domingo, 16 de junio de 2013

Peligrosamente previsible


"El brazalete de
la felonía.."

 

Todas las respuestas y trucos de Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), en la cadena audiovisual impuesta para comentar la "verificación" de las elecciones del 14-A eran predecibles. Nadie esperaba el más mínimo atisbo de verdad. Por eso la supuesta finalización del supuesto examen de los resultados no fue noticia. La cobertura en todos los medios, incluidos los de propaganda del régimen, fue burocrática. Por no dejar. Fue como ese encuentro amatorio, administrativo y aburrido, que según el sexólogo falconiano Solano Calles Paz marca el fin de una relación (y sin cuya latosa tramitación no se verifica realmente la ruptura). Fue, pues, un ayuntamiento sin emoción: prensa y funcionarios fingiendo ser convocados por un hecho noticioso, cuando, en realidad, se estaba cumpliendo el acostumbrado ritual de Tibisay Lucena recitando con el sonsonete de quien hace siglos que canjeó pasión por caletre, la letanía que conviene al régimen.

Es mentira que "la ampliación de la verificación nos permite decir que el sistema es transparente, robusto e inviolable". La oposición democrática no pidió una verificación entre máquinas y papeletas, sino que exigió una auditoría que incluyera la revisión minuciosa de estas y de los cuadernos, máquinas y captahuellas; puesto que todos los tramos del proceso están bajo sospecha y es seguro que en los cuadernos se encuentra un relato con muchos personajes, algunos muertos y otros vivitos, que, como dijo Liliana Hernández, son los que van, con sus malas mañas y sus franelas rojas, a votar en lugar de los fallecidos.

Es mentira que la auditoría haya sido solicitada "por el ciudadano Capriles". En realidad fue una impugnación del Comando Simón Bolívar, con el soporte de un equipo de abogados, que introdujeron el recurso de impugnación ante el Tribunal Supremo de Justicia, apoyados en un documento de más de 180 páginas.

Es mentira que la oposición democrática se hubiera inhibido de participar en la verificación propuesta por el CNE "pese a que todo el país fue testigo de su aceptación a las condiciones".

Lo que en verdad ocurrió es que la coalición opositora impugnó todo el proceso electoral. No sólo el evento registrado el 14 de abril, sino sus escandalosos hechos precedentes: ventajismo en la campaña; vicios en el Registro Electoral, que favorecen la usurpación de identidad; uso abusivo de recursos del Estado al servicio de la candidatura oficialista; el llamado voto asistido, que se perpetró mucho y con la mayor desvergüenza; hostigamiento a los electores por parte de bandas de motorizados de clara adscripción chavista; y, en suma, numerosas irregularidades que tuvieron lugar antes de las elecciones, ese día y después.

Es mentira que, como afirmó Lucena: "Se confirma una vez más que (el sistema electoral) refleja de forma precisa la voluntad del sufragio". Lo cierto es que la oposición democrática ha consignado, en instancias nacionales e internacionales, pruebas fehacientes de una serie de graves violaciones de las leyes electorales, que, como ha escrito Vladimiro Mujica (Tal Cual, 13/6/2013), "tiene el potencial necesario para distorsionar sustancialmente los resultados". Esta adulteración está hondamente anclada en la mente de la nación.

Muestra de esto la dan cotidianamente los medios de comunicación del Gobierno, alineados en el empeño de dar a Maduro una pátina de legitimidad, que, francamente, no parece tener posibilidades de obtener.

Con todo, lo más grave no fueron los embustes sino los ardides para polarizar el reclamo, poniéndose ella de parte del régimen: Lucena acusó a los impugnadores de ocultar un "verdadero ataque", que según ella estaría dirigido "al modelo político establecido en la Constitución", es decir, a la revolución. Una vez presentadas sus endebles pruebas, procedió a esgrimir un argumento político.

Esta fue una afirmación innecesaria, tan provocadora como el brazalete de la felonía que usó en el funeral de Chávez, prueba de que Tibisay Lucena no se molesta en cuidar las apariencias. Y de que la pulcritud del voto no se cuenta entre sus garantías prioritarias. Esperemos que la artimaña produzca el efecto contrario al calculado por la banda encabezada por Lucena… y que el país democrático se movilice aún más el próximo 8-D.

Por: Milagros Socorro
Política | Opinión
msocorro@el-nacional.com
@Milagros Socorro
EL NACIONAL
DOMINGO 16 DE JUNIO DE 2013

Salitre en la puerta 5

Salitre en la puerta 5

LEONARDO PADRÓN

16/06/2013 - 12:01 AM

¡Ah!, esa instancia anticlimática que es el aeropuerto nacional de Maiquetía. Esa apología al caos. Ese desorden ontológico que allí se expresa.
Madrugaste. Llegas apolillado por el hambre. Haces una larga cola en El Budare, donde naufragan las únicas arepas decentes. Ubicas la puerta de salida. Ajá, es la puerta 7. Te sientas y aguardas. El vuelo comienza a retrasarse. La espera crece como una mancha de tinta. Alguien de la línea aérea te alienta señalándote que justo allí está el avión, limpiando sus entrañas. Te quedas tranquilo. Dejas de ver el reloj. Al rato, muy largo rato, escuchas que una voz en off, esa omnipresente voz de todos los aeropuertos, te dice: "La puerta de salida para el vuelo 2042 ha sido cambiada para la número 5". Ves el avión que limpian, pero ya no ves al empleado que te juró que ahí te montarías. Te apuras como los demás en pos de la nueva puerta de salida. De pronto, caes en cuenta: ¡Voy a la puerta 5! ¡A la agria y célebre puerta 5! Tu cerebro saca a pasear una sonora grosería. Sabes lo que viene.
Como dicta la tradición, la escalera mecánica que te conduce hacia ese sótano del desatino no funciona. Llegas. Sientes que fue allí donde alguien inventó la palabra bululú. Te escurres hacia el baño, te lavas la cara y, goteando por todos los flancos, descubres lo predecible: no hay papel secante. Ahora sí, te enfrentas a la puerta 5. Ella, por cierto, es un simple eufemismo, pues en realidad son cuatro puertas de embarque. Gente de cuatro destinos distintos se juntan en un espacio que honra la claustrofobia y el caos. Y como la norma es que los vuelos se atrasen, ocurre la consabida multiplicación del prójimo. No hay silla para tanto mal humor. Pasa una hora y nada. Pasa otra. Así, impunemente, sin que nadie te dé una explicación. Preguntas. Te dicen que hay un retraso grande, que están alquilando una unidad de otra línea, que se necesita una firma para mover el avión que ves allí inerte, aburrido, sin oficio, en mitad de la pista. Dicen que eso dura apenas media hora. Sabes que mienten. Ellos también lo saben. La espera sobrepasa las tres horas. Todos los compromisos que tenías esa mañana ya son pasado. El único televisor para paliar el hastío y la furia transmite la señal de VTV. Esa programación donde, sin éxito, intentan que Nicolás Maduro sea una estrella.
En términos de paciencia, ya todos nos habíamos quedado sin saldo. La gente empezó a gritar, a reclamar, a urgir una solución. Los empleados de la línea aérea escurrían el bulto. Ninguno ofrecía una mínima disculpa. De pronto, comenzó una competencia en la que dos grupos de pasajeros se disputaban el único avión disponible: "¡San-to-mé!", gritaban unos, "¡Bar-ce-lona!", respondíamos los demás. No sé por qué suponíamos –estúpidamente– que el grupo que gritara más duro conquistaría el derecho de viajar primero. Al fondo, arrinconados, estaban dos alemanes bañados en salsa de estupor.
El día anterior, el inefable Andrés Izarra garantizaba en Globovisión que nos convertiríamos en una potencia turística. Cuánto candor, Izarra. ¿O acaso cinismo?
"Ya aquí no vienen los europeos", me dice un taxista en Margarita. "Ya no hay chárter directos. Las agencias de viajes les recomiendan no venir. Usted sabe, por lo de la inseguridad". Me cuenta que esa postal llamada Playa El Agua es zona roja. A ciertas horas se mezclan el malandreo, el libertinaje, la droga y la tonta audacia del turista. "Ahora los que vienen son argentinos. Y gente de Barbados. Pero esos ni se mojan en la playa. Van a hacer compras a Conejeros y a la Santiago Mariño". Dice que la playa más visitada hoy día es El Paraíso, en el Guarache. Esa era antes la favorita de los cruceros. "Hace años que ya no vienen. Llegaban dos barcos diarios. Desde que el Gobierno agarró el muelle empezaron los problemas". Le pregunto cómo lo está haciendo el nuevo gobernador. Relata que él ya tenía un gobierno paralelo aun antes de ser elegido. Los recursos le llegaban al candidato oficialista. No al gobernador opositor. Hablamos del antiguo Hotel Hilton, dígasele Venetur. "Hasta ellos mismos reconocen que ahora es un desastre". Y lo resume todo en una frase demoledora: "Este gobierno es como el salitre. Lo que toca lo destruye".
Izarra se oye cada vez más lejano: "Seremos una potencia turística".
Un verdadero estandarte de la simpatía oriental me comenta en el aeropuerto de Margarita: "No creas que por esta camisa roja yo...". El hombre trabaja para el Gobierno y carga puesta, ni modo, la prenda ideológica. Hablamos de la invicta belleza de la isla. Sigue siendo una zona de magia, cómo negarlo. Una medalla de oro en nuestra jactancia de venezolanos. La señora que me vende el cachito y el jugo me da un vaso ínfimo: "Tome jugo y traiga y yo se lo lleno otra vez. Es que hace tiempo no me llegan vasos de los normales". Así es la carestía. Tampoco hay pitillos pequeños para remover el azúcar del café. No hay splenda. Se jodieron los diabéticos.
Aquiles Báez, Mariaca Semprún y yo llegamos a Lechería para presentar un des-concierto que reúne música y poesía. Mientras hacemos la prueba de sonido el empresario nos comenta que poco tiempo atrás se presentó en la misma sala Laureano Márquez. La hora del espectáculo era las 8:00 pm. Un hombre llegó con un grupo animoso. Eran las 7:45 pm. Fue al restaurante del hotel y pidió una botella de whisky. Transcurrían los tragos y el tiempo. En una nueva ronda de soda y hielo, el mesonero le comentó que ya Laureano tenía media hora de haber empezado. El hombre, molesto, le reclamó al empresario: "Pero bueno, ¿no y que el show era a las 8:00?". Justamente, a las 8:00 empezó, le respondieron. Y él, cada vez más indignado, replicó: "¿Y entonces, ahora nos volvimos ingleses?". Esa mala costumbre que no queremos dejar de ser.  
Ciertos lectores se mostraron escépticos hace dos semanas ante la historia de Federico contratado en Pdvsa para twittear insultos y palabras hoscas de lunes a viernes. En Aporrea me dedicaron un artículo que acumulaba más insultos que los que Federico puede twittear en un mes. Pruebo un ceviche inolvidable en Lechería mientras alguien me dice: "No has visto nada". Y me cuenta.
En las elecciones del 14 de abril de 2013, Eugenia, trabajadora de Pdvsa, tuvo que ir el domingo a la empresa a pasar el día llamando a la gente por teléfono para inducirlos a votar. El famoso 1 x 10 de la estrategia oficialista. Cumplió su jornada, a pesar de los quebrantos naturales de su segundo mes de embarazo. No se trataba de poner en riesgo el trabajo. Al día siguiente, su superior –con un temblor de indignación en el labio superior– los reunió y les reclamó que Maduro hubiera perdido en Anzoátegui. Capriles triunfó con 52,45% de los votos. El jefe, caramba, estaba visiblemente alterado: "¡Aquí están los traidores del proceso!". Entonces, decidió castigarlos. Mandó a desalojar todo el edificio, todas las gerencias. Durante una semana entera, el personal fue trasladado a la plaza Alberto Lovera frente a la redoma de Guaraguao y otros a la plaza Bolívar de Barcelona a pasar el día, ataviados con franelas rojas, gritando consignas tipo "Chaaa-vez vive, la luuuu-cha sigue!". Todo bajo la tortura del rudo sol oriental. La orden no contemplaba atenuantes de sexo, salud o embarazo. Eugenia, al segundo día, ya estaba insolada. Seriamente insolada. Pero, sobre todo, humillada. Las náuseas del embarazo se le confundieron con la palabra patria. Así estaba pagando la afrenta mayúscula de no haber logrado a través de su teléfono que Maduro venciera a Capriles en Anzoátegui.
El domingo aterrizo en Maiquetía. Como siempre, toca llegar en autobús, a pesar de haber volado en avión. Entro por la puerta 5. Veo la gente que aguarda por la salida de su vuelo. Aún falta para que la desesperación los arrope como un tsunami. Veo a los empleados de las líneas aéreas preparando su falta de argumentos para justificar las demoras. En sus rostros hay un óxido de cansancio. Eso es lo que pasa. Hay demasiado salitre en la puerta 5. Demasiadas grietas en la torpe épica del turismo nacional.

sábado, 15 de junio de 2013

JOSÉ DOMINGO BLANCO (MINGO): ¡Me voy, no me calo 6 años de Maduro!

http://www.reportero24.com/2013/04/jose-domingo-blanco-mingo-me-voy-no-me-calo-6-anos-de-maduro/

"El chavismo se enquista en el poder
para seguir haciendo de las suyas.."

 

Si hay algo que me inquieta después de cada una de las elecciones que hemos tenido en los últimos años, es el fenómeno que ocurre posteriormente. Más allá del guayabo, el sinsabor de la derrota, la falta de imparcialidad del ente comicial, la soberbia de los reelectos, las denuncias que no prosperan de los vencidos, la rabia por haber acudido –¡una vez más! – a unas elecciones "secuestradas por el aparato del Estado"… ¡más jóvenes, más familias, más venezolanos, más profesionales, más gente talentosa, valiosa –pero sobretodo necesaria para nuestro progreso como nación– recogen sus macundales y se van; con su desesperanza a cuesta buscando la tranquilidad, la paz y la seguridad (con todas sus aristas) en otras tierras.

La gente ya no sólo emigra por un asunto de calidad de vida. Ni buscando la quimera del sueño americano. Huyen de lo que viene, del sistema que poco a poco se ha ido implantando. A la fuerza, a punta de tener cautivas todas las instituciones del Estado. Una vez más hemos sido testigos de cómo un partido, valiéndose de todos los medios posibles, se enquista en el poder para seguir haciendo de las suyas. Para seguir frotándose las manos con sólo imaginar la cantidad de negocios y jugosas comisiones que caerán en las arcas; pero, no precisamente de la nación, sino las personales. Las que, probablemente, se encuentran allende los mares.

Esta semana, sin ir muy lejos, arrancamos con un "nuevo" tren ministerial, que de nuevo no tiene sino dos o tres nombres; porque, de resto, son las mismas caras desgastadas de hace 14 años, que saltan del timbo al tambo, de un cargo a otro, sin importar cómo lo hicieron en sus posiciones anteriores o si tienen las competencias para desempeñar exitosamente y asumir la cartera ministerial que les fue asignada. El mismo musiú con diferente cachimbo. Los mismitos de siempre, esos a los que el difunto Presidente les echaba la culpa de los errores de su gestión; reprimendas públicas de las que no se salvó ni el propio Nicolás. Pero ahí están de nuevo, ratificados para seguir haciendo lo que saben hacer: ¡llevar a Venezuela por el despeñadero! Entonces, es obvio que nombramientos como estos también impulsen las ganas de salir corriendo del país. ¡Ya sabemos cómo lo hacen, ya conocemos la trayectoria de estos "ministros"!

Hace poco, antes de las elecciones, fui testigo de una conversación en la que un niño le decía a su mamá que ojalá no ganara Maduro porque, si ganaba, su mejor amigo se iría del colegio y se mudaría a Panamá. Me imagino que hoy, luego de los (¿dudosos?) resultados del 14-A, muchos venezolanos que se habían puesto como último plazo estas elecciones para ejecutar el Plan B, estarán en la fase siguiente, esa que los acerca más a su nueva patria que a ésta. Una patria de la que emigran evitando vivir en este esperpento comunista que pretenden instaurarnos.

Quizá son muchas otras las razones para emigrar. La inseguridad que campea en las calles, por ejemplo, es otro de los detonantes primarios. Por eso no dejo de criticar la reacción de Nicolás cuando, en medio de su tan criticada juramentación, un ciudadano vestido de rojito se le acercó y le arrebató el micrófono. ¡Sin duda se asustó! Y eso para no decir la expresión que describiría perfectamente lo que, me imagino, le ocurrió. Lo cierto es que Nicolás se espantó con la interrupción del saboteador espontáneo. Me imagino que mucho, como era de esperarse en alguien que no tiene por qué preocuparse por esas nimiedades de la seguridad personal. Él está blindado por los cuatro costados, por tanto eso –que no debió ocurrirle– fue lo que generó su sobresalto. Y qué infeliz su comentario: "Acaban de violar el anillo de seguridad; pudieron haberme dado un tiro"… De nuevo: ¡qué comentario tan inoportuno y desventurado! ¡Qué insólito es Nicolás!! Maduro, permíteme refrescarte las cifras: en Caracas, cada día mueren en manos del hampa más de una docena de venezolanos, por la falta de políticas que revierta la violencia desatada que ustedes provocaron. Sí, a eso es a lo que nos exponemos todos los días los venezolanos. Así que, lo que Nicolás experimentó por brevísimos segundos, nos acecha siempre. Lo que experimentó Maduro no es nada, comparado con lo que vivimos, segundo a segundo, los ciudadanos de nuestro país. Recientemente, El Universal publicaba que, en lo que iba de mes, habían ingresado a la morgue de Bello Monte 402 cuerpos. ¡Sólo en Caracas! Datos que se conocen de manera extraoficial como si, ocultando la cifra, se acabara el problema… así que me pregunto: ¿Después de ese susto, qué hará Nicolás para darnos seguridad a los venezolanos que andamos sin escoltas?

¿Cuándo en la historia de nuestra sociedad emigrábamos? Nosotros no lo hacíamos, no era parte de nuestro patrón cultural. Los venezolanos no nos íbamos así de fácil de nuestra tierra. Lo triste es que, con este éxodo, se nos está yendo la gente valiosa.

Por: JOSÉ DOMINGO BLANCO (MINGO)
mingo.blanco@gmail.com
Politica | Opinión
@mingo_1
EL UNIVERSAL
CARACAS, viernes 26 de abril del 2013

sábado, 27 de abril de 2013

OLGAK , EL GRINGO OPORTUNO Y EL DOCUMENTAL EN PLENO DESARROLLO

http://feedly.com/k/12QDefD

¡Qué oportuno…pero qué oportuno!

Detener a Tim Tracy, el cineasta gringo, viene a punto en un momento delicadísimo.

Sí. Conozco a Tim. Lo conocí hace meses, antes de las elecciones de octubre.

Como lo conocen también los chavistas. Los de la nomenklatura y el pueblo llano.

Que lo digan las mujeres chavistas con las que fue en autobús a uno de los últimos actos de Chávez y quedaron fascinadas con el gringo buenmozazo y encantador.

Como lo conocen altos funcionarios rojos.

Como lo conocen actores de la oposición.

Eso es lo que no se cuenta en la noticia oficial y escandalizadora. Eso es lo que se oculta.

Eso es lo que el periodismo de VTV, deliberadamente, no dice. Esas medias verdades perversas que hartan. Convertir a Tim en "agente del imperio" justo ahora les viene como anillo al dedo.

Vamos entonces a contar algunas verdades.

Si, es cierto que Tim Tracy es cineasta. Les basta poner su nombre en el navegador para encontrar abundante información sobre su trabajo profesional.

Si, es cierto también que vino porque conoció a una chama venezolana en una boda de un amigo común y se timbró con ella. Y como ocurre en estos casos, la chama le habló de Venezuela y nuestros rollos. Es así que este Romeo se vino a verla y decidió hacer lo que hace –como cineasta- en un espacio tan fértil para su profesión, como es nuestro país.

Tim no es el primer productor que ronda por nuestros lados. Tampoco será el último.

Cuando me pidió mi testimonio, se lo di con la misma honestidad con la que escribo mis líneas y hago mi voluntariado social.

Lo que no dicen Carreño, ni Villegas es que se lo dieron también los chavistas a quienes entrevistó y no lo hizo en la clandestinidad.

Porque ese es el detalle que me consta: este gringo, hoy convertido en vehículo de propaganda antiyanqui, estableció como primer punto que su intención era recoger y plasmar los puntos de vista de los dos lados. Ambos.

En privado comparte conmigo un querido cronista opositor al enterarse de su detención: "Pobre hombre, y los cuentos que me echaba de chavistas honestos eran magníficos!"

Cuando le perdí la pista a Tim y aquello de "hablamos para cuadrar" no concretó, lo tomé con naturalidad. Los que vivimos aquí, sabemos muy bien que todo "documentalista" que intente hacer algo en Venezuela, invariablemente se estrella con el mismo muro: la historia no tiene final.

Somos el movimiento perpetuo.

El cambio es nuestra única certeza.

De nuestro primer encuentro, a su actual detención, en nuestro país ocurrió lo que sigue (les sugiero que traten de leerlo de un tirón y sin respirar): campaña para las elecciones del 7-O, ventajismo, concentraciones, triunfo de Chávez, ausencia de Chávez, mentiras de recuperación, rumores de gravedad, falta de juramentación, presidencia provisional, designación de heredero, agravamiento de la enfermedad, corre-ve-y-dile entre la Habana y Caracas, anuncio de la muerte del líder, quincena de velorio, convocatoria a nuevas elecciones, campaña relámpago, 1000 denuncias mas de ventajismo, resultados deliberadamente demorados en un sistema que se precia de automatizado, crisis severa del PSUV que desciende a segunda fuerza del país por debajo de la Unidad, resultados apretados, negación de derechos a los diputados en la AN, cacerolazos enfurecidos, despidos inconstitucionales a los empleados públicos y amenazas grabadas, solicitud de auditoría, luego negación y luego limitación de la misma…y cocinándose desde apenas antenoche, la impugnación de las elecciones del 14A.

Si todavía tienen aliento después de leer lo anterior, que apenas recoge unos días, pregúntemonos: ¿Quién puede redondear un documental así? ¿Cómo lo cierra? ¿Cómo decide qué excluir de lo que ya tiene grabado, para sustituirlo por lo nuevo que se produce, cuando lo único permanente es que un tema explica el siguiente y justifica el anterior y al final siempre resulta un producto distinto e inacabado? Una suerte de Nada Política Existencial que vivimos hace 15 años.

La primera vez que lo detuvieron, previo a las elecciones del 7-O, le confiscaron la cámara y revisaron su material. Nada en él les permitió retenerlo.

¿Por qué Villegas no cuenta esa parte?

La verdad es que no supieron qué hacer con ese gringo loco y encantador que machuca el castellano, que viene porque se enamora de una venezolana, que él a su vez enamora a las chavistas que le bailan en un autobús yendo a ver a Chávez… que es recibido y atendido por chavistas y opositores, que no oculta su cámara y ni puede, ni intenta disfrazar su fenotipo de gringo con ascendencia irlandesa.

¡No me joroben!

Lo que sí puedo decir es que TimTracy ha estado, desde hace meses, registrando lo que decimos, pensamos y hacemos los dos toletes de país. Los DOS.

Me consta que Tim los vio a todos. Nos vio a todos.

Me encoleriza que el gobierno mienta e intente mostrarlo como un "agente desestabilizador que acaban de sorprender" sugiriendo una labor de inteligencia inexistente, porque la verdad es que lo conocen desde hace mucho tiempo. No dije que "lo siguen", dije que lo conocen. De vista y trato.

Con igual cólera digo que me avergüenzan algunos opositores que casi "justifican" su detención deslizando aquello de "simpatizaba con el chavismo".

A esos yo les pregunto: Y qué? Los que defendemos la Libertad, defendemos la de todos. Ponerle condiciones a su defensa es parecerse peligrosamente a lo que "dicen" combatir.

Dicho esto, debo terminar con lo que originalmente motivó esta crónica.

La verdadera razón del escándalo mediático alrededor de la cacareada y ridícula "captura" y "planes desestabilizadores"-Nicolás dixit- de un ciudadano estadounidense que fue recibido y atendido por opositores y chavistas por igual, es absolutamente utilitaria.

En el tobogán en el que está Nicolás, más enjabonado y empinado que nunca, montar una olla de propaganda y falsa contrainteligencia con un gringo como ingrediente principal, les viene al pelo. Ni por diseño pues!

Inventar no será problema…como lo de los CDI quemados …con photoshop claro…

Si. La Verdad siempre es la primera víctima.

Esta historia seguirá escribiéndose…el documental sigue acumulando pietaje fílmico…y desechándolo a igual velocidad.

Yo quiero ver libre a Tim Tracy. Quiero ver su documental.

Olga Krnjajsky

@olgak26

olgak26@gmail.com

viernes, 26 de abril de 2013

Bolsa y Bolsiclón

Bolsa, bolsiclón, son expresiones que demuestran un gran desprecio por la persona calificada como tal. Pero, en varias partes de Venezuela se adhieren a tal significado numerosas palabras: busca, zoquete, tonto, caguetas, idiota, castorro, soplador, cagón, etc.
Cachafloja es sinónimo de bolsa, pero lleva otra intención, porque además de tonto, de bolsa, o bolsiclón, el cachafloja es cobarde y molesto. La acepción tiene su origen en que un instrumento con la cacha floja no sólo es incómodo de manejar, sino que molesta la mano del operario.
Se le llama así también en Trujillo, a la persona lenta en reaccionar, o muy lento para realizar una determinada tarea.
Mientras tanto cacha de palo, o cachepalo, es el individuo que irremediablemte no sirve para nada, especialmente en Lara.
A "bolsa" se vinculan:
BOLSERIA, f vulg Acción o hecho propios de la persona bolsa o tonta.
BOLSICLON, 1nm adj. U.t.c.s. aum vul ins V: BOLSA.
BURRO MOCHO loc nom Llan el flojo o cansado.
BURRO TUSERO loc nom 1. Llan Asno retirado del trabajo al que sólo se le dan como alimento las tusas, o sea el carozo de la mazorca de maíz. 2. fig desp Llan Persona senil, inútil para realizar labores productivas. 3. fig Ap persona solapada que se hace pasar por honorable, pero en verdad es bellaca y maliciosa.

Misael Salazar Léidenz
El Libro de las Groserias, p 156