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viernes, 30 de agosto de 2019

Tres exilios tres personajes provinciales



[...] el trabajo en Venezuela más que apoyarse como presunto defecto, es una función de viveza o de habilidad, se apoya básicamente en una parodia del trabajo. Cuando se trabaja, parodian el trabajo, porque nuestra cultura no tiene expresión del trabajo, ni ha logrado representar el trabajo como parte indispensable de sí misma.
¿Por qué? ¿Qué es este bochornoso, caótico, incoherente pero amado país? Es la consecuencia de tres exilios, de tres personajes provisionales, el habitante autóctono, el indígena, que fue expulsado de su territorio, de sus creencias, de su vida, para quien la noción de trabajo no existía. ¿Para qué?, si la tierra da y yo lo tomo. ¿Por qué sembrar?, ¿por qué hacer un huerto? Si toda esta tierra era un huerto.

Otro personaje es el negro, arrancado de las Costas de Marfil, de su tierra, de su amor de todo lo que pudiera generarle un sentimiento. Lo metieron en un barco y lo trajeron a esta tierra y le dijeron: trabaja, ¿para qué?, ¿por qué?

El español llegó a un exilio, llegar a América significaba un castigo, una desgracia, una fatalidad, era vivir en un país de segundones. Aquí no se vino el primogénito, se vino el segundón, el que no servía, el aventurero. ¿Venía a trabajar?, no, ¿para qué? Venía a hacerse rico, la vida verdadera estaba en España, este era un país de paso.

¿Qué cultura de trabajo se puede esperar de tres orígenes donde el trabajo no tiene pasión, ni tiene por qué tenerla? Lentamente esta sociedad, al criollizarse, fue haciéndose al trabajo.

Pero esta es nuestra cultura del trabajo, allí subyace, porque al fin de cuentas se trabaja para una recompensa y decir otra cosa es una hipocresía.

Indiscutiblemente existe el trabajo espiritual, el del científico, el del poeta, el del escritor donde el trabajo es un placer. Pero para el hombre que martilla todo un día, no existe placer. No puede haber placer por martillar. Constituye una manera de vivir, se expresa en términos de salario, requiere de un pago correspondiente para asumir esa tarea.

En Venezuela, además, se paga mal, la relación entre salario y trabajo es caótica, es artificial, donde las profesiones no se rigen por el grado de esfuerzo que el hombre puede colocar a la hora de prepararse para ellas. Así pues, no hay una imagen del logro del trabajo, porque en Venezuela no hay imagen de riqueza, porque en los ricos, que podrían ser un paradigma de la imagen del trabajo como lo fue Ford para los americanos, no existe. El venezolano no tiene imagen del bienestar.

Hemos creado una imagen donde el rico tiene imagen de pícaro, Miguel Otero Silva decía que el único rico honrado que él conocía era Antonio Armas, porque la historia de su fortuna se veía por televisión. Bateaba y le pagaban por eso. De resto la riqueza no es honrada y el disfrute de ella misma tampoco es honrado.
Deberíamos desterrar de nosotros mismos la idea de que la viveza nos ha acompañado como acto cercano al trabajo. Es falso, no hay viveza criolla, hay viveza alemana, hay viveza japonesa. Aquí lo que hay es un lento, dramático y desesperado esfuerzo de una sociedad por asumirse a sí misma, en un territorio y dentro de unas costumbres y unos códigos que ni le corresponden, ni la expresan y, en ocasiones, ni siquiera la sueñan.

Extracto de: La viveza Criolla. Destreza, mínimo esfuerzo o sentido del humor José Ignacio Cabrujas
imagen tomada de: https://www.instagram.com/p/Bac5zNJgvlc/?igshid=nz8508gnyav7


sábado, 22 de febrero de 2014

Quizás la Cuarta República no fue lo mejor.

Quizás la Cuarta República no fue lo mejor. Por eso voy a mencionar las cosas que recuerdo y ustedes juzguen si eran malas o buenas. Mi colegio muy sencillo pero limpio, muy ordenado, todos teníamos pupitres. Lo que más recuerdo era la biblioteca, allí estaba todo lo que necesitábamos y hasta lápices y cuadernos disponibles. Eran cuadernos del Ministerio de educación (recuerdo muy claro fondo amarillo y unos cuadrados amarillos y negros, no tenían en absoluto ninguna inscripción, ni color, ni dibujo de gobierno ni política, solo las abreviaturas ME Ministerio de Educación. También recuerdo el comedor de mi colegio, funcionaba todos los días y la calidad de lo que allí se preparaba y la pulcritud de las que allí trabajaban. Nunca supe de donde provenían los insumos porque de eso no hablábamos los estudiantes, de eso se encargaba el director. También recuerdo un día que mi papá, le comentó a mi mamá: Emma, sabes yo creo que en Venezuela la comida es barata, si te pones a ver si trabajo 7 días a la semana sólo gasto 2 días para la comida de la semana. Ahora recuerdo lo más fascinante y lo cual cuento en todos lados con mucho orgullo: las cooperativas que existían para ese entonces: una de fresa, una de papas y una de producción de miel. Las recuerdo porque desde mi casa tenia la oportunidad de ver el centro de acopio de las papas, las señoras con sus bragas y máscaras colectando la miel y las extensiones verdes y rojas de los cultivos de fresas. También recuerdo la casa comunal, allí mi hermana mayor para ese entonces de 11 años le enseñaban pequeñas artesanías, como coser, como ordenar la casa y recetas sencillas y lo más agradable era la persona que dirigía esas labores "la señora Inés" muy especial, respetuosa, de excelentes modales. Por cierto a todos esos lugares asistía todos los que querían ir soló se necesitaba tener el deseo de aprender para tener acceso. También recuerdo al representante del IAN, a mi hermano mayor y a otros jóvenes del pueblo, les otorgaron pequeños créditos. Mi hermano crió pollos, supervisado por ese señor y como fiador mi papá. Con todas esas vivencias , ya a los 8 años yo no había decidido que quería ser pero si estaba segurísima que para obtener las cosas lo único necesario era trabajar. entre más se trabajaba, más se obtenía y mejor se vivía. Que nadie debía obtener las cosas sin antes esforzarse, o sea que lo más grande es tener la certeza de que si tienes la voluntad y haces el esfuerzo obtienes lo que aspiras. Gracias doy todos los días a Dios por haber vivido ese etapa. Ella marcó mi vida y mi modo de pensar sigue siendo el mismo. Tuve algo muy valioso para esforzarme, trabajar y ser cada día mejor "EL INCENTIVO". QUE PASA CUANDO TE QUITAN ESE INCENTIVO?........

Virginia Rengel