los jamases se me ocurriría expresar con regocijo que si la bala de un francotirador impactase sobre la cabeza de Roy Chaderton un salpullido gigante de verde y purulenta mucosidad brotaría de ella.

Recuerdo que cuando conocí a Chaderton sentí un asco instantáneo. No lo niego. Hoy a aquel asco se suman el desprecio y la vergüenza. Sin embargo, no soy capaz ni creo que mis primos lo sean de desearle una muerte tan despiadada y ruin -al moco- como un disparo en la cabeza, mucho menos, con una sonrisa en la jeta.

Nosotros no somos como él, nosotros no somos como ellos. Nuestro humor negro no está salpicado de sangre ni de muerte.
Nuestro humor es una tristísima respuesta literaria. Sólo eso. Pero la escribimos con ferocidad no contra el viejo verde, sino contra el perverso.

Sí, contra el perverso…

Gustavo Tovar-Arroyo
@tovarr



m.k.

domingo, 13 de abril de 2014

BOBBY COMEDIA: "El gobierno sabe que el humor es peligroso"

¿Puede el humor generar un cambio político?

■ Al oficialismo no le gusta que lo caricaturicen, sabe lo peligroso que es el humor al decir la verdad.
–¿Cabe el humor en este momento?
-Difícil; hay que sacarlo con pala.
–¿En qué deviene el humor cuando hay terror?
-En un arma poderosa.
–¿El gas de la risa?
-Parecido, pero menos tóxico.
–¿Una gracia convertida en morisqueta?
-Cadivi.
–¿La promesa oficial más graciosa?
-Sanear el Guaire.
–¿La frase?
-¡Ufff!.. La multiplicación de los penes.
–¿La combinaría con su parodia del espermatozoide?
-E imaginando que así son los chinos.
–¿Y el "vamos a hacer"?
-Lo sustituiría por "vamos a perdonar".
–¿Pertenece a la mitad mayoritaria o a la mitad que es minoría?
-(Carcajadas) Ahora soy de la mitad más grande; luego seré de la mitad pa' arriba.
–¿Dedicaría un stand up comedy al gobierno?
-No creo que se rían de mis mensajes; lo dedicaría al pueblo que cree en la revolución, para divertirlo.
–¿Por qué al oficialismo no le gusta que lo caricaturicen?
-Porque sabe lo peligroso que es el humor al decir la verdad.
–¿Les arrancaría una carcajada?
-¡Ufff!.. Misión imposible. Solo se ríen de la burla.
–¿Es humor sinónimo de inteligencia?
-Como vivo del humor no puedo asegurar que sea así.
–¿Comediante desde chiquito?
-De chiquito echaba chistes y nadie se reía.
–¿Su referencia?
-En español, Laureano Márquez; en inglés, Jerry Seinfeld.
–¿Su estilo?
-Cotidiano y rápido.
–¿Como las franquicias de comida rápida?
-Pero con más relleno.
–¿Superan los políticos a los comediantes?
-Y siempre ganan los políticos.
–¿El comediante de la revolución?
-¡Ufff!.. Nene Quintana.
–¿De la oposición?
-Aunque me da dolor encasillarlo, Laureano Márquez.
–¿Cómo protesta?
-Exigiendo mis derechos y asumiendo el deber de defender a los demás.
–¿Una guasa en la protesta?
-Consignas escritas en el trasero.
–¿Desnudaría al régimen?
-(Risas) Con palabras.
–¿Y a los estudiantes?
-Ya les quitaron la ropa, pero quedaron con la vestimenta más hermosa: la dignidad.
–¿Qué se fue con la Radio Rochela ?
-La libertad de expresión. Se podía decir lo que querías sin tener repercusiones.
–¿Y la libertad de reír?
-Esa sigue.
–Si imita cualquier sonido, ¿por qué no a un político?
-No soy muy buen imitador.
–¿Se autocensura?
-Sí, y no por miedo sino por no meter en problemas a las personas que me contrataron.
–¿Volvería a la TV?
-Hoy en día es incómodo, pero ayuda a incrementar la audiencia de los shows.
–¿La comedia del gobierno?
-TVES.
–¿De la oposición?
-Las consignas de las marchas.
–¿Protestaría "¡Con mi humor no te metas!"?
-Y le agregaría "¡Ni con mi familia!".
–¿Hizo llorar tratando de hacer reír?
-En un matrimonio evangélico se me salieron unas groserías y la mamá de la novia se puso a llorar.
–¿Qué lo enseria?
-La injusticia.
–¿El dirigente oficialista más gracioso, proponiéndoselo?
-¡Ufff!.. El Chávez de la Isla presidencial.
–¿Y sin proponérselo?
-Maduro.
–¿Él es cómico o se hace?
-A veces es actuado, aunque es bueno interpretando el guión.
–¿De quién?
-Tengo mi teoría, pero mejor se lo dejo al lector.
–¿Una revolución cómica?
-El gran dictador, de Charles Chaplin.
–¿Cuál de los dos da más risa?
-(Carcajadas) Chaplin.
–¿Proyectaría al pueblo chavista este antiguo filme?
-Sí, y entendería muchas cosas.
–¿Se ríe de usted mismo?
-Sobre todo cuando me pego.
–¿Llora de la risa?
-Cuando alguien no quiere ser cómico y le sale rolo de chiste.
–Sin proponérselo, como dijo usted de Maduro…
-Aquí es al revés, primero lloro y después río.
–¿Necesita el país una sesión de risoterapia?
-Todas las mañanas después del Himno.
–¿En versión completa?
-Sí, me gusta.
–¿Revolucionario?
-Sí, quiero cambiar el país.
–¿De qué es capaz el humor?
-Cuando uno logra reírse de los problemas, de los dolores y del poder, logra verlos a su altura y es más fácil afrontarlos.
–¿Desarmaría a los colectivos con un jolgorio?
-No, con una ley y muchos militares pendientes.
–¿Un chiste de la oposición?
-¿Qué le dijo Lilian a Leopoldo? Cuando vuelvas te preparo una presa de pollo.
–¿Del régimen?
-En medio de la ola de secuestros, lo feo de los delincuentes es que ponen precio.
Tengo un tío por el que pidieron 200.000 bolívares para liberarlo; tengo otro por el que exigieron solo 20.000. ¿Imagínate cómo se puede sentir mi tío barato? A la hora de comprar el hielo siempre le toca ir a él.
–¿Cree que el gobierno quiere acabar con el humor?
-Sin duda, pero ¡ni de vaina lo va a lograr!
–¿El humor revolucionario ideal?
-El irreverente que siempre dice la verdad.
–¿Un presidente humorista?
-El humor es contra el poder; ahora, si sucediese lo mejor serían las cadenas.
–¿Qué hace cuando aquel se encadena?
-Ahorro energía… Apago el televisor.
–¿Montaría otro stand up comedy para conciliar el país?
-Sin duda, buscando el reconocimiento mutuo y parodiando a ambos lados.
–¿Amerita lo mismo la AN?
-Más que un show le haría una marcha a favor de cualquiera que le violen sus derechos.
–¿Regulará Conatel la risa?
-(Risas) Lo seguirán intentando, sin lograrlo. En el humor hay una sola regla: no hay reglas.
–Como en la música, ¿hay humor de protesta?
-El humor siempre es de protesta. Identifica lo que está mal.
–De seguir esto, ¿se anotaría en el pan o en el circo?
-En un pan y un circo paralelos.
–¿Un desenlace de comedia?
-(Carcajadas) Que el tren de ministros en cadena nacional exclame ¡Era echando vaina!
–¿Qué pasaría en Venezuela si sucediese un paro humorístico?
-¡Ufff!.. No lo sé… Podríamos perdernos en la desesperanza, pero aguantaremos cualquier circunstancia.

*Bobby Comedia. (@BobbyComedia). Escribo anécdotas humorísticas y luego las cuento en una tarima. bobbycomedia.com

POSTALES DEL CINISMO

Conduzco hacia la Avenida Andrés Bello. Me pregunto cuántos venezolanos saben hoy día quién era Andrés Bello. Pienso en esta zona tórrida más cercana al bochorno que a la agricultura. Discurro, a vuelo rasante, sobre su portentosa Gramática de la Lengua Castellana y la indigente relación que hoy tenemos con nuestro idioma. Freno. Estoy en una intersección. Algo atrae mi mirada. En la esquina, una adolescente de la calle, roída de pies a cabeza, está echada sobre un puff, tan blanco como sucio. Es un mueble desahuciado. Y una niña sobre él, desgonzada. Vive la inesperada comodidad del cojín. Sus brazos cuelgan hasta el suelo. Sus nudillos pactan con la grasa del asfalto. Lo más perturbador es su mirada, colgada en ninguna parte. Es, ella entera, una foto de la nada existencial. Me toca avanzar. Pienso en el hombre nuevo que nos prometieron. Pienso en los colectivos y su amplia despensa de armas. Pienso en el remotísimo Andrés Bello.  

***

La noticia dice que España suspendió indefinidamente la venta de equipos antidisturbios para Venezuela después de advertir, con alarma, la feroz represión que las autoridades ejercen sobre los estudiantes. "Es lógico no añadir leña al fuego", agregó el canciller español. Dos días después, el gobierno venezolano le replica a España que no tiene autoridad moral "para aconsejar sobre violencia y diálogo". Agrega el comunicado, con tono admonitorio, que "el mundo ha sido testigo de cómo el pueblo español se ha levantado en protesta por las políticas excluyentes y negadoras de los Derechos Humanos y la respuesta de ese gobierno ha sido la represión contra los manifestantes". Parece un autorretrato. Pero es solo cinismo. Químicamente puro.

***

Al venezolano el Twitter se le ha convertido en su marca de cigarros preferida. Ya no fuma tanto, ahora tuitea. Compulsivamente. Nos hemos acostumbrados a resolver el país en 140 caracteres. Lanzamos volutas de humo y "sabiduría" cada cinco minutos. En esa comarca, el rey de todas las tribunas es el insulto. No analizo tu idea, la descoso con ofensas. No disiento, te cuelgo un "¡Vendido!" en la red. No pregunto, te masacro verbalmente. Es la autopista favorita de los radicales. Está llena de escombros, basura y cauchos incendiados. Es difícil que alguna idea consiga ventilarse serenamente. Hay francotiradores prestos a apretar el gatillo apenas colocas un argumento, un punto de disidencia, un criterio a contravía. No se aceptan discursos atemperados. Es un ecosistema donde siempre triunfa la furia.

"Somos un país de malagradecidos", le oí decir a alguien. El sopor que durante semanas arropó a la MUD ha sido vengado a dentelladas. Las extenuantes vueltas que Capriles le dio al país buscando despertarlo fueron arrojadas al olvido. Es la misma actitud que asumen los fanáticos del béisbol cuando abuchean a muerte a alguna estrella que les ha dispensado momentos de gloria y hoy sólo les importa la pelota que dejó caer en el inning anterior. La oposición radical parece haber adoptado el mismo Patria o Muerte delirante que ha regido al chavismo ortodoxo. Los extremos terminan pareciendo hermanos. Los tuits de la "tropa" coquetean en tono con los de Robert Alonso. CNN en español entrevista al "guarimbero mayor" y él declara, axiomático, rubicundo: "Nosotros no somos oposición. Somos resistencia. Nosotros no dialogamos. Nos ponemos unas gríngolas. No escuchamos. Nuestra línea de acción es la segunda Independencia de Venezuela". Así de épico. Así de grande. Al final, en un rapto de modestia, se emparenta con Charles De Gaulle. ¿Se imaginan a Bolívar liberando cinco países desde Kendall, Florida?

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Las noticias hablan de un fuerte enfrentamiento entre la PNB y la GNB contra los estudiantes acantonados en el perímetro de las Mercedes y el Rosal. Otra protesta pacífica que las autoridades convierten en guerra. Antes de salir de mi casa, observo la mancha de bombas lacrimógenas que flota sobre la zona. La calle está repleta de carros en desorden, ulular de sirenas y gente apretando el paso. Llego a Plaza Venezuela. El semáforo me concede una imagen: dos policías comen, morosamente, unos raspados de tamarindo. Allí están, tranquilazos, conversando, apoyados sobre el carrito de raspados. Dos kilómetros más allá, sus compañeros apuran sus perdigones sobre la humanidad de cualquiera que se mueva con estampa de estudiante y rebeldía. ¿Sobre qué conversan? ¿El contrato millonario de Miguel Cabrera? ¿La notable actuación de nuestro fútbol femenino? ¿La parrillita del próximo sábado? ¿El hartazgo de estos días? Es tan lenta la forma en que consumen sus raspados. Tan gozosa.

***

Hace días, en una de sus letárgicas cadenas, Maduro alardeaba de que el oficialismo ha hecho un centenar de marchas y ninguna ha terminado en violencia. Según él, bastaba ese ejemplo para detectar en cuál zona de nuestras ideologías hace nido el terrorismo. Quedé perplejo. Le faltó, quizás, agregar una frase más provocadora. Algo tipo: "Fíjense que a nosotros la GNB nunca nos ha lanzado una bomba lacrimógena. Ni la mitad de un perdigón. En Ramo Verde no hay un solo chavista preso. ¿Qué más pruebas quieren?". Algo así. Digo, para redondear más la idea.

Me tropiezo en las redes sociales con un letrero que dice: "De los mismos creadores de 'El comandante se recupera satisfactoriamente', 'Abriremos todas las cajas' y 'Este año no habrá devaluación' nos llega: 'Queremos Paz' ".

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Nuestro inefable ministro de Turismo, en vísperas de Semana Santa, asegura que el problema con la escasez de cupos para volar al exterior es porque la demanda es muy alta. Omite la descomunal deuda con las aerolíneas. Replica el argumento que, en la misma página de El Universal, expresa el Vicepresidente de Gestión Institucional de la Red de Establecimientos Estatales (¡uuf!): "Las colas para comprar comida demuestran el poder adquisitivo del pueblo". O sea: nos volvimos millonarios y no nos hemos dado cuenta.

Pero nadie como el mismísimo presidente: "¿No se han dado cuenta de la cantidad de venezolanos gordos que hay ahora?". Andamos rollizos de tanta abundancia, eso decía. Mientras tanto, colmados de fortuna y colesterol, ni un simple pasaje para Costa Rica logramos conseguir.

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"'Este es su hotel, disfrútelo y trate de echar la menos vaina posible', podría ser la forma más sincera de redactar el primer párrafo de la Constitución Nacional", le comentaba José Ignacio Cabrujas a la difunta revista "Estado y Reforma" en 1987. La imagen provenía de una idea punzante: "El Estado venezolano actúa generalmente como una gerencia hotelera en permanente fracaso a la hora de garantizar el confort de los huéspedes".  Elisa Lerner ha sugerido que Venezuela, más que un país, es una hipótesis. Cabrujas insistía en la idea de que somos un país provisional, donde sus ciudadanos nunca han creído en sus instituciones. Remataba con una sentencia de poderosa vigencia: "El concepto de estado en Venezuela es un disimulo. Vamos a fingir que el presidente de la república es un ciudadano esclarecido. Vamos a fingir que la Corte Suprema de Justicia es un santuario de la legalidad. Pero, en el fondo, no nos engañemos. En el fondo todos sabemos cómo 'se bate el cobre' ".

Y así hemos ido dando tumbos, de gerencia en gerencia, con las tuberías atascadas, la corrupción convertida en epidemia, y la fachada entera descascarándose. En este momento del siglo XXI nacional la madera de nuestras instituciones cruje pavorosamente.

El hotel ha colapsado. Ya no hay disimulo posible.

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Un estudiante cubre el último rincón de su desnudez con las dos manos. Se le ve conmocionado. Por un instante no sabe hacia dónde caminar. Ha sido vejado públicamente por una horda cuya única ideología parece ser la violencia. La cámara registra su vergüenza. La foto le da la vuelta al mundo. Al único lugar del planeta donde parece no llegar esa imagen es a Miraflores.

Mientras tanto, la ley coloca su manto protector sobre otra persona. "Solicitan medida de protección para dirigente estudiantil oficialista Kevin Ávila", reza la noticia. Después de un día de ignominia en la UCV con lesionados aquí y allá, el gobierno se preocupa por un solo apellido. El resto espera en cuenta regresiva el fogonazo de una bala, una borrasca de golpes, o el escarnio de su desnudez.

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Viajo con Tania Sarabia y Claudio Nazoa hacia Valencia para presentar una disertación sobre el amor en clave de comedia. En estos días donde el odio anda tan empoderado, quizás no es mala idea un pequeño contrapeso. Mientras tratamos de surfear los embates noticiosos de un domingo que terminaría siendo muy negro, recorremos la Autopista Regional del Centro. Recuerdo en voz alta que un día como ese, tres meses atrás, asesinaron a Mónica Spear y a su esposo. La conmoción fue tal que, desde entonces, la chispa de la indignación ha cobrado forma de incendio nacional. A nuestro lado se extiende lo que alguna vez llamaron "Los Rieles del Buen Vivir". El chofer nos señala cabillas oxidadas, tramos inconclusos, viaductos corroídos, vestigios de lo que iba a ser y no fue. La revolución también es pródiga en elefantes blancos. En un ya viejo reportaje del año 2011, en esa "artillería del pensamiento" que es El Correo del Orinoco, se hablaba de que Venezuela ya era "pionera a escala internacional con la consolidación de 13.665 kilómetros de vías ferrocarrileras". Pomposamente se alardeaba de una inversión de 7 mil millones de dólares. Una promesa gorda en dinero. Hoy solo sobreviven 3 muñecos simulando ser obreros que, como perros guardianes, cuidan día y noche el olvido que allí reina.

Mientras avanzamos en paralelo con las vías abandonadas del tren,  una vieja camioneta Dodge nos supera por el lado derecho de la autopista. Sobre el vidrio posterior se ve una extraña composición plástica: Un rollo de papel tualé, agitado por el viento. Una foto de un antiguo comediante de la televisión, Jorge Tuero. Y, en letras grandes, la frase que inmortalizó en un sketch: "Los gobiernos pasan, pero el hambre queda".

Nos reímos, con una tristeza llena de fracaso.

El cinismo del poder se puede coleccionar en forma de barajitas. Se nos iría la vida llenando el álbum.



Leonardo Padrón