viernes, 6 de septiembre de 2019

Clases de putas en la antigua Roma

Cada cierto tiempo se lanzan globos sonda sobre la regularización y legalización de la prostitución pero, al final, queda en agua de borrajas. Los romanos, según dejó escrito Tácito, ya lo tenían regulado bajo la licentia Stupri. Para obtener esta licencia y ejercer la prostitución, estaban obligadas a registrarse (nombre, edad, lugar de nacimiento y nombre de guerra) ante la oficina del edil. Éstas eran las clases:

• Delicatae: Eran las putas de lujo a las que únicamente tenían acceso los más poderosos. Las que ahora se eligen con un catálogo y se les pone un pisito.      
• Famosae: Mujeres que sin ninguna necesidad, por su posición social, practicaban sexo por puro placer. El caso más significativo sería el de Valeria Mesalina, esposa del emperador Claudio. Cómo sería de libidinosa esta mujer que, aprovechando la ausencia de su esposo, organizó un concurso en palacio con las meretrices de Roma basado en ver quién se podía acostar con más hombres en un solo día. El «colegio» de prostitutas aceptó el reto y envió a Escila, una auténtica profesional que realizó veinticinco coitos antes de rendirse. Mesalina prosiguió durante la noche y, tras declarar que no se sentía aún satisfecha después de haber yacido con setenta hombres, continuó hasta el amanecer. El recuento final fue doscientos.      
• Lupae: Las que ejercían el oficio en los lupanares.      
• Noctilucae: Las que sólo trabajaban por la noche.      
• Copae: Las que trabajan en la caupona. Era una tienda de bebida rápida y comidas frías ya preparadas —generalmente vino, chacinas, quesos o encurtidos— que podías tomar o llevar. No había bancos ni mesas, sino una barra al exterior en la que los clientes por un as podían templarse con una copa de vino y algo que roer.      
• Fornicatrices: Las que se lo hacen bajo los arcos de puentes o edificios. El término fornix significa arco, de donde proviene «fornicar» (tener relaciones con una puta).      
• Forariae: Ejercían en los caminos rurales próximos a Roma y sus principales clientes eran los viajeros.      
• Bustuariae: Cerca de cementerios… con un poco de misterio.      
• Prostibulae: En la calle, sin ningún control.

Javier Sanz


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