‎Me gustaría tener un retrato de mi emperador.


Una actriz, amante casual de Napoleón Bonaparte, vio en la habitación de éste un retrato suyo en un marco de diamantes. Codiciosa le dijo:

— Me gustaría tener un retrato de mi emperador.

— Pues es fácil, respondió Napoleón sacando del bolsillo de su casaca una moneda de cinco francos, toma éste que es el que más se me parece. 
Carlos Fisas - "Historias de la Historia"

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