LA MUJER LITIGIOSA
LA MUJER LITIGIOSA
La mujer que siempre llevaba la contraria
Un hombre tenía una mujer rebelde y contumaz, charlatana y pertinaz. Sucedió una vez que iban juntos por un prado, que hacía poco había guadañado el dueño del prado, y dijo el hombre: «Con qué diligencia y qué bien ha sido guadañado este prado». «Mientes», dijo la mujer, «pues ha sido segado con una tenaza.» «Siempre», dijo el hombre, «fuiste contraria a mis palabras. Pero sé muy bien que este prado lo ha segado mi vecino con una guadaña.» «Deliras», dijo la mujer, «pues ha sido hecho con una tenaza.» «Según tu costumbre», dijo el hombre, «siempre insistes en tus últimas palabras.» Y arrojándola a tierra, se puso encima y dijo: «Te voy a impedir el ejercicio de la lengua, con la que siempre dijiste maldades, salvo que te muestres de acuerdo conmigo». Y dijo: «¿Con qué instrumento ha sido segado el prado?». Y como había agarrado la lengua de ella y se la sujetaba fuertemente, la mujer no podía formar las palabras completas y dijo «aza» en lugar de «tenaza». Entonces el marido comenzó a cortar la lengua y preguntó igual que había preguntado antes. Pero ella, como ya había perdido la lengua y no podía hablar, mostró su pertinacia con el signo que podía, mostrando con los dedos la forma y el oficio de la tenaza. Así el hombre cortó la lengua a la mujer.
Moralidad. Así los litigiosos y contumaces terminan siempre con mal fin sus reyertas; pues prefieren vencer a otros injustamente que ceder justamente.
L 23: Rómulo Anglico, Derivado completo 60.
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