lunes, 19 de agosto de 2019

Petare

Petare, en Caracas, es el barrio más grande y peligroso de América Latina.⁣⁣
⁣⁣
Sus 500.000 habitantes viven en una estructura de casas precarias acumuladas una encima de la otra en una superficie de solo 40 km2. Tiene, además, la triste condecoración de ser el barrio más peligroso de la ciudad más peligrosa del planeta.⁣⁣

Las terribles condiciones higiénicas, la ausencia de los servicios básicos y la incompetencia del transporte público hacen que la vida en este lugar sea extraordinariamente ardua.⁣⁣
⁣⁣
La falta de una estructura laboral efectiva, los terribles sueldos y el abandono estatal han llevado al decaimiento del tejido social; el resultado es una de las tasas de delincuencia y homicidios más altas de todo el planeta.⁣⁣

El dinero fácil, la venta de drogas y las armas se asocian al estatus social y poder, centenares de jóvenes se ven seducidos por el camino de la criminalidad como último recurso para mantenerse a flote.⁣⁣

Fuente: Hechos Latinoamericanos  (Instagram)


jueves, 15 de agosto de 2019

El hundimiento del valor de la vida humana



Dicen que Stalin dijo: «La muerte soluciona todos los problemas. No hay hombre, no hay problema». Después de la muerte no habría ni hombre ni problema; pero era inevitable que hubiese un cadáver.

La eliminación de cadáveres fue un drama de alcance nacional durante todo el período del bolchevismo duro, que terminó en 1953. En diciembre de 1918, cuando el régimen, en respuesta a la crisis, monopolizó la industria funeraria, había montañas de cadáveres (y manadas de perros con la panza llena) delante de los cementerios de todas las ciudades importantes, y el olor de los hospitales se percibía a varias calles de distancia; con el deshielo de primavera llegaron las epidemias de todos los años. «Morir en Rusia en estos tiempos es fácil —escribe el autor de un diario—, el entierro es lo difícil». A raíz de la nacionalización de los camposantos, el entierro pasó a depender del soborno, un proceso surrealizado por la hiperinflación: 

El entierro de Ninotchka, en noviembre de 1919, costó 30.000 [escribe el autor de otro diario]; el del tío Edward, en diciembre de 1921, 5.000.000; el de M. M., en marzo de 1922, 33.000.000.

Al régimen le gustaba la incineración. Entre otras cosas, debilitaba la autoridad de la Iglesia ortodoxa, que prescribía manifiestamente la inhumación. Además, era un procedimiento moderno, «un mundo nuevo de llamas y cenizas, industrializado y científico...

Otra solución fue el enterramiento colectivo. Se cree que en las fosas de Butovo, en las cercanías de Moscú, hay 100.000 cadáveres; y se calcula que hay 200.000 en otra necrópolis de la era estalinista, en Bikovna, Ucrania. En 1919, para asestar otro golpe a la religión, se abrieron los sepulcros de los «santos» medievales con objeto de analizarlos científicamente. Los cadáveres que según la doctrina de la Iglesia estaban incorruptos, envueltos en olor de santidad y llorando eternamente resultaron ser montones de polvo y huesos. «El culto de los muertos y de estos muñecos debe terminar», decía la orden del Ministerio de Justicia. La medida dejó de aplicarse en enero de 1924, cuando Lenin sufrió el último ataque. Se importó de Alemania un potente refrigerador y la Comisión de la Inmortalidad trabajó sin descanso durante seis meses, vigilando con angustia la aparición de moho en la nariz y los dedos de Lenin. La ciencia declaró incorruptible el cadáver, que fue consagrado como un icono. En Kolymá, el Auschwitz estaliniano del Ártico, se produjo un extraño descubrimiento, ya después de la guerra, gracias a la erosión natural: «Una fosa, una fosa común de presos, una fosa de piedra, abarrotada de cadáveres intactos de 1938, se deslizaba por la ladera, poniendo al descubierto el secreto de Kolymá». Los cadáveres se trasladaron a otra fosa común con palas mecánicas. Varlam Shalamov estuvo alli. 

Shalamov estuvo allí:
La pala recogía los cadáveres congelados, miles de cadáveres esqueléticos. Ninguna de sus partes se había descompuesto: las manos crispadas, los dedos de los pies reducidos a muñones purulentos a causa de la congelación, la reseca piel surcada de arañazos ensangrentados, los ojos inflamados por el hambre […]
Y entonces me acordé del fuego voraz de la leña de arbusto, del vistoso florecimiento de la taiga en verano, cuando se esforzaba por ocultar entre la hierba los actos de los hombres, buenos y malos. Si yo olvido, la hierba olvidará. Pero el hielo y la piedra no olvidarán. 

Extractos del libro: 
"Koba el temible" 
Martin Amis

sábado, 10 de agosto de 2019

Vida de un escritor

Gay Talese 

-extracto- del capítulo I de su libro autobiográfico "Vida de un escritor"


No soy, y nunca he sido, amante del fútbol. Probablemente esto se debe en parte a mi edad y al hecho de que cuando era un jovencito en la costa sur de Nueva Jersey, hace medio siglo, ese deporte era prácticamente desconocido para los norteamericanos, excepto para aquellos que habían nacido en el extranjero. Y aunque mi padre había nacido en el extranjero —era un distinguido pero discreto sastre venido de un pueblito calabrés del sur de Italia, que se convirtió en ciudadano de Estados Unidos a mediados de los años veinte—, las referencias sobre el fútbol que me pasó estaban asociadas a sus conflictos de infancia con ese deporte y a su deseo de jugar al fútbol en las tardes con sus compañeros de escuela en un patio italiano y no limitarse a verlos jugar mientras cosía sentado junto a la ventana trasera de un taller en donde trabajaba de aprendiz; sin embargo, él, mi padre, sabía incluso en esa época, como no dejaba de recordármelo, que esos jóvenes jugadores (entre los que se encontraban sus hermanos y primos menos juiciosos) estaban perdiendo su tiempo y desperdiciando su futuro mientras daban patadas al balón de aquí para allá, cuando deberían estar aprendiendo un oficio valioso y pensando en el alto precio de conseguir un billete en busca de la prosperidad en Estados Unidos. Pero no, continuaba advirtiéndome mi padre con su incansable retahíla: de cualquier modo ellos siguieron jugando al fútbol todas las tardes en el patio tal y como después continuaron haciendo tras la alambrada del campo de prisioneros de guerra de los Aliados en el norte de África, campo al cual fueron enviados (los que no murieron asesinados o quedaron inválidos después de un combate) después de su rendición en 1942 como miembros de la infantería del ejército derrotado de Mussolini. A veces le enviaban cartas a mi padre en las que describían su cautiverio. Un día, cerca del final de la Segunda Guerra Mundial, mi padre puso el correo a un lado y me dijo, con un tono que prefiero creer que expresaba antes tristeza que sarcasmo: «¡Aún siguen jugando al fútbol!». 

LOS VENEZOLANOS: DESLUMBRAR




La alta sociedad caraqueña es una sociedad deslumbrante a la que le gusta ser deslumbrada, y para deslumbrar falta algo más que belleza; se requiere estilo. 
ANÓNIMO

Los venezolanos están obsesionados con la apariencia. La belleza y las apariencias son tan importantes que son recompensadas en la sociedad venezolana. Las uñas están manicuradas, los bigotes recortados y los accesorios coordinados.
Los venezolanos están obsesionados con la competencia de Miss Universo y muchas de las Miss Venezuela se han convertido en Miss Universo. Una de ellas, Irene Sáez, incluso fue elegida como gobernadora de un distrito de Caracas. Donald Trump fue su asesor. 

La primera vez que visité a Venezuela fue en 1998. En ese entonces, Hugo Chávez aún intentaba ser elegido presidente. Llevé a cabo varias sesiones de investigación en ciudades venezolanas, incluyendo Caracas y Mérida. En todos estos lugares los jóvenes me decían: “esperamos que Chávez gane”. Les pregunté por qué y su respuesta era: “porque si gana todos nos iremos a vivir a Miami”. Fue mi primer encuentro con una característica típica de Venezuela, que es darse por vencidos. Los venezolanos creen que todo es negociable, que todo puede ser perdonado y olvidado: “No hay mal que dure cien años. Todo se perdona”. 

Podemos tener esperanza pero abandonarla fácilmente. Todos somos culpables de traicionar a nuestra cultura. “Nadie puede tirar la primera piedra, somos una sociedad de cómplices.” 

Para ser capaces de lidiar con el fracaso, los venezolanos lo reemplazan con su belleza y estilo para deslumbrar. Pamela Anderson era conocida por su belleza, mas no por su estilo, mientras que Coco Channel era famosa por su estilo, no tanto por su belleza. Las mujeres venezolanas son famosas tanto por su belleza como por su estilo. 

Si en el caso de los argentinos sus presunciones son una forma de compensar sus debilidades, para los venezolanos el deslumbrar es una compensación por sus fracasos en otras áreas (como la política o la economía). Mientras que las industrias tradicionales no funcionan tan bien en Venezuela, la industria de la belleza está en su apogeo. Desde los cosméticos hasta el modelaje, los venezolanos son muy exitosos en la venta de belleza.
A diferencia de los colombianos, los venezolanos hablan con un acento caribeño que a muchos les cuesta trabajo comprender. También utilizan expresiones particulares, que muchas otras naciones no utilizan, como “¡cónchale, vale!”. 

“Las telenovelas venezolanas son famosas por sus escandalosos temas, su enfoque en la seducción y en la perversión.” 

A pesar de todo esto, algunas de las telenovelas de Caracas recibieron ratings muy altos en Perú, Argentina, Ecuador, Italia, España y entre los latinos de Estados Unidos. Las telenovelas venezolanas son famosas por sus escandalosos temas, su enfoque en la seducción y en la perversión. Están mejor producidas que las mexicanas, son más escandalosas que las argentinas y “son notables por sus finales, asombrosamente dramáticos”. 

“Sabía de la extrema belleza de las mujeres venezolanas y ahora estaba experimentando la extrema violencia de su cultura.” 

Visité Venezuela cuando P&G me contrató para hacer investigación sobre una pasta de dientes. Cuando llegué al aeropuerto me recibieron tres guardaespaldas que me llevaron por migración y me transportaron en una limusina blindada. Mientras avanzábamos por el camino hacia Caracas, nos rebasó un taxi que a su vez era perseguido por patrullas policiacas que llevaban sus sirenas y sus luces brillando. La policía alcanzó al taxista a unos treinta metros de nosotros y de inmediato comenzaron a disparar. La policía acribilló el taxi por un tiempo que parecío una eternidad, hasta que el taxi quedó convertido en un queso suizo que se derritía como fondue. Pero en lugar del tradicional vino blanco que acompaña al fondue, éste estaba acompañado de sangre. Cuando los disparos se detuvieron, un oficial se acercó a nuestra limusina y como si fuera algo de todos los días nos dijo que podíamos avanzar. Cuando pasamos junto al coche era evidente que nadie había sobrevivido: habían sido atravesados por suficientes balas como para matarlos varias veces. Sabía de la extrema belleza de las mujeres venezolanas y ahora estaba experimentando la extrema violencia de su cultura. 

Al día siguiente tuvimos una junta con nuestros clientes. La gerente de productos de la marca para la que estábamos trabajando llegó tarde a la junta. Su marido había sido secuestrado a punta de pistola y lo habían llevado a la fuerza a su departamento donde lo amarraron mientas los secuestradores robaron todo lo que podían llevar consigo. Llegó tan tarde porque tuvo que reemplazar todo lo que habían robado. El hecho de que ir de compras era la excusa en lugar del secuestro es testimonio de la continua violencia en Venezuela y la distancia que los venezolanos han adoptado ante ella. La violencia es algo muy feo y, para compensar, los venezolanos se concentran en la belleza. 

UN VISTAZO AL VERBO
CLICHÉS Y ESTEREOTIPOS:
• Son energéticos y alegres (poseen el récord mundial Guinness de ser las personas más alegres, a pesar de la violencia que invade su país).
• Amigables y amables.
• Poseen una demagogia populista.
• Están fascinados por las marcas: son capaces de comprar jeans baratos y pegarles etiquetas de otros más caros.
OBJETIVO DE LA CULTURA:
• Ganar la próxima competencia de Miss Universo.
COMPLEJO DE INFERIORIDAD:
• Alguna vez fueron ricos por todo su petróleo, pero ya no.
• No lograron sacarle beneficios a su riqueza. 
Creen que liberaron a Sudamérica con las ideas de Simón Bolívar, pero no fueron capaces de liberarse a sí mismos.
• Fracasaron al intentar capitalizar los ideales de liberación de Bolívar.
COMPLEJO DE SUPERIORIDAD:
• Son bellos, guapos y elegantes.
• Estilo y belleza.
CÓMO SE VEN A SÍ MISMOS:
• Son muy sofisticados, pero a la vez se encuentran frustrados por sus aprietos políticos, sociales y económicos.
• Merecen algo mejor.
• Son corruptos.
CÓMO LOS VE EL RESTO DEL MUNDO:
• Desorganizados.
• No siguen las reglas.
• No están desarrollados.
• Corruptos.
DESTINO CULTURAL:
• Se anexarán a Miami, la auténtica capital de Venezuela. 

Fuente: "El verbo de las culturas" 
Clotaire Rapaille 

sábado, 3 de agosto de 2019

La Navidad Negra de Pasto

La Navidad Negra de Pasto fue una de las acciones más polémicas de nuestro Libertador y del Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre. El 23 y 24 de diciembre de 1822, luego de una intensa batalla contra los guerreros que defendían la población de San Juan de Pasto, población leal al rey español, y ataque ordenado por Bolívar y comandado en persona por Sucre le siguió una matanza sin precedentes de población inocente, que incluso, algunos autores han considerado como un genocidio.
Se calcula que 500 pastusos inocentes fueron masacrados. Además, el mismo Sucre permitió la violación de mujeres y niñas de manera masiva, y el saqueo por completo de la ciudad durante tres días seguidos. Incluso, el mismísimo biógrafo del Libertador, el Daniel Florencio O'Leary, condenó este acto y admitió que este fue quizás, la orden más oscura de la historia de Bolívar.

Se dice que esta decisión fue una venganza personal de Bolívar, debido a las dos fuertes derrotas que le propinaron los pastusos, unos de los guerreros más audaces y leales a la corona en el sur de la Nueva Granada, durante la Batalla de Bomboná y la segunda batalla de la Cuchilla de Taindala, realizadas ese mismo año.

Aquí les presentamos dos opiniones de la Navidad negra de Pasto: "El cruel Libertador, el que manchó de muerte las calles, el que nos liberó de la corona pero que nos manchó de miseria, dolor y llanto. La historia de esta patria en construcción nos cuenta que el Libertador asesinó y sacrificó a nuestra pueblo en nombre de la libertad y de la independencia; pero no olvidemos que dejó las huellas de su espada en nuestras gentes, que sometió y humilló nuestros ancestros, que pisoteó nuestro pueblo y que fue el autor de una macabra obra perenne en la memoria de nuestro pueblo.” Julio Cepeda Sarasty

El general José María Obando: "No se sabe cómo pudo caber en un hombre tan moral, humano e ilustrado como el general Sucre la medida, altamente impolítica y sobremanera cruel de entregar aquella ciudad a muchos días de saqueo, de asesinatos y de cuanta iniquidad es capaz la licencia armada".

Fuente:
https://www.instagram.com/p/B0ga1yBIeOP/?igshid=18l7qmnb74376