No vivimos mucho tiempo, y cuando empezamos a saber algo, o a conocer el modo de descubrirlo, ya nos movemos a toda velocidad, como si esquiáramos, por una pronunciada pendiente nevada, adelantando a unos en el descenso, y cruzándonos con otros que ascienden, y realmente hay poco tiempo para conocerse y charlar. Lo más que podemos hacer es gritar alguna cosa al pasar...
miércoles, 12 de agosto de 2020
La Plaza Francia o Plaza Altamira
sábado, 27 de junio de 2020
Caracas, 1936
Caracas, 1936. Cuadra entre las esquinas de Gradillas y La Torre. El tranvía hace su correspondiente parada y los caraqueños disponen de un servicio de transporte eficiente y ecológico.
Desde épocas de la colonia, el transporte público en Caracas fue a tracción animal.
Era curioso lo educado que estaban los animales. Cuando un pasajero sonaba la campanita antes de llegar a la parada, estos se detenían sin tener que decírselo, y si nadie sonaba la campanita, estos seguían su marcha.
En las esquinas muy empinadas, como existen varias en La Pastora, se veía una mula sola esperando apartada y al llegar el tranvía esta se ponía ella sola delante y el cochero la enganchaba y así subía la calle empinada arrastrada por tres mulas (en lugar de las usuales dos), luego al llegar a la esquina final, la desenganchaban y ella volvía sola al punto de partida a esperar el otro tranvía.
Cuando llegaron los tranvías eléctricos, la capital estaba muy orgullosa, sus empresas los mantenían en perfecto estado y limpios, sus choferes y colectores siempre estaban uniformados y de punta en blanco.
Los recorridos entre los diferentes lugares tenían precios variables, una vuelta al Paraíso costaba 10 céntimos, a Sabana Grande o Chacao valía 50 céntimos, a los Dos Caminos y a Los Chorros un bolívar, y hasta Petare había que pagar Bs. 1,50.
Cuentan que era sabroso tomar el tranvía a las 9 de la noche cuando se regresaba del trabajo. El tranvía recorría la calle real de la Candelaria y se veían las ventanas de las casas abiertas e iluminadas con sus familias cenando o conversando.
Los tranvías eléctricos circularon por Caracas hasta 1947. Después fueron depositados en el terreno de la esquina de Cervecería; allí permanecieron hasta 1951 cuando fueron deaguazados y vendidos como chatarra.
Fuente: https://www.instagram.com/p/CB9DfPLHHZ5/?igshid=9nipe7utr4r5
viernes, 20 de septiembre de 2019
Bajar al bunker (I)
sábado, 7 de septiembre de 2019
Un país a los coñazos
Un país a los coñazos
J. L. Maldonado
-extracto-
En un país en donde los diputados —me disculpan que insista con el término— se caen a coñazos (es que suena sabroso y duele cuando es contigo); se insultan a diestra y siniestra sin importar que te vean por televisión a nivel nacional, qué puede pedírsele al ciudadano común que ve en sus “elegidos” por voto popular semejante ejemplo. Es como el padre que le dice al niño que no pelee en el colegio, pero le cae a palos al pobre carajito por un quítame esas pajas. A esto debo sumarle que ahora estallan algunas refinerías en el oriente y el occidente del país, lo cual no es poca cosa; se inundan las avenidas porque revientan las tuberías de agua o porque la lluvia inclemente hace lo suyo (en esta ciudad mea un zancudo y todo colapsa), entre otros avatares que ya conocemos de sobra y que vienen a redondear la suma de nuestros problemas.
Inquieta que después de tanto petróleo —una suerte de maldición—, el país se caiga a pedazos (que rima además con el término en cuestión). Duele, este caos duele. No hay partidismo que justifique esta debacle. No hay que ser de un bando o del otro para darse cuenta que el camino transitado hasta ahora estaba errado. “Hoy da” indignación vernos en una titánica lucha de unos contra otros; “Hoy da” rabia ver que la corrupción cabalga a rienda suelta y en la asamblea se pelotean el sustantivo como papa caliente; “Hoy da” pánico ver como el periodismo es arrinconado por un contrincante que es tan venezolano como uno. El país está tan golpeado como las dos mujeres del metro y se parece mucho a aquel mítico combate narrado por Miguel Thoddé entre el venezolano Betulio González y el mexicano Miguel Canto (ojo, cultura popular, yo no había nacido): “—¡Pega Betulio! ¡Vuelve a pegar Betulio! ¡Sigue pegando Betulio! ¡De nuevo pega Betulio! (...) Señores, se cayó Betulio”.
viernes, 30 de agosto de 2019
Tres exilios tres personajes provinciales
[...] el trabajo en Venezuela más que apoyarse como presunto defecto, es una función de viveza o de habilidad, se apoya básicamente en una parodia del trabajo. Cuando se trabaja, parodian el trabajo, porque nuestra cultura no tiene expresión del trabajo, ni ha logrado representar el trabajo como parte indispensable de sí misma.
¿Por qué? ¿Qué es este bochornoso, caótico, incoherente pero amado país? Es la consecuencia de tres exilios, de tres personajes provisionales, el habitante autóctono, el indígena, que fue expulsado de su territorio, de sus creencias, de su vida, para quien la noción de trabajo no existía. ¿Para qué?, si la tierra da y yo lo tomo. ¿Por qué sembrar?, ¿por qué hacer un huerto? Si toda esta tierra era un huerto.
Otro personaje es el negro, arrancado de las Costas de Marfil, de su tierra, de su amor de todo lo que pudiera generarle un sentimiento. Lo metieron en un barco y lo trajeron a esta tierra y le dijeron: trabaja, ¿para qué?, ¿por qué?
El español llegó a un exilio, llegar a América significaba un castigo, una desgracia, una fatalidad, era vivir en un país de segundones. Aquí no se vino el primogénito, se vino el segundón, el que no servía, el aventurero. ¿Venía a trabajar?, no, ¿para qué? Venía a hacerse rico, la vida verdadera estaba en España, este era un país de paso.
¿Qué cultura de trabajo se puede esperar de tres orígenes donde el trabajo no tiene pasión, ni tiene por qué tenerla? Lentamente esta sociedad, al criollizarse, fue haciéndose al trabajo.
Pero esta es nuestra cultura del trabajo, allí subyace, porque al fin de cuentas se trabaja para una recompensa y decir otra cosa es una hipocresía.
Indiscutiblemente existe el trabajo espiritual, el del científico, el del poeta, el del escritor donde el trabajo es un placer. Pero para el hombre que martilla todo un día, no existe placer. No puede haber placer por martillar. Constituye una manera de vivir, se expresa en términos de salario, requiere de un pago correspondiente para asumir esa tarea.
En Venezuela, además, se paga mal, la relación entre salario y trabajo es caótica, es artificial, donde las profesiones no se rigen por el grado de esfuerzo que el hombre puede colocar a la hora de prepararse para ellas. Así pues, no hay una imagen del logro del trabajo, porque en Venezuela no hay imagen de riqueza, porque en los ricos, que podrían ser un paradigma de la imagen del trabajo como lo fue Ford para los americanos, no existe. El venezolano no tiene imagen del bienestar.
Hemos creado una imagen donde el rico tiene imagen de pícaro, Miguel Otero Silva decía que el único rico honrado que él conocía era Antonio Armas, porque la historia de su fortuna se veía por televisión. Bateaba y le pagaban por eso. De resto la riqueza no es honrada y el disfrute de ella misma tampoco es honrado.
Deberíamos desterrar de nosotros mismos la idea de que la viveza nos ha acompañado como acto cercano al trabajo. Es falso, no hay viveza criolla, hay viveza alemana, hay viveza japonesa. Aquí lo que hay es un lento, dramático y desesperado esfuerzo de una sociedad por asumirse a sí misma, en un territorio y dentro de unas costumbres y unos códigos que ni le corresponden, ni la expresan y, en ocasiones, ni siquiera la sueñan.
Extracto de: La viveza Criolla. Destreza, mínimo esfuerzo o sentido del humor José Ignacio Cabrujas
imagen tomada de: https://www.instagram.com/p/Bac5zNJgvlc/?igshid=nz8508gnyav7
lunes, 19 de agosto de 2019
Petare
Petare, en Caracas, es el barrio más grande y peligroso de América Latina.
Sus 500.000 habitantes viven en una estructura de casas precarias acumuladas una encima de la otra en una superficie de solo 40 km2. Tiene, además, la triste condecoración de ser el barrio más peligroso de la ciudad más peligrosa del planeta.
Las terribles condiciones higiénicas, la ausencia de los servicios básicos y la incompetencia del transporte público hacen que la vida en este lugar sea extraordinariamente ardua.
La falta de una estructura laboral efectiva, los terribles sueldos y el abandono estatal han llevado al decaimiento del tejido social; el resultado es una de las tasas de delincuencia y homicidios más altas de todo el planeta.
El dinero fácil, la venta de drogas y las armas se asocian al estatus social y poder, centenares de jóvenes se ven seducidos por el camino de la criminalidad como último recurso para mantenerse a flote.
Fuente: Hechos Latinoamericanos (Instagram)
sábado, 10 de agosto de 2019
LOS VENEZOLANOS: DESLUMBRAR
miércoles, 11 de mayo de 2016
La verdadera historia del "por ahora "
JEMC: -Cnel. Yanez comuníqueme con el Tcnel. Hugo Chávez.
Cnel. Yanez: -Mi general, el Tcnel. Chávez dice que no tiene nada que hablar con Ud.
JEMC: Cnel. Yanez, dígale al Tcnel. Chávez que tiene cinco minutos para rendirse, si no, los aviones que en este momento están volando sobre Caracas atacarán el Museo.
En este momento el JEMC tranca el teléfono, no habían pasado dos minutos cuando el teléfono del JEMC repica; el ayudante toma el teléfono y dice:
-Mi general es el Tcnel. Chávez, quiere hablar con Ud.
Tcnel. Hugo Chávez: -Mi General deseo hablar con usted "porque eso no fue lo que hablé con mi general Ochoa ".
JEMC: - Tcnel. Chávez me importa un "comino" lo que Ud. haya hablado con Ochoa, o Ud. se rinde o el Museo será atacado (pausa de menos de un minuto) .
Tcnel. Hugo Chávez: -Está bien mi General me entrego...
Fucking Around
Conversión o Destrucción!
Como suele suceder, la gente esta equivocada, escribe Jean-Francois Revel: lo que puso de manifiesto el fracaso del comunismo "no fue precisamente la caida del Muro de Berlin en 1989, sino su construccion, en 1961."
Porque sobrevive la mal llamada utopia socialista? ("Utopía es algo deseable pero no posible; mas el socialismo es cosa posible y para nada deseable!).
Porque mucha gente sigue engañada.
Hay que desengañarla sobre el socialismo. Y hay que darle información sobre economía y liberalismo, y explicarle las realidades.
Ademas, los "neo" liberales deben aprender a distinguir el liberalismo auténtico y genuino, y que no fueron las "reformas" de los 90, cuyo fracaso es culpable de la marea roja socialista en la que se sume hoy el continente.
Pero eso no significa que todos seamos "indiferentes o apáticos", como lo califican algunas encuestas. Muchos estamos preocupados, y a la búsqueda de una alternativa, porque estas dos que hay ahora- Gobierno y actual oposición- simplemente no terminan de dar la talla.
miércoles, 27 de mayo de 2015
Venezolanos: la nueva “invasión” de Panamá
miércoles, 13 de mayo de 2015
Malos y Fastidiosos
¿Recuerdan una cadena de Chávez de hace algunos años, cuando fue a “inspeccionar” la construcción de un túnel y agarró un taladro? Aquello fue increíble, porque igual encadenaron a las emisoras de radio y durante 15 o 20 minutos sólo se escuchaba el ruido del taladro: ¡Taca, taca, taca, taca…! Son cosas insólitas que tristemente sólo se ven en Corea del Norte y aquí, porque hasta donde yo sé, ni en Cuba hacen tanta cadena inútil. ¡Qué pena…!
¡Pero de verdad… qué pena, Villegas! ¿Cómo haces eso tan mal hecho?
Hablando en serio, antes de ser ministro, me parecías un periodista con criterio, pero, de pana, ahora es increíble lo que haces y no lo digo con burla, falta de respeto ni ofensa. ¡No! Tampoco te pido que, como hicieron tus hermanos, reflexiones y te pases al lado de la lógica. Cada quien está donde le dicta su conciencia. Lo único que pido es que hagas un poco más creíbles y divertidas las cuñas del Gobierno. Sobre todo divertidas, porque eso es lo primero que tenemos que hacer los comunicadores: lograr que la cosa sea divertida para que el mensaje llegue; si el mensaje es verdad, mentira o malvado, no importa, ese criterio queda en el alma de quien lo produce, lo que sí es importante es que sea atractivo para que uno se quede viéndolo y no se vaya al cable (como, según encuestas, hace 80% de los venezolanos) cuando comienzan con el fastidio. Es que hasta para hacer maldades hay que buscarle la vuelta.
Estimados lectores, ¿se acuerdan de cuando el malo mayor, el de verdad, el original, no la imitación made in China que tenemos, hacía sus maldades en cadena? ¡Ese sí sabía cómo hacerlas!: él te recitaba, cantaba, echaba chistes, hacía trucos y hasta bailaba. Uno podía estar o no de acuerdo, pero, con arrechera y todo, nos reíamos. La gente, incrédula, se llamaba por teléfono: – ¿Viste lo que está haciendo? ¡Mientras expropia una fábrica está cantando: “Tucusito, tucusito, llévame a cortar las flores”…! Era, como decimos en Venezuela, ¡una vaina loca e’ bola! Tanto, que a los comediantes, humoristas o cómicos nos costaba hacerlo más gracioso. ¿Se acuerdan de la traductora de señas que Chávez usaba en sus discursos y que más nunca apareció? Tengo entendido que la pobre está internada en un manicomio porque después de ocho horas seguidas de señas y sin ir al baño, la mujer enloqueció. Según me comentó un colega psiquiatra, la gota que rebosó el vaso fue cuando Chávez dijo: “Fulanita, esta noche te doy lo tuyo”. La angustiada traductora de señas no sabía cómo traducir aquello, e hizo la señal conocida de “esta noche te doy lo tuyo”. Mi amigo el dramaturgo argentino Ricardo Talesnik me llama a cada rato para preguntar si es verdad lo que está viendo en la televisión argentina sobre Venezuela. Le digo que sí y él, angustiado, replica: –Lo peor es que la de aquí se copia todas las cosas malas que hacen allá, con la única ventaja de que el dinero para nuestras locuras lo ponen ustedes.
15/05/2013
Fuente: El Nacional
sábado, 14 de marzo de 2015
Roy Chaderton: ¿verde o perverso?
“Cuando un francotirador dispara
a una cabeza escuálida (opositor)
pasa rápido y suena vacío…”
Roy Chaderton
Las zorras del poder
Lo hemos dicho hasta el agobio: el chavismo dispara a la cabeza de Venezuela, ese es el signo de su tiempo desde 4 de febrero de 1992, también lo será mañana y pasado mientras persistan en el poder. Esto no se ha acabado, empeorará.
Sabemos que no tienen ningún escrúpulo, cuando no nos encarcelan y torturan, nos asesinan a mansalva, para ellos las balas pasan rápido, suenan a vacío cuando impactan en la cabeza de los niños venezolanos, por eso los ultiman con tanta frialdad.
No les importa nada: disparan y sonríen en televisión. Es su naturaleza.
Además, las muertes “pasan rápido”, muy rápido, tan rápido que ni cierto sector del mundillo opositor se entera. ¿“Opositor”? No creo, por ejemplo, que Henry Falcón lo sea.
Las zorras de la política -esas que están un día de un lado y el siguiente del otro, todo por unas cuantas monedas- se irritan cuando uno advierte y reclama los asesinatos o las torturas, cuando uno levanta la voz en defensa de los derechos humanos, la libertad o la democracia, ni hablar de condiciones electorales justas (se horrorizan), dicen que hay que “enamorar” a los sicarios y en ese afán insensato de mantener sus puestos y sus guisos, de no perderlos, no atienden con honestidad la gravísima situación que soporta nuestro país, la disimulan, incluso la excusan. No sólo son cínicos, son traidores.
Son las zorras del poder, un día de un lado el siguiente del otro. Los hay chavistas, pero también opositores: un día son demócrata cristianos otro día fascistas, lo inaudito es que terminan siendo las locas más furibundas de la tribuna donde se encuentren.
Locas, pero asesinas.
Humor negro o rojo, da lo mismo
Me parece un singular recurso retórico de pésimo sentido estético -digamos, de doña estridente, babosa y frívola- que llamemos a los crímenes de lesa humanidad “humor negro”; también podríamos llamarlo humor “rojo rojito”, pero da lo mismo, el resultado es igualmente desgarrador: una cabeza despezada, sangrante, echa trizas, sólo por soñar en libertad.
Sea del color que sea llamar “humor” a un crimen de lesa humanidad, según Hannah Arendt es banalizar el mal y es el fundamento filosófico y jurídico que dio en gran medida nacimiento al Tribunal Penal Internacional de La Haya y al Estatuto de Roma (instrumento jurídico mundial que tipifica los peores crímenes cometidos por el hombre contra el Hombre, como el que Chaderton acaba de convalidar: una bala pasa rápido y suena vacío cuando asesina a un niño -opositor- de Venezuela).
¡Qué vergüenza, carajo! ¡Qué impunidad y cinismo! ¡Qué asco! Así son, así serán siempre.
Imagino que cuando Roy Chaderton no los puede manosear o tocar -a los niños-, cuando no puede “perrear” con ellos en chillonas, psicodélicas y floripondias rumbas trance chavistas, como hacía con Robert Serra, los prefiere muertos.
Fue él quien lo dijo en televisión, no yo. Además, en el pervertido despelote chavista todo es cuestión de humores, como se darán cuenta yo también tengo el mío, acaso más rojito que negro; eso sí, el mío no asesina, sólo quema. Pero no se irriten, me disculpo, también mi familia se horroriza. Creo que Venezuela entera se horroriza.
Yo igual sigo.
El moco líquido
Roy Chaderton era amigo de mi familia, un tío (de afinidad) lo apreciaba y hasta respetaba. Estaban formados bajo el mismo escudo demócrata cristiano de política exterior que impulso Arístides Calvani.
Cuando todavía se cuidaban ciertas formas en la política e incluso ciertas distancias, cuando no se bailaba “perreao” ni se manoseaban entre sí los diplomáticos y sus discípulos -perdónenme, pero mi terrible humor rojito no me permite erradicar la imagen de Chaderton perreando con su amiguito, el yunkie Pedro Carvajalino, en los cortes del programa cuando tuvieron juntos la banalización asesina- a Roy se le veía en las reuniones de nuestra familia.
Recuerdo una ocasión festiva en la que los primos y yo traveseábamos con un singular juguete que no sé si lograrán recordar como era con mi sola mención, era una sustancia pastosa y verde (muy verde), babosa y densa, pegajosa y escurridiza, que llamaban repulsivamente el “moco líquido” (Slime en inglés), y sorpresivamente, mientras jugábamos los niños, se nos apareció Chaderton.
Quería jugar con nosotros, divertirse, retozar, manosear el moco y mostrarnos como él, pese a su decrepitud, también traveseaba y sabía manipular bien aquel pastoso pus.
La verdad logró impresionarnos, era un maestro con el moco líquido (ojalá los yunkies de Zurda Konducta lo inviten a su programa y le pidan que manipule uno, comprobarán que no miento).
Sin embargo, la tía, quizá advirtiendo otras cosas que prefiero no mencionar y que para entonces eran tabú, interrumpió el manoseo (de aquella cosa pastosa), nos alejó de la sustancia verde y nos pidió que nos fuéramos al jardín a jugar futbol, que no perdiéramos el tiempo con esa cosa repulsiva, con ese moco.
Niños al fin, pícaros y un poquitín bullies (lo reconozco) desde entonces llamamos a Roy Chaderton: el moco líquido.
Lo sé, no está bien comportarse así y siempre fuimos reprendidos por nuestros tíos (que lamentablemente ya murieron) por burlarnos del moco líquido, pero dado que estamos en tiempos de humores negros y rojitos me pareció una idónea oportunidad para recordarlo.
¿No les parece?
No por verde sino por perverso
No creo que fuera nuestra intención llamar a Chaderton “moco líquido” por verde (muy verde), pastoso o escurridizo, por denso (como dice él sobre sí mismo), baboso o pegajoso; de verdad, no lo creo.
Pienso -y me excuso, pido disculpas a mi familia que debe estar horrorizada por develar el secreto- que lo hacíamos por su casi perversa capacidad de manosear objetos infantiles. Era obvio, siempre fue así.
Pero debo señalar que pese a lo uno o lo otro y pese a la indignación que nos produjo su criminal banalización del mal, su justificación de centenares de asesinatos políticos con certeros disparos en la cabeza de manos de francotiradores chavistas, jamás de los jamases se me ocurriría expresar con regocijo que si la bala de un francotirador impactase sobre la cabeza de Roy Chaderton un salpullido gigante de verde y purulenta mucosidad brotaría de ella.
Recuerdo que cuando conocí a Chaderton sentí un asco instantáneo. No lo niego. Hoy a aquel asco se suman el desprecio y la vergüenza. Sin embargo, no soy capaz ni creo que mis primos lo sean de desearle una muerte tan despiadada y ruin -al moco- como un disparo en la cabeza, mucho menos, con una sonrisa en la jeta.
Nosotros no somos como él, nosotros no somos como ellos. Nuestro humor negro no está salpicado de sangre ni de muerte.
Nuestro humor es una tristísima respuesta literaria. Sólo eso. Pero la escribimos con ferocidad no contra el viejo verde, sino contra el perverso.
Sí, contra el perverso…
Gustavo Tovar-Arroyo
@tovarr
m.k.
domingo, 13 de abril de 2014
BOBBY COMEDIA: "El gobierno sabe que el humor es peligroso"
■ Al oficialismo no le gusta que lo caricaturicen, sabe lo peligroso que es el humor al decir la verdad.
–¿Cabe el humor en este momento?
-Difícil; hay que sacarlo con pala.
–¿En qué deviene el humor cuando hay terror?
-En un arma poderosa.
–¿El gas de la risa?
-Parecido, pero menos tóxico.
–¿Una gracia convertida en morisqueta?
-Cadivi.
–¿La promesa oficial más graciosa?
-Sanear el Guaire.
–¿La frase?
-¡Ufff!.. La multiplicación de los penes.
–¿La combinaría con su parodia del espermatozoide?
-E imaginando que así son los chinos.
–¿Y el "vamos a hacer"?
-Lo sustituiría por "vamos a perdonar".
–¿Pertenece a la mitad mayoritaria o a la mitad que es minoría?
-(Carcajadas) Ahora soy de la mitad más grande; luego seré de la mitad pa' arriba.
–¿Dedicaría un stand up comedy al gobierno?
-No creo que se rían de mis mensajes; lo dedicaría al pueblo que cree en la revolución, para divertirlo.
–¿Por qué al oficialismo no le gusta que lo caricaturicen?
-Porque sabe lo peligroso que es el humor al decir la verdad.
–¿Les arrancaría una carcajada?
-¡Ufff!.. Misión imposible. Solo se ríen de la burla.
–¿Es humor sinónimo de inteligencia?
-Como vivo del humor no puedo asegurar que sea así.
–¿Comediante desde chiquito?
-De chiquito echaba chistes y nadie se reía.
–¿Su referencia?
-En español, Laureano Márquez; en inglés, Jerry Seinfeld.
–¿Su estilo?
-Cotidiano y rápido.
–¿Como las franquicias de comida rápida?
-Pero con más relleno.
–¿Superan los políticos a los comediantes?
-Y siempre ganan los políticos.
–¿El comediante de la revolución?
-¡Ufff!.. Nene Quintana.
–¿De la oposición?
-Aunque me da dolor encasillarlo, Laureano Márquez.
–¿Cómo protesta?
-Exigiendo mis derechos y asumiendo el deber de defender a los demás.
–¿Una guasa en la protesta?
-Consignas escritas en el trasero.
–¿Desnudaría al régimen?
-(Risas) Con palabras.
–¿Y a los estudiantes?
-Ya les quitaron la ropa, pero quedaron con la vestimenta más hermosa: la dignidad.
–¿Qué se fue con la Radio Rochela ?
-La libertad de expresión. Se podía decir lo que querías sin tener repercusiones.
–¿Y la libertad de reír?
-Esa sigue.
–Si imita cualquier sonido, ¿por qué no a un político?
-No soy muy buen imitador.
–¿Se autocensura?
-Sí, y no por miedo sino por no meter en problemas a las personas que me contrataron.
–¿Volvería a la TV?
-Hoy en día es incómodo, pero ayuda a incrementar la audiencia de los shows.
–¿La comedia del gobierno?
-TVES.
–¿De la oposición?
-Las consignas de las marchas.
–¿Protestaría "¡Con mi humor no te metas!"?
-Y le agregaría "¡Ni con mi familia!".
–¿Hizo llorar tratando de hacer reír?
-En un matrimonio evangélico se me salieron unas groserías y la mamá de la novia se puso a llorar.
–¿Qué lo enseria?
-La injusticia.
–¿El dirigente oficialista más gracioso, proponiéndoselo?
-¡Ufff!.. El Chávez de la Isla presidencial.
–¿Y sin proponérselo?
-Maduro.
–¿Él es cómico o se hace?
-A veces es actuado, aunque es bueno interpretando el guión.
–¿De quién?
-Tengo mi teoría, pero mejor se lo dejo al lector.
–¿Una revolución cómica?
-El gran dictador, de Charles Chaplin.
–¿Cuál de los dos da más risa?
-(Carcajadas) Chaplin.
–¿Proyectaría al pueblo chavista este antiguo filme?
-Sí, y entendería muchas cosas.
–¿Se ríe de usted mismo?
-Sobre todo cuando me pego.
–¿Llora de la risa?
-Cuando alguien no quiere ser cómico y le sale rolo de chiste.
–Sin proponérselo, como dijo usted de Maduro…
-Aquí es al revés, primero lloro y después río.
–¿Necesita el país una sesión de risoterapia?
-Todas las mañanas después del Himno.
–¿En versión completa?
-Sí, me gusta.
–¿Revolucionario?
-Sí, quiero cambiar el país.
–¿De qué es capaz el humor?
-Cuando uno logra reírse de los problemas, de los dolores y del poder, logra verlos a su altura y es más fácil afrontarlos.
–¿Desarmaría a los colectivos con un jolgorio?
-No, con una ley y muchos militares pendientes.
–¿Un chiste de la oposición?
-¿Qué le dijo Lilian a Leopoldo? Cuando vuelvas te preparo una presa de pollo.
–¿Del régimen?
-En medio de la ola de secuestros, lo feo de los delincuentes es que ponen precio.
Tengo un tío por el que pidieron 200.000 bolívares para liberarlo; tengo otro por el que exigieron solo 20.000. ¿Imagínate cómo se puede sentir mi tío barato? A la hora de comprar el hielo siempre le toca ir a él.
–¿Cree que el gobierno quiere acabar con el humor?
-Sin duda, pero ¡ni de vaina lo va a lograr!
–¿El humor revolucionario ideal?
-El irreverente que siempre dice la verdad.
–¿Un presidente humorista?
-El humor es contra el poder; ahora, si sucediese lo mejor serían las cadenas.
–¿Qué hace cuando aquel se encadena?
-Ahorro energía… Apago el televisor.
–¿Montaría otro stand up comedy para conciliar el país?
-Sin duda, buscando el reconocimiento mutuo y parodiando a ambos lados.
–¿Amerita lo mismo la AN?
-Más que un show le haría una marcha a favor de cualquiera que le violen sus derechos.
–¿Regulará Conatel la risa?
-(Risas) Lo seguirán intentando, sin lograrlo. En el humor hay una sola regla: no hay reglas.
–Como en la música, ¿hay humor de protesta?
-El humor siempre es de protesta. Identifica lo que está mal.
–De seguir esto, ¿se anotaría en el pan o en el circo?
-En un pan y un circo paralelos.
–¿Un desenlace de comedia?
-(Carcajadas) Que el tren de ministros en cadena nacional exclame ¡Era echando vaina!
–¿Qué pasaría en Venezuela si sucediese un paro humorístico?
-¡Ufff!.. No lo sé… Podríamos perdernos en la desesperanza, pero aguantaremos cualquier circunstancia.
*Bobby Comedia. (@BobbyComedia). Escribo anécdotas humorísticas y luego las cuento en una tarima. bobbycomedia.com







