jueves, 2 de enero de 2020

Donde se habla de «intelectuales comprometidos» y de «teólogos de la liberación»

-Extracto- 

Cuando escucho la palabra «intelectual» mi mano corre a la pistola.
Hanns Johst. 
ººº

El gran cantor del marxismo chileno fue, sin lugar a dudas, entre todas las alabanzas que tuvo en Occidente, el poeta Pablo Neruda. A sus versos se deben, en buena parte, las lágrimas derramadas por tantos «intelectuales» radicales-snob sobre la sepultura de aquel Salvador Allende que no logró recorrer, sino por pocos años, la feliz vía cubana. 


Para entender el fenómeno del izquierdismo de los ambientes «intelectuales» es necesario tener presente que fue una moda ideada en Moscú, que se arrastró durante toda la segunda mitad del siglo XX.

Exactamente la misma cosa se verificó, hacia el final del siglo, con la llamada «corrección política» en temas como la cuestión racial y la homosexualidad. 

No es una casualidad que el desarrollo del extremismo de izquierda en Chile, como en todos los países latinoamericanos y europeos, se haya manifestado hacia el final de los años 60 e inicio de los 70, cuando en el mundo explotaba la rebelión juvenil y proliferaban los así llamados «intelectuales comprometidos», como Pablo Neruda, aquel Neruda que en 1970 celebró la ascensión de Allende al poder con las siguientes palabras: «Ha nacido un movimiento liberador de enormes proporciones que llevó a la presidencia de Chile a un hombre llamado Salvador Allende, para que realice actos de justicia impostergables».

Fuese quien fuese Neruda (alto exponente del Partido Comunista chileno, pero «capitalista», propietario de diversas casas, una de ellas en Valparaíso con una hermosa vista al mar y otra en la base del cerro San Cristóbal que domina Santiago) lo podemos entender leyendo una publicación del diario italiano Il Messaggero. En septiembre de 1993, éste reproducía un artículo que comenzaba con un elogio al poeta y escritor soviético Ilia Ehrenburg (quien, en 1945, animó a los soldados de la Armada Roja a no dejar vivo a ningún alemán, ni siquiera a un bebé, y a no dejar de violar a ninguna alemana, fuera niña o tuviera 90 años). 

Hay que reconocer, entre tanto, que el autor de dicho artículo tenía cierta sinceridad: después de haber admitido que Pablo Neruda era «un comunista convencido, empeñado hasta el cuello», ponía en evidencia (aunque en los términos herméticos típicos del intelectualismo de izquierda) que el poeta era «crítico en el momento justo». Esto equivale a decir que se adaptaba de buen ánimo al cambiar del viento, lo cual no impidió a los comunistas chilenos proponer a Neruda como candidato presidencial en 1969. 

Es una pena que Neruda haya muerto en 1973. Si hubiera vivido por algunos años más, hubiéramos saboreado el embarazo de un comunista que solía definir a la Unión Soviética como «Madre (con M mayúscula) de los hombres libres», y que había hecho imprimir aquel Que despierte el leñador, una de las más ridículas alabanzas que subsiste sobre la Unión Soviética y la persona de Stalin. Con obras de este tipo, Neruda obtuvo en 1971 un Premio Nobel. Lo que no sorprende si se considera cómo, por qué, por quiénes y a quiénes son entregados los Nobel de Literatura y de la Paz. Significativo, en este sentido, es el caso del argentino Jorge Luis Borges, a quien le negaron a último momento el Nobel de Literatura porque había sido recibido privadamente por Pinochet. 

Fuente: Mario Spataro 
"Pinochet: las 《incomodas》verdades" 



miércoles, 1 de enero de 2020

ANNUM NOVUM FAUSTUM FELICEM

En Año Nuevo los romanos solían hacerse regalos (strenae) como buen augurio. Eran frecuentes las lucernas como ésta, con un formato de inscripción que parafraseo y os deseo:
ANNUM NOVUM FAUSTUM FELICEM VOBIS MMDCCLXXIII AB URBE CONDITA!
¡Feliz 2020, 2773 AUC! Happy 2020! Auguri 
...
Si os fijáis en la decoración del disco, vemos la presencia del dios Jano, protector de inicios y tránsitos, que con sus dos caras mira al pasado y al futuro, y de cuyo nombre deriva el del mes de enero (Ianuarius) que empezamos hoy y que "estrena" (sí, de ahí viene) el año. 
...

Enero 

Como era el primero del año los romanos lo dedicaron al dios Jano, patrón de puertas, comienzos y finales. Lo llamaron "Ianuarius", término del que derivan Enero🇪🇸, January🇬🇧, Janvier🇫🇷, Gennaio🇮🇹... 



As con Jano en anverso, acuñado en 100 a.C. 
...

Las lucernas eran productos asequibles y por ello frecuentes como strenae, pero encontramos también objetos más preciados, como estas hojas de laurel realizadas en ámbar que presentan la inscripción ANNFF.

¿Intuís lo que significa? 


Una felicitación de Año Nuevo estandarizada como la que vimos al inicio...

AN(num) N(ovum) F(austum) F(elicem).

Es decir, "[Te] deseo un feliz Año Nuevo". 

Fuente: 
https://twitter.com/carmen_caesaris/status/1212443537142362112?s=19




miércoles, 18 de diciembre de 2019

VICTORIA PÍRRICA


Pirro fue rey del Epiro en el siglo IV a. J. C. y se hizo famoso por su valor y por el dominio de la táctica militar. Venció en casi todas las batallas en que participó pero siempre a costa de terribles bajas en su propio ejército. La expresión ‘victoria pírrica’ ha quedado para designar el logro de algún propósito con pérdidas morales o materiales que no compensan la victoria obtenida. En la batalla de Heraclea, Pirro empleó los elefantes contra los romanos pero lo mismo en aquella ocasión que en la batalla de Ausculum le supuso al general pérdidas tan grandes que pronunció su famosa frase:
—Otra victoria como ésta y estoy perdido. 

Luis Carandell.-

jueves, 24 de octubre de 2019

La ola detenida capítulo I

-extracto- 
Juan Carlos Méndez Guedez 


Treinta y cinco. Treinta y seis. Treinta y siete. Treinta y ocho.
—Ya está bueno. Debemos irnos.
Treinta y nueve. Cuarenta. Cuarenta y uno.
—Cállate. Yo soy el que dice cuándo.
Cuarenta y dos. Cuarenta y tres.
—Mira cómo lo estás dejando, chamo. Qué asco.
Cuarenta y cuatro. 
Al fin, el hombre se detuvo.
Quiso secarse la frente con su brazo y su rostro se convirtió en una máscara de sudor y sangre.
—Vámonos —dijo la mujer que se encontraba a su derecha mientras se apoyaba en un armario de madera—. Hace rato está listo.
El hombre hizo una señal de calma. Contempló el cuerpo. Parecía un muñeco roto. Agarró la cabeza por el pelo. Pensó en escupir sobre ese bulto que hasta media hora atrás fue una nariz, pero finalmente atenazó la mano derecha, cortó el dedo índice con el cuchillo y lo colocó dentro de la boca del cadáver.
—Dile a los muchachos que se lleven lo que quieran, que preparen las motos. Ahora sí nos vamos.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Las aventuras de Juan Planchard

Jonathan Jakubowicz

IDENTIFÍQUESE 

Mi nombre es Juan Planchard, tengo veintinueve años y cinco millones de dólares en mi cuenta. Tengo una casa en La Lagunita, una en Madrid, y un apartamento en Nueva York. Soy dueño de una vende-paga en el Hotel Palms de Las Vegas. Comparto un avión privado con el testaferro de un pana, y estoy convencido de que todas las decisiones que tomé durante la revolución bolivariana fueron correctas y serán agradecidas por mi descendencia. 

Confieso que me tomó un tiempo darme cuenta. Yo también pensaba que el bien común era el bien moral, y el bien de pocos era el mal absoluto. Pero me cansé de pelar bola y puse atención: 

El país más rico del mundo eligió al Comandante, un carajo que solo cree en la fidelidad, y te deja hacer lo que quieras con tal de que no hagas nada contra él.               
¿Por qué me voy a poner yo a pelear con el único tipo en la historia contemporánea que ha logrado controlar al ejército y calmar al tradicionalmente rabioso pueblo de Venezuela? 

¿Quién soy yo para decirle a los pobres que se equivocan al creer en el que llaman su líder? 
Nadie. 

Pensar que la mayoría se equivoca es subestimar al pueblo. El pueblo nunca se equivoca. Si pasa más de una década enamorado de un tipo, es porque el tipo le gusta. Uno se debe adaptar, y adaptarse implica echarle bola dentro de las reglas del juego. Como Kevin Costner en “Los intocables”, que persigue a Al Capone por traficar caña y al escuchar que van a legalizar el alcohol decide tomarse un trago. Así decidí hacer yo: si la vaina es guisando, pues hay que guisar. 

El billete lo he hecho principalmente con Cadivi, como todo tipo medianamente inteligente que haya vivido en la primera década del siglo XXI en la tierra de Bolívar. Si no eres venezolano, te lo explico: el gobierno socialista bolivariano estableció un control de cambio de dólares en Venezuela. Este control produjo dos tipos de cambio, uno legal y otro real. En los últimos años (estamos a finales del 2011) el dólar real vale el doble o más que el legal. Solo tienes que conseguir dólares legales y venderlos por el precio real para hacer al menos dos dólares por cada dólar invertido. 

Conseguir dólares legales es fácil, basta con tener contactos en el gobierno. Esa es la manera a través de la cual se enriqueció todo el que quiso y supo hacerlo. Cero riesgos. Todo pa’l bolsillo, todo bolivarianamente legal. Es una especie de asalto al país, pero un asalto por voluntad popular deja de ser un asalto y se convierte en una filosofía colectiva, una cultura. Y eso el que no lo entendió fue porque no quiso. 

Tengo panas que andan en aquello de la venta de armas y ya van por ochenta palos verdes. Pero eso es demasiado peo. Las armas tienen serial, y si una de las tuyas termina en manos de la FARC o de Hezbollah, te pueden cerrar la puerta al imperio, y eso sí no me lo mamo. Yo con cinco millones tengo. La vaina está demasiado peligrosa en Caracas. Prefiero pasar mi tiempo en Estados Unidos, aprovechando la crisis del capitalismo para conseguir las vainas a mitad de precio. 

No es paja, todo está a mitad de precio. Desde apartamentos en Manhattan hasta culitos impresionantes que tienen el bollo catire… jevas de Playboy por un pelín de cash... Ocho mil bolos fuertes la noche. Seis lucas verdes por una semana… Niñas de su casa, que en Venezuela sencillamente no consigues. Puede que ganemos los Miss Universo pero dejémonos de paja: casi todas las venezolanas son unas podridas. Todo el que ha viajado al exterior sabe de lo que estoy hablando. El que dice que las venezolanas son las mejores jevas del mundo es como el que dice que Venezuela es el mejor país del mundo: simplemente está desinformado. Y que se me arreche el que sea, me sabe a mierda. Ya tengo mis reales y si no puedo volver más a ese chaborreo, pues no vuelvo. 
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